El Cabildo de Gran Canaria y las 18 brillantes carreras se confabularon para luchar por una Gran Canaria sostenible, o como se entiende mejor, apuntó Faustino Márquez: una Gran Canaria “durable” para legarla como santuario natural y cultural. Con el ejemplo de los distinguidos “vamos a cambiar lo que no nos gusta”, aseguró el presidente, Antonio Morales.

  

Inspirado en Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, la magia de las harimaguadas de la Escuela de Danza de Arucas fueron las encargadas de abrir la velada de la mano de Andrei Barbu y Elisabeth Mateo en el marco de un escenario diseñado por Alberto Trujillo y composición Musical de Alberto Santana.

Cada premiado fue anunciado por un vídeo sobre la riqueza de su trayectoria y de su personalidad expuesta por sus seres queridos, lo que hacía emocionar a cada protagonista, que no sabía que estaba siendo observado por el público a través de las pantallas gigantes y que, a su vez, se contagiaba de su estremecimiento.

De este modo fueron recibidos con ovaciones que incrementaban la emoción de cuantos cogieron su distinción de manos del presidente para ofrecérselo con al público y a sus seguidores, que no faltaron a la cita para arropar a los premiados, finalmente un millar de personas que con tranquilidad aguardó la reposición de los vídeos cuando hubo que se solucionar unos minutos de caída, pues la noche estaba dedicada a quienes tanto han dedicado a los demás, personas que inventan nuevos finales a las profecías, como aseguró la hija de una homenajeada.

Todos los vídeos están en el Vimeo del Cabildo a disposición no solo del público y los premiados, sino de la ciudadanía que quiera conocer algo mejor la trayectoria de estas personas y entidades, así como en Flickr las fotos que recorren la gala, que culminó con el reconocimiento de los invitados al cariño e implicación con la que el Cabildo y el personal que contrató organizaron el acto, siempre con el único objetivo de hacer vivir a los premiados una noche especial como compensación a su labor.

Los maceros de la Institución, que deben su nombre al mazo que sostienen como símbolo del poder del pueblo, fueron parte de la diversión de los invitados, ya que sus llamativos ropajes de terciopelo azul solo son vistos en ocasiones solemnes y esta gala de aniversario, en la que flanquearon el escenario tras fotografiarse con quienes quisieron, fue una de ellas.

Así, Faustino García, Hijo Predilecto de Gran Canaria, fue el encargado de dirigirse al público en nombre de los premiados “intimidado” por tal responsabilidad porque constituyen “una admirable personificación del esfuerzo, el conocimiento, la creatividad y la generosidad”.

Márquez, que entendió el acto “como un homenaje que se hace a sí misma la sociedad grancanaria”, aprovechó sus palabras para recordar que la fortuna de vivir en un auténtico santuario conlleva la “tremenda responsabilidad” de legarla a las generaciones venideras.

Entre las amenazas externas apuntó al cambio climático, y entre las internas recordó que “cuantos más valores alberga” una tierra, “más conflictos genera”. Y ello por la confluencia de intereses “muy difíciles de conciliar” dado que es una tierra que hay que conservar y también usar, pero de forma que los recursos duren.

“La durabilidad comporta que el crecimiento tiene límites y que el territorio es un recurso que no va a incrementarse ni renovarse. Hacerlo duradero significa no consumirlo y reutilizar el que ya hemos usado. Y ya hemos usado demasiado”, sentenció.

Morales también quiso poner el foco en los protagonistas de la ceremonia, unos referentes “forjados en la fragua de unos valores heredados” de principios familiares propios de Gran Canaria en unos casos y, en otros, procedentes de otros lugares que han dejado su impronta para enriquecer el acervo cultural de la Isla.

Su labor, prosiguió, engrandece la sociedad grancanaria y basta repasar sus abnegadas historias para encontrar denominadores comunes como la perseverancia, el compromiso, la originalidad y la creatividad, pues no se limitan a reproducir, sino a innovar.

La solución a los problemas actuales, apuntó, pasan precisamente por afianzar la soberanía de Gran Canaria para que sus recursos energéticos, alimentarios o medioambientales se conviertan en una herramienta de cohesión y garantía de sostenibilidad, la durabilidad con la que también se ha comprometido el Cabildo.

Las prisas, obligaciones y el pesimismo que genera la situación y las noticias negativas no pueden –dijo-, “hundirnos en ese pesimismo paralizante que da por perdidas todas las batallas”, más bien al contrario, “debemos poner todas nuestras fuerzas, esperanzas e ilusiones en que, entre todos, vamos a cambiar lo que no nos gusta”, no en vano Gran Canaria es la “isla de nuestra vida”, concluyó.

La noche acabó con los acordes del timple de Germán López y la voz de Luis Morera, un Roque Nublo Folclórico e Hijo Adoptivo de Gran Canaria que con emoción juntaron en el escenario su arte para ofrecer sensaciones que, bajo a las intensas imágenes que acompañaron su actuación, hizo estremecer al público en pie con Sombras del Nublo, himno de Gran Canaria.