Sin pedir perdón, por Melisa Rodríguez

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Publicado; 05 Junio 2018 A las; 13:15

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Cuando comencé a esbozar este artículo partía de una idea concreta, estructurada y que invitaba a reflexionar, pero tras las diferentes intervenciones de los diferentes “compañeros” (de otros partidos) durante el presente debate de los Presupuestos Generales de Estado he decidido reorientarlo.

‘La cosa va de símbolos’ Cuando uno conversa con amigos, con familiares, con conocidos, hay ciertos debates que no están presentes. Debates sobre la pertenencia, sobre colores, sobre banderas, sobre ciertos prejuicios históricos que algunos irresponsables políticos, más preocupados por el pasado que por el “hoy”, han decidido extrapolar al presente.

Políticos irresponsables que llevan años diciéndonos a dónde tenemos que pertenecer, qué símbolos nos han de identificar y en qué parte de la historia nos tenemos que situar. Es decir, nos han sobre-etiquetado y mandado ese mensaje como si de una verdad absoluta se tratase. Sin entender, ni atender a la libertad de aquellos que no quieren etiquetarse, ni que les digan qué etiqueta les corresponden.

Basta con mirar alrededor, basta con mirar a otros países, para darse cuenta de que en ellos no existen complejos por mostrar la bandera de su país, por defender unos colores, o por mostrar su historia y utilizar el conocimiento de esta para aprender y no volver a cometer los mismos errores. Sería impensable, por ejemplo, que un francés, un alemán, o un estadounidense, independientemente de su ideología, no estuviesen orgullosos de los símbolos y características que les unen.

Me avergüenza ver comentarios que relacionan el patriotismo con una ideología, comentarios que dan por sentado que si te identificas con los colores de tu país es porque escoges un lado, porque son incapaces de entender que identificarse con los símbolos de todos no tiene nada que ver con una ideología u otro. Salvo claro está, que hablemos de fútbol o de otro deporte, ya que solo en ese momento, parece, según algunos, que no hemos de acomplejarnos por defender nuestra pertenencia a un país.

En el presente debate sobre los “Presupuestos Generales del Estado”, han acusado a mi formación de no ser patriotas por defender estos presupuestos. Yo me pregunto, ¿Hay algo de mayor valor que sentarse a negociar, dejando los prejuicios a un lado, para sacar adelante unos presupuestos que han de mejorar la vida de todos los ciudadanos de nuestro país? ¿No sería más egoísta e irresponsable dar la espalda a cualquier tipo de negociación (trabajar) para seguir instaurado en la queja como han hecho algunos? ¿Esto va de lealtad? ¿No es más desleal para nuestros ciudadanos el quejarnos y no hacer nada?

Tengo infinidad de preguntas acerca de la responsabilidad, la lealtad y el defender a todos nuestros ciudadanos, pero un artículo no sería suficiente.

¿Acaso hemos de sentirnos acomplejados por no querer renunciar a ningún rasgo de nuestra pertenencia, por sentirnos orgullosos de la diversidad que nos caracteriza? En campaña electoral algunos políticos irresponsables intentan exaltar nuestras diferencias como motivo de confrontación, en lugar de verlo como una fuente de riqueza. Les aseguro que somos muchos los que no estamos dispuestos a escoger.

Mi educación (la cual agradezco a mis padres, incansables, trabajadores y humildes) nunca se basó en decidir o elegir sobre de dónde vengo. Parece surrealista que “algunos” nos quieran hacer escoger. En un mundo que tiende hacia el compartir, hacia las mezclas culturales, hacia la globalización… el crear o promover ‘Reinos de Taifas’ no ayudan.

En estos días, un diputado del PSOE nos ha dicho que no usemos los símbolos de todos. Mi sorpresa ha sido mayúscula, puesto que entiendo que si son de todos, quiere decir que todos los podemos utilizar ¿o no?

Durante este debate de presupuestos, a mi cabeza ha llegado un aluvión de preguntas que intento orientar en este artículo. ¿Qué hay de malo en utilizar nuestra bandera? ¿Qué hay de malo en sentirse de su país? ¿Qué complejos extraños guardan aún muchos miembros del PSOE y de otros partidos? ¿Qué problema existe con que queramos usar aquello que nos une?

No pienso pedir perdón por haber nacido en Reino Unido, no pienso pedir perdón por sentirme canaria, no pienso pedir perdón por sentirme española, no pienso pedir perdón por sentirme europea. Quizás los que deberían pedir perdón son aquellos que no perdonan, que no avanzan, que no quieren al que tienen al lado por el lugar de donde vienen o por cómo piensa. Quizás quien tenga que pedir perdón es el que odia y destruye.

Yo seguiré utilizando los símbolos de todos, sin complejos, sin prejuicios, obviando las etiquetas que algunos me quieran poner. A mí me educaron sin etiquetas, sin distinciones, me educaron teniendo claro de dónde vengo, de donde soy. Me educaron con la idea de que con trabajo uno consigue alcanzar sus metas y se puede superar, y es por esto y desde el respeto, por lo que no voy a pedir perdón por ser quien soy, la hija de Nola y Miguel.