El Gobierno de Canarias ha presentado nuevas líneas de subvenciones para mejorar las zonas industriales del archipiélago. ¿Qué impacto espera que tengan estas ayudas en la modernización y competitividad de las áreas industriales de Canarias?
Nosotros tenemos dos líneas principales de subvenciones. Por un lado, está la de áreas industriales y, por otro, la de modernización y diversificación del sector industrial de Canarias. Ahora mismo, además, hay novedades en ambas.
En el caso de las áreas industriales, lo que estamos haciendo es adaptar las ayudas a la nueva política de áreas industriales de Canarias, cuyo objetivo principal es aumentar el suelo productivo en las islas. El problema es que existe suelo industrial, pero muchas veces no está desarrollado porque los ayuntamientos no tienen capacidad de gestión suficiente.
Por eso hemos planteado ayudas tanto para ayuntamientos como para asociaciones industriales. Por un lado, para que las áreas industriales que ya existen se organicen en entidades urbanísticas de conservación, de manera que sean los propios propietarios y empresas quienes gestionen los polígonos.
Y, por otro lado, para activar suelo industrial que ahora mismo está parado y transformarlo en espacios más modernos, sostenibles y adaptados a la industria actual, con mejores infraestructuras, servicios y redes que fomenten incluso la economía circular.
Por otro lado, está la línea de modernización y diversificación, que es la más importante que tenemos desde la Dirección General de Industria. Aquí trabajamos principalmente con tres líneas. Una es la de modernización de la producción, donde financiamos inversiones de hasta un millón de euros para renovar maquinaria, incorporar tecnología e innovar en los procesos industriales.
La segunda línea está orientada a mejorar las certificaciones de calidad y también a incorporar el diseño como un factor de competitividad para las empresas industriales.
Y la tercera está relacionada con la industrialización de la construcción, apoyando a empresas que fabrican elementos prefabricados para viviendas, como fachadas o componentes constructivos, algo que cada vez tiene más peso.
Es una línea con muchísima demanda: el año pasado financiamos cerca de 200 proyectos, con unos 11 millones de euros, y confiamos en que siga siendo clave para modernizar y diversificar la industria canaria.
Los transportistas canarios ya pueden realizar en las islas la ITV de mercancías perecederas. ¿Qué supone esta medida para el sector del transporte y para la actividad industrial en Canarias?
Esto es muy importante porque hasta hace poco teníamos una situación bastante complicada. Los transportistas canarios que tienen vehículos isotermos, es decir, los que transportan mercancía que debe ir refrigerada,
no podían pasar aquí en Canarias las inspecciones obligatorias. Tenían que ir a la Península para hacerlo.
Desde la Dirección General de Industria tenemos la competencia de impulsar y supervisar las ITV. Es verdad que es una actividad liberalizada y que la prestan empresas privadas, pero nosotros tenemos que crear las condiciones para que ese servicio exista.
Lo que ocurría es que los transportistas tenían que desplazarse a la Península para pasar la inspección. Eso suponía muchos costes: el viaje, la estancia durante varios días e incluso el riesgo de tener que quedarse más tiempo si el vehículo no superaba la prueba y había que repararlo allí. En algunos casos el coste podía rondar los 10.000 euros por vehículo.
¿Qué hemos hecho? Primero conseguimos una moratoria del Gobierno de España, que solicitamos desde la Consejería, para ampliar el plazo de estas inspecciones. Inicialmente era obligatorio hasta diciembre de 2024 y se prorrogó hasta julio de 2026. Ese tiempo ha permitido que una empresa instale aquí en Canarias, concretamente en el Muelle de Las Palmas, un túnel de frío para poder realizar estas inspecciones.
Esto significa que alrededor de 1.500 vehículos podrán pasar la ITV aquí mismo, sin tener que desplazarse fuera. Es una mejora muy importante para el sector del transporte, pero también para muchas empresas que dependen de este tipo de servicios refrigerados: supermercados, distribución alimentaria, productos farmacéuticos…
En definitiva, es una medida que va a beneficiar a buena parte del tejido empresarial canario.
El sector naval sigue siendo un pilar importante para la economía industrial del archipiélago. ¿Qué oportunidades ofrece actualmente este sector para la diversificación económica y la creación de empleo?
Ahora mismo en Canarias tenemos un déficit importante en el sector naval. Es verdad que en Gran Canaria contamos con empresas muy potentes como Astican, que se dedica a la reparación de grandes buques y tiene un gran reconocimiento internacional. Pero nos falta desarrollar más el sector vinculado a embarcaciones pequeñas y, sobre todo, a la náutica deportiva.
Esa carencia se nota especialmente en Tenerife, aunque en realidad es una oportunidad para todas las islas, porque hablamos de un sector con muchísimo potencial de crecimiento. Además, la formación vinculada al sector naval también puede conectarse en el futuro con actividades como la eólica marina y otros servicios de reparación y mantenimiento marítimo.
También es importante entender que ya no hablamos del astillero tradicional de hace décadas. Hoy es una industria muy innovadora, con mucha tecnología, digitalización y trabajos especializados, desde procesos industriales avanzados hasta soldadura técnica o fabricación especializada.
Es un sector que necesita tanto formación profesional como universitaria y que además ofrece oportunidades para todo el mundo, hombres y mujeres. Por eso estamos trabajando para impulsar en Tenerife un gran centro de formación y reparación naval en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, con el objetivo de atraer talento y vocaciones hacia este sector.
Creemos que puede convertirse en uno de los grandes motores de desarrollo de Canarias, también por nuestra posición geoestratégica, que nos convierte en un punto clave para la escala y reparación de embarcaciones que operan en el Atlántico.
La sostenibilidad se está convirtiendo en un factor clave para la industria actual. ¿Cómo pueden iniciativas como InduCES ayudar a que la huella ambiental se convierta en una ventaja competitiva para las empresas canarias?
Sí, nosotros en ese ámbito también estamos trabajando bastante porque la sostenibilidad es uno de los pilares del desarrollo industrial que queremos para Canarias. Lo estamos abordando principalmente desde dos líneas.
La primera es la implantación de criterios ESG —económicos, sociales y de gobernanza— en la industria canaria, algo que estamos impulsando junto con ASINCA. La idea es que las empresas incorporen la sostenibilidad no solo para cumplir con normativas o directivas europeas, sino porque realmente es un factor de competitividad. Al final, ser más sostenible también mejora la cuenta de resultados. Por ejemplo, si una empresa instala placas solares, reduce su huella de carbono, pero también su factura energética.
Y la segunda línea es un proyecto que nos hace mucha ilusión, que es INDUCEZ, pensado sobre todo para pequeñas empresas y empresas de servicios. Lo que hacemos ahí es medir y valorar el esfuerzo que hacen las empresas para reducir su huella de carbono, su huella hídrica o el impacto ambiental de sus materiales a lo largo de todo su ciclo de vida.
Lo interesante de este proyecto es que ese esfuerzo sostenible se puede incluso monetarizar, y ese valor después se destina a iniciativas sociales, colaboraciones con ONG o proyectos de impacto social. Así conseguimos que la sostenibilidad tenga también un retorno positivo para la sociedad.
Acercar la industria a los centros educativos es clave para garantizar el relevo generacional. ¿Qué acciones se están impulsando para despertar vocaciones industriales entre los jóvenes?
Sí, ahora mismo tenemos un problema importante con las vocaciones industriales. Existe un déficit bastante grande de profesionales en el sector, y eso se nota en todos los niveles: desde puestos directivos hasta mandos intermedios y operarios. La industria tiene potencial para crecer, pero muchas veces se encuentra con la dificultad de no tener suficiente mano de obra cualificada.
Por eso, desde la Dirección General de Industria estamos trabajando junto con la Consejería de Educación y Formación Profesional y con los propios empresarios del sector. En este sentido colaboramos con FEMETE y FEMEPA para impulsar un programa de fomento de vocaciones industriales.
Lo que hacemos es visitar centros de Formación Profesional e institutos para explicar a los alumnos en qué consisten realmente los oficios industriales. Hablamos de sectores como el automóvil, el naval, la electricidad, la fontanería, los ascensores o muchos otros servicios industriales que hoy en día tienen mucha demanda.
La idea es acercar la realidad del sector a los estudiantes y también explicar cuáles son las necesidades reales de las empresas, porque uno de los problemas que detectamos es que a veces hay cierta distancia entre lo que se enseña y lo que necesita el mercado laboral.
Es un trabajo muy directo, de ir centro por centro explicándolo, pero está empezando a dar resultados. De hecho, desde 2023 hemos visto un incremento cercano al 25% en alumnado en algunos ciclos industriales de FP, incluso en grados que estaban a punto de desaparecer. Y eso, para nosotros, es una señal muy positiva.
La digitalización y la innovación están transformando el modelo industrial. ¿Cómo está apoyando el Gobierno de Canarias a las empresas en su proceso de transformación tecnológica?
Sí, también tenemos un programa muy importante que se llama Impulso de la Industria 4.0, financiado con fondos europeos FEDER. Es un proyecto que cuenta con unos 18 millones de euros y que hemos ido desarrollando poco a poco: hemos estado destinando unos 3 millones al año y para 2026 vamos a llegar a unos 4 millones.
El programa tiene dos ejes principales. El primero es una línea de incentivos para ayudar a las empresas industriales a digitalizar sus procesos productivos. Ahí subvencionamos inversiones en maquinaria, software o cualquier tecnología que permita modernizar y digitalizar las líneas de producción, tanto en grandes empresas como en pymes.
Pero la segunda parte, que para mí es incluso la más importante, es la formación. Porque la transformación digital no es simplemente comprar un ordenador o instalar un programa, es un cambio mucho más profundo que ha venido para quedarse. Las empresas que quieran ser competitivas tienen que adaptarse a ese proceso.
Por eso trabajamos con formación tanto para directivos como para trabajadores. Primero se hace un diagnóstico para ver el nivel de digitalización que tiene cada empresa y, a partir de ahí, se les asesora sobre qué pasos deben dar y qué ayudas pueden solicitar para avanzar en esa transformación digital.
Es un proyecto muy interesante porque al principio costó un poco que las empresas se animaran, pero este último año la demanda se ha disparado. Eso demuestra que la industria canaria cada vez es más consciente de que la digitalización es clave para su futuro.
¿Cuáles diría que serán los principales retos y prioridades que se marca de cara a 2026 como directora general de Industria del Gobierno de Canarias?
Nosotros ya estamos trabajando pensando no solo en 2026, sino también en el horizonte 2026-2030. La idea es dejar bien definidas las líneas de hacia dónde queremos que evolucione la industria en Canarias en los próximos años.
Además, hay que tener en cuenta que la Estrategia Industrial de Canarias actual cubre el periodo 2023-2027, así que ya estamos empezando a pensar en la siguiente etapa. Hasta ahora hemos trabajado mucho en apoyar a la
industria tradicional, impulsando la innovación, la transformación digital y la sostenibilidad. Pero ahora también queremos abrir el foco hacia nuevos sectores que nos permitan diversificar más la economía.
Queremos abrir el
foco hacia nuevos sectores que nos
permitan diversificar más la economía
Ahí estamos mirando ámbitos con mucho potencial para Canarias, como el desarrollo del sector naval, la eólica marina offshore, el ámbito aeroespacial —sobre todo en servicios vinculados al espacio—, la construcción industrializada de viviendas, el sector audiovisual o incluso todo lo relacionado con la astrofísica.
La diferencia con etapas anteriores es que hablamos de sectores muy innovadores, muy vinculados a la tecnología y a la digitalización. Y algo que me gusta destacar es que son sectores donde las mujeres tienen muchísimo que aportar. La industria de hoy ya no es la de hace décadas; es una industria basada en la innovación, el conocimiento y la tecnología.
Por eso creemos que estamos entrando en una nueva etapa, en una industria cada vez más avanzada, donde el talento y la formación serán clave y donde las mujeres también van a tener un papel cada vez más protagonista.









