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El impacto en los cambios ambientales se puede transmitir en los genes hasta en 14 generaciones, según un estudio elaborado por científicos del Centro de Regulación Genómica (CRG) de Barcelona, del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras (ILJC) y del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol de Badalona.

El estudio, que publica la revista Science, ha sido liderado por Ben Lehner, jefe de grupo de Biología de Sistemas del CRG y por Tanya Vavouri, doctora en el ILJC y en el Instituto Germans Trias i Pujol.

Los científicos estudiaban unos gusanos llamados Caenorhabditis elegans, a los que, mediante técnicas de ingeniería genética, introdujeron un chip transgénico, que es una larga cadena de copias repetidas de un gen que codifica para una proteína fluorescente.

Cuando los gusanos estaban a 20ºC, el chip transgénico era menos activo, emitiendo sólo una pequeña cantidad de proteína fluorescente, pero al cambiar los animales a un clima más cálido (25ºC) la actividad del chip transgénico se incrementaba de forma significativa, haciendo que los animales emitieran una brillante fluorescencia cuando se les observaba con luz ultravioleta en el microscopio.

Al volver los gusanos a su temperatura ambiental habitual y más fría, sus transgenes continuaban muy activos, lo que sugiere que de alguna manera estaban reteniendo la "memoria" a su previa exposición al calor.