La protesta de los "chalecos amarillos" fuerza a Macron a retrasar seis meses la subida del impuesto de los carburantes

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Publicado; 04 Diciembre 2018 A las; 22:28

 

La protesta de los "chalecos amarillos" ha forzado al Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron, a retrasar seis meses las subidas del gas, la electricidad y las tasas de los carburantes planeadas para el 1 de enero, de forma que no entrarían en vigor hasta el próximo 1 de junio, si bien ese aplazamiento no ha frenado por completo,. al menos por el momento, las movilizaciones.

En una declaración televisada, el primer ministro francés, Édouard Philippe ha justificado la moratoria con el argumento de que "ningún impuesto merece poner en peligro la unidad de la nación", al tiempo que adelantaba que también se suspende el endurecimiento de la inspección técnica de vehículos, otra de las medidas que habían originado del movimiento de protesta.

"Esta cólera, que viene de lejos y durante mucho tiempo ha estado muda, hoy se expresa con fuerza y de forma colectiva. Habría que estar sordo y ciego para no verla y escucharla", ha señalado el primer ministro, quien también ha aprovechado para anunciar el inicio de un diálogo nacional para revisar por completo el sistema fiscal francés.

En cualquier caso, Philippe ha sido contundente al afirmar que, desde el comienzo del movimiento de los "chalecos amarillos", cuatro franceses han muerto y cientos han resultado heridos en las protestas, por lo que "esta violencia debe cesar".

Desfase de 2.000 millones de euros

Pese a todo, el ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, ha dejado claro en Bruselas, donde participaba en la reunión con sus colegas europeos, que "el objetivo de la reducción de la deuda se mantiene", aunque adaptando las medidas. "Hablé con el presidente de la República el lunes por la noche. El presidente mantiene su compromiso europeo para cumplir con la reducción del gasto, la reducción de la deuda y la reducción de impuestos", ha declarado Le Maire.

Fuentes del Gobierno francés han indicado a la agencia Reuters que el coste estimado del aplazamiento de las medidas sobre el erario público asciende a unos 2.000 millones de euros, al tiempo que señalaban que se tendrán que compensar con recortes del gasto.