Los aborígenes grancanarios preferían los duelos a las guerras

Publicado; 15 Enero 2018 A las; 16:46

Resultado de imagen de aborigenes grancanarios

Cincuenta mil personas compitiendo toda su vida por los recursos escasos de una isla, sin contacto exterior y tecnología de la Edad de Piedra pueden desatar muchos conflictos, pero parece que los antiguos habitantes de Gran Canaria prefirieron resolverlos en duelos, más que en guerras.

Esa es la tesis que plantean tres investigadores del Museo Canario y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria al exponer en la revista "American Journal of Physical Anthropology" cuál ha sido el resultado de examinar con ojo de médico forense 347 cráneos recuperados del yacimiento prehispánico del barranco de Guayadeque, que abarcan un periodo comprendido entre los siglos VI y XV.

La primera firmante del artículo, Teresa Delgado, conservadora del Museo Canario, ya había adelantado hace unos meses en unas jornadas de la Casa de Colón sobre la "Arqueología del conflicto" que la cantidad de lesiones que puede encontrarse en esos cráneos de antiguos habitantes de Gran Canaria tiene pocas comparaciones posibles con otras sociedades prehistóricas de todo el mundo.

De los 347 cráneos examinados, el 27,4 % (95 casos) tiene fracturas no atribuibles a accidentes, sino que presentan características inequívocas de ser resultado de ataques violentos.

El porcentaje de individuos con fracturas de cráneo se dispara hasta el 33 % si solo se examinan los restos óseos masculinos (60 casos sobre un total de 182) y, además, no se trata de incidentes esporádicos, sino que en los 95 cráneos que presentan ese tipo de golpes se han documentado 159 fracturas traumáticas, lo que implica que muchas de esas personas sufrieron varias a lo largo de su vida.

La novedad que aporta este artículo respecto a lo que sus firmantes ya habían expuesto en el foro "Arqueología de conflicto" reside tanto en el detalle de las heridas (casi ninguna mortal), como en el contexto cultural o de resolución de las tensiones entre las sociedades prehispánicas en las que se inscriben.

Más de la mitad de las fracturas halladas en cráneos de varones (62, el 57 % del total) está en la parte delantera del cráneo, en el hueso frontal; el 28 % se encuentra en los parietales, laterales (30); y solo uno aparece en la parte trasera, en el occipital (1 %).

Y todas son compatibles con las armas empleadas por los antiguos canarios, que solían blandir lanzas de madera, garrotes o piedras, nunca instrumentos metálicos (las espadas no podían fabricarse en unas islas sin minerales metalizables, sino que llegaron en el siglo XV con los normandos, portugueses y castellanos).

Teresa Delgado ha explicado a Efe que este patrón de heridas no concuerda con las que se producen en un combate tumultuario o en una guerra, sino que delatan una pelea de uno contra uno, con golpes cara a cara, una impresión que refuerza otro dato: el 60 % de los impactos laterales están en la zona izquierda del cráneo, lo que apunta al golpe más probable (el asestado de frente por un diestro).

Las crónicas de la Conquista del siglo XV relatan en algunos casos la costumbre de los antiguos habitantes de Canarias de enfrentarse en duelos destinados a engrandecer su honor o prestigio o enmarcados en algunos tipos de prácticas rituales.