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Estefanía Castro Chávez, Consejera de Igualdad del Cabildo de Tenerife, una mujer muy cercana en su trato. Desprende energía, ilusión y compromiso en su lucha por la Igualdad. Licenciada en Derecho por la Universidad de La Laguna en 2011, tiene ya experiencia en gestión en puestos relevantes como ha podido ser el cargo de Directora general de Juventud del Gobierno de Canarias.

¿Qué espera de la Ley Canaria de Igualdad?

La Ley Canarias de Igualdad es bastante pionera en España. Las víctimas no solo se extienden en las relaciones de pareja sino que abarca muchos casos más. Esto le da mayor riqueza a efectos teóricos y prácticos. Este texto habrá que reformarlo para que fomente la trasversalidad y de respuesta a las nuevas formas que puedan surgir. Después del acontecimiento del 8 de marzo, donde las mujeres han contestado en todas las partes del mundo de forma histórica, hace ver que esta ley debe ser un consenso entre mujeres y administraciones políticas. Así, la ley tendrá la suficiente legitimidad y tendrá efecto en la sociedad.

¿Es importante que la Ley sea un acuerdo entre la sociedad y que no solo se base en las decisiones políticas?

Los partidos políticos tienen un papel importante en el proceso, en cuanto al debate en el Parlamento de Canarias. Pero son las asociaciones de mujeres y las entidades las que tienen que aportar un texto enriquecido para que la sociedad avance en asuntos de igualdad.

¿La igualdad empieza con la educación de los más pequeños y pequeñas?

Por supuesto. La educación en igualdad se empieza a través de los mensajes de tolerancia, respeto y diversidad. Estás hablando de igualdad de forma indirecta pero de manera trasversal. Hay que abordarla en todos los ámbitos para que penetre en los valores que se deben trasmitir desde la infancia para romper con estereotipos. Es importante que las familias trabajen en casa y al final es un trabajo en conjunto de la sociedad.

Parece complicado cuando los niños y las niñas ya están estereotipados por la misma televisión, en la que aun hay unos grandes roles de género.

Por eso es importante que el esfuerzo sea compartido por el sector empresarial también. Nosotros trabajamos en Tenerife Violeta, que es un diagnóstico de nuestra isla en la que se definen los problemas y las posibles soluciones en este tema. Esto se hace a través de una red, con entidades de todos los sectores. De poco vale que hagamos políticas públicas de igualdad si todo lo demás no se transforma. Como bien dice, con respecto a la televisión, hay películas infantiles que lastran los roles de género. Muchas veces los padres y las madres entran en este círculo viciado porque quieren a sus hijos, y no podemos reprocharles que se le compren los juguetes que quieran. Está claro que este es un trabajo muy difícil pero debemos hacer campañas, formación y hacer que las empresas se comprometan con la sociedad. Las ganancias no se pueden convertir en pérdidas sociales. Esta cuestión es delicada para valorarla y por eso es importante que cuando hay un asesinato machista, no solo hay que mirar el resultado. El dolor que se produce es inmenso pero al final estos hechos son fracasos de la sociedad, no es algo puntual y es muy complejo. Esto forma parte de una educación, una cultura, los medios de comunicación, películas, etc. Por ello, hay que trabajarlo de forma trasversal y no escatimando esfuerzos públicos ni sociales. No debemos mirar para otro lado como sociedad. Cuando se trabaja en lenguaje sexista, por ejemplo, no es capricho. Son factores que se hacen para intentar acabar con esta lacra.

Desde hace treinta años ha habido cambios en la sociedad en cuanto igualdad, pero aún falta mucho que hacer.

Se ve un poco de luz en el túnel que estábamos inmersos como sociedad. El machismo afecta a las mujeres y también a los hombres. Hay mujeres que repiten patrones de comportamiento machista y esto es así. La violencia de género tiene como víctima rostro de mujer pero el patrón es un factor social, está metido en el ámbito laboral, familiar o medios de comunicación. Pensemos en los refranes, en los chistes o en los piropos. Hay una mala definición de los piropos porque el alago de una persona, con la que te une lazos de confianza y dentro del respeto, se puede entender. Pero que vayamos por la calle y que una persona que no te conozca crea que tiene el derecho a invadir tu intimidad con comentarios, no es normal. Una mirada de deseo o que invadan tu espacio físico es muy grave y ha sido aceptado en la sociedad. Antes, por ejemplo, me afectaba que me denigraran con insultos como ‘feminazi’, y es que al final no hay que darle importancia a este tipo de comentarios. Como Consejera de Igualdad mi objetivo es que todas las acciones que se hagan sirvan para tener una sociedad tinerfeña mejor. Siempre debemos tener una visión mundial aun así, porque todas las mujeres estamos implicadas en la igualdad.

Usted habla de visión mundial y hace poco hemos visto avances en la sociedad como puede ser que la Ley del Aborto Legal en Argentina ha sido aprobada en el Congreso.

Es un paso que damos como sociedad. Hay que pensar que al ex-ministro Gallardón le costó la dimisión tras la retirada de su Ley del Aborto y es porque la sociedad no estaba dispuesta a dar un paso atrás en lo que se refiere a derechos y libertades. El aborto no es para que la mujer interrumpa su embarazo, es para que si se decide que no se quiere ser madre, no nos pongan en un banquillo y que nos estigmaticen como mujer. Es una Ley que aporta derechos. También se va a recuperar el derecho de que las mujeres lesbianas puedan ser madres y es que el Estado de Bienestar debe incluir a la toda la sociedad. Cuando se gobierna, hay que hacerlo con responsabilidad y para las personas que te han votado y las que no.

El término ‘feminazi’ está de moda. Pero es verdad que hasta el mismo concepto de feminista está teniendo un valor negativo en la sociedad. ¿Es así?

Efectivamente. He tenido discusiones de carácter teórico porque dicen que el concepto está obsoleto. El feminismo no mata, el machismo sí. El feminismo es una reivindicación histórica que nos sirve para camino a avanzar. Nadie se cuestiona el sufragio femenino pero hubo un momento en el que se tuvo que luchar, y esto fue a través del feminismo. Estas cuestiones nos parecen lejanas pero no lo son tanto. Que la gente opine es necesario pero al final la crítica sana y constructiva, que es la igualdad, da igual como la llames. Si es el nombre el que te condiciona, pues por eso tampoco vamos a sentirnos ofendidos. Hay quien habla de la quinta ola o del igualitarismo, me da igual cómo se llame si estamos trabajando con un mismo objetivo, que es que podamos vivir en libertad los hombres y mujeres.

La brecha salarial sigue siendo una realidad en España.

Hay una brecha salarial, problemas de conciliación y un sinfín de problemas en el mundo laboral. Todavía hay mujeres con miedo por perder sus trabajos por el derecho a la maternidad. Una sociedad que permite esto, está envejecida. Una sociedad que ve como una amenaza la maternidad, tiene graves problemas de fondo. Ser madre es un compromiso y una responsabilidad enorme, que si la vives desde el miedo y la inseguridad, tu hijo o hija lo va a captar. Es un deber que tiene la sociedad y avanzar en este sentido se va a hacer desde que los hombres y las mujeres asuman que es una cuestión de todos. Hay mujeres que deciden no tener hijos pero deben conciliar porque a lo mejor tienen a su cargo un dependiente y esto es un tema social y un tema del feminismo. Hay mucha gente que critica que hay mujeres que maltratan a hombres y esto es una realidad que sucede, pero al final la actitud machista de una mujer frente a un hombre es menor. Lo que queremos visibilizar con las políticas que combaten la violencia de género es que hay un problema social que hay que atacar desde la raíz. La mujer que muere asesinada tiene familia y es cuando piensas que en el entorno de esa mujer hay hombres y que ellos también reciben una educación y una cultura.

Otro tema que está a la orden del día son los casos que se han generado después de lo ocurrido con la sentencia de La Manada.

La sentencia es esclarecedora en cuanto a que diferencia entre agresión y violación. El hecho de no oponer resistencia hace que la chica estuviera aceptando. Esto es bastante perverso porque si se hubiera defendido, a lo mejor no podría haberlo contado, como es el caso de Diana Quer. La Manada está en libertad provisional y los jueces y la jueza han demostrado que el machismo es un problema de cultura, y que está en las mujeres y hombres.

¿Las nuevas tecnologías acercan a la sociedad a la igualdad?

Las nuevas tecnologías también tienen brecha. Las mujeres hemos llegado más tarde al uso de estas porque estos trabajos estaban estereotipados al hombre. Hay muchas chicas que no estudiaban ingeniería, temas de automoción o electrónica porque era una cuestión de hombres. Hemos avanzado en este tema pero debemos seguir haciéndolo. Las mujeres y los hombres estamos preparados para cualquier actividad profesional. Hay una frase de Simone de Beauvoir, profesora, escritora y filósofa, que dice que “el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”, y esto quiere decir que muchas veces no nos damos cuenta de que nosotras mismas, a través de estos comportamientos, contribuimos a la opresión de la mujer.

¿Y las redes sociales?

Lo de las redes sociales es tremendo. Hemos avanzado en inmediatez y visibilidad. Se puede hablar de todo lo que queramos, desde la monarquía hasta la opinión de cualquier noticia. Pero seguimos siendo carne de cañón con un foco que tiene una gran dimensión. Se nos sigue utilizando como reclamo y se nos usa en la redes para fiscalizarnos. Podemos ver diferentes ejemplos de este hecho como puede ser cuando Tania Llasera, periodista y presentadora, compartió el sufrimiento de los primeros meses de ser madre. O Amaia Montero, ex cantante de la Oreja de Van Gogh, que ha sido acribillada porque está más gordita. Y así, miles de castigos a las mujeres por ser como somos. Siempre hay una guillotina sobre nosotras y frenar este hecho en las redes sociales hay que volver a la educación. Yo soy madre de un niño y tengo derecho a hacer cosas sin mi hijo, y eso no quiere decir que lo quiera menos, sino que lo quiero bien. Quiero educar a una persona que sea consciente de que en la vida el género no condiciona para desarrollarnos plenamente. Que estudie lo que quiera y que viva su orientación sexual en libertad. No debemos retroceder en el camino hacia la igualdad de género.

En el Gobierno de España, en este momento, hay más mujeres que hombres como Ministras. ¿Cree que es un paso avanzado en cuanto a la igualdad?

Es un paso avanzado en igualdad y es un reconocimiento al mérito y al esfuerzo. Todas ellas son mujeres preparadas y que tienen una vida profesional que han trabajado mucho. Seguro que ellas han sufrido mucho machismo a lo largo de su vida, pero el hecho de que estén allí representan un cambio de conciencia en la sociedad. Hay mujeres de muchas edades y al final esto hace que todas nos podamos ver representadas por ellas. Los gestos marcan la diferencia y cuando pensamos en el 8-M, por ejemplo, sentimos que hay símbolos que representan una unión para que haya una sociedad igualitaria. Con este gobierno se pretende que todas nos sentamos identificadas, seamos como seamos. El feminismo es un paraguas que lo abarca todo. Si pensamos en la integración de las personas con discapacidad sin el feminismo, por ejemplo, no es posible. El feminismo es la base de que se puedan construir grandes sociedades.