24/04/2024

15 de agosto, el comienzo de una pesadilla
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Estaba a punto de finalizar los actos con motivo de las fiestas patronales de la Villa Mariana Nuestra Señora de Candelaria. Eran las once y media de la noche cuando regresábamos a casa.

Como acostumbro, entré en internet a ver si había alguna noticia de relevancia. Y lo que ni se me pasaba por la imaginación, aunque las altas temperaturas, que aún nos siguen acompañando, reconozco me tenían en vilo, me encontraba que en el municipio de Arafo se había producido un conato, el cual ni por asomo podíamos prever el alcance de lo que se convirtió en el mayor incendio en Tenerife los últimos cuarenta años, que se dice pronto.

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El primer enemigo era el fuego que ya empezaba a arder por diferentes puntos, siendo en un principio Arafo y Candelaria quienes sufrirían como sus montes ardían y no estaban dispuestos a frenar. El segundo enemigo, la noche. Una noche en la que sólo podían actuar los equipos terrestres, bomberos, protección civil… Una noche sin dormir porque ya el pánico se adueñaba de mí temiendo lo peor. Amanecía y el fuego ya devoraba hectáreas con la ayuda de la ola de calor. Entraban en acción los helicópteros para intentar frenar al monstruo. Nada, no sólo no se frenaba si no que avanzaba hacia el municipio de El Rosario, siendo La Esperanza, víctima una vez más del maldito incendio. Empezaban a llegar más operativos: Hidroaviones, bomberos de la península, Gran Canaria, la Cruz Roja y otras ONG, así como voluntarios anónimos, entre los que se encontraban restaurantes, bares y cafeterías quienes se encargaban de ese gran despliegue humano, así como miles de familias que fueron desalojadas y que no les faltara de nada. No voy a entrar en más datos, porque desde los comunicados oficiales a través de los medios de comunicación, se encargaban de ello. El fuego arrasó hasta el Valle de La Orotava pasando por El Sauzal, Tacoronte, Santa Úrsula y si mal no recuerdo tocó parte de Los Realejos. Un infierno, en eso se convirtió nuestra isla, en un infierno porque a alguien o algunos decidieron presuntamente castigar a la tierra.

¿La razón? Me temo que no lo sabremos. Hablamos de un crimen forestal, en donde el ecosistema era dañado y en donde tardará años, décadas, en recuperarse. Seguramente quienes ya tenemos una avanzada edad no podremos ver como se ha recuperado. Sí, sabemos que el pino canario tiene la gran facilidad de recuperarse en corto espacio de tiempo.

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Pero es que en el monte no sólo se compone de pinos. Cientos de especies de plantas, animales vertebrados, así como los invertebrados forman parte del ecosistema con lo que los daños, esperando se den las cifras serán de un valor muy difícil de calcular.

Pero con toda esta tragedia, en donde todavía el olfato nos atraviesa con el olor a quemado, agudizándose cuando la brisa nos “azota” y nos recuerda, aunque es muy difícil que se nos vaya a olvidar, que nuestros montes piden ser empapados de lluvias que se mantengan durante muchos días, pero la sequía que padecemos en las islas en este 2023 no nos deja ser optimistas. Tenemos la otra parte, la humana.

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Una vez más en los momentos más duros esa humanidad que creemos está desapareciendo, se deja sentir en cada rincón de la isla. La solidaridad, empatía, han sido fundamentales para poder llevar de la manera menos dura posible, lo que serían días de infierno.

Polideportivos y otros centros públicos se convertirían en sus casas temporales. Pero de los animales también, porque ellos, también cuentan. Pero ha existido y existe esa parte de quienes parecen ser profesionales y criticar sin ni siquiera contrastar las noticias. Es evidente: ellas y ellos lo saben todo.

Pero no sólo se quedaba ahí. Un día y tres también, y cuatro… aparecían en las redes sociales los bulos, uno detrás de otro, sin pensar que esos actos lo que han estado provocando más confusión al respecto.

La pregunta es: ¿Qué consiguen lanzando bulos? ¿Cuáles son las intenciones?

En definitiva, que fácil y que triste es ver como el dolor de una isla, las tierras quemadas de las que ya no podrán ver crecer lo sembrado, con lo cual económicamente son una gran parte de la isla, víctimas del terrorismo medioambiental. Quiero agradecer a todos los efectivos que han contribuido a que no hubiesen sido más hectáreas las dañadas, así como las vidas humanas, sin producirse víctimas mortales como tampoco que sus casas fuesen arrasadas por el fuego. 90 kilómetros de perímetro.

Más de 14.000 Hectáreas quemadas.

Cifras que erizan el vello, teniendo que estar todavía sin dar por finalizada la extinción, ya que dependerá de que la tierra se enfríe y eso, sólo depende de la lluvia y la prevención, que, dicho sea de paso, debe ser una asignatura imprescindible y urgente, en todos los centros educativos, porque la ignorancia hace que no seamos capaces de ver el alcance de estas tragedias.

Mi agradecimiento para:

Cuerpo de bomberos de diferentes puntos de las islas y de la península. Protección Civil. Pilotos de los hidroaviones, así como los pilotos de helicópteros. Brifor. (Brigadas Forestales del Cabildo de Tenerife). Cruz Roja con un despliegue muy importante de voluntariado. UME (Unidad Militar de Emergencias). INFOCA (Atención de Emergencias por Fuegos Forestales. Refugios de animales, albergues, así como personas voluntarias que ayudaron para que éstos no corriesen peligro

Y como no, desde aquí mi agradecimiento y felicitaciones a todos los cargos públicos, alcaldes, alcaldesas, por estar junto a sus vecinos sin fallarles en ningún momento.

Gracias.

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