Alemania afronta la mayor oleada de huelgas desde 1984 para desbloquear la mejora de condiciones laborales

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Publicado; 01 Febrero 2018 A las; 15:53

Miembros del sindicato alemán IG Metall protestan frente a una planta de la empresa Bosch

Tras años de beneficios y un superávit sostenido en Alemania y criticado por Bruselas y el FMI, los obreros del país reclaman una mejora de sus condiciones laborales, salarios y duración de las jornadas, fundamentalmente. Y lo van a hacer con contundencia, lanzando a partir de este jueves la mayor oleada de huelgas desde 1984. En aquella ocasión convocaron siete semanas de paros para reclamar la reducción de la semana laboral de 40 a 35 horas.

Los paros -de 24 horas- afectarán a unas 260 empresas del sector del metal, eléctrico y automovilístico, según Reuters, entre ellas algunas de las más grandes como ZF Friedrichshafen, Daimler, Porsche y MAN. El instituto DIW de estudios económicos ha cifrado las pérdidas en unos 62 millones de euros.

En la primera jornada de huelgas, convocada este jueves por el sindicato IG Metall, alrededor de 80 plantas de las industrias metalúrgica y eléctrica alemanas, con 68.000 trabajadores, han parado para presionar en la negociación del convenio colectivo, según ha informado el propio sindicato.

Superávit y beneficios sostenidos, sin mejoras laborales

Los paros previstos afectan a unos 500.000 empleados, según Efe, y continuarán hasta el viernes después de que las negociaciones se suspendieran el pasado sábado y a pesar de que la patronal del sector en diversos estados federados haya decidido llevar al sindicato ante los tribunales.

La economía alemana disfruta desde hace años de beneficios y un superávit continuado que, según Bruselas y el FMI, no reinvierte en una mejora de salarios y nivel de vida de la población, algo que de hacerse impulsaría la capacidad de gasto del ciudadano alemán. Esta redistribución redundaría, además de en el bienestar de los trabajadores, en un aumento del consumo y por tanto en el balance económico general.

Este equilibrio no es solo privativo de Alemania, sino que implica también al resto de socios comunitarios, a los que el país germano compra productos y bienes.