La Asociación de Organizaciones de Productores de Plátano de Canarias (ASPROCAN) pide al Gobierno español que contribuya a impulsar medidas concretas para que los productos agrícolas importados cumplan con las mismas exigencias en materia fitosanitaria que se aplican en la Unión Europea.
Una petición para la que los productores de plátano solicitan que España siga la línea abierta por el Gobierno de Francia, que el 5 de enero publicaba un decreto que persigue evitar la entrada en suelo nacional de productos alimentarios procedentes de terceros países que contengan residuos de sustancias prohibidas en la UE.
Los productores denuncian la enorme permisibilidad que se aplica a las importaciones, y ejemplo de ello es el estudio comparativo presentado por ASPROCAN a los servicios de Sanidad Vegetal del Ministerio de Agricultura el pasado mes de septiembre. El análisis de la actual normativa europea en vigor revela que las producciones de banana pueden emplear hasta 9 sustancias prohibidas en la UE debido a su toxicidad o peligrosidad ambiental, algunas de ellas particularmente dañinas como, por ejemplo, el miclobutanilo, la clofentezina o los ditiocarbamatos.
Esta circunstancia es posible porque, aun estando prohibido el uso de una materia activa en la UE, dicha materia activa puede mantener un Límite Máximo de Residuos (LMR) apto para las importaciones, lo cual permite a terceros países seguir usándola e introducir la fruta legalmente en el mercado europeo mientras no superen dicho LMR.
La situación, explica el presidente de ASPROCAN, José Carlos Rendón, “genera un agravio comparativo muy claro, pues el productor europeo no puede usar esa materia activa por sus riesgos, pero el peligro que motivó la prohibición no detiene la entrada de producto foráneo con residuos de esa sustancia”. A esta situación se une el hecho de que la brecha fitosanitaria va incluso más allá de las 9 sustancias prohibidas en la UE.
El análisis identifica otras 17 materias activas adicionales, utilizables en bananas de terceros países, que no están autorizadas para el Plátano de Canarias. En este caso, no son sustancias prohibidas en Europa, pero no cuentan con autorización de uso en este cultivo, lo que incrementa el agravio comparativo.
Ante esta situación, ASPROCAN ha venido solicitando reiteradamente al Ministerio de Agricultura la adopción de medidas para garantizar la equidad regulatoria. Entre estas, destaca la necesidad de limitar la entrada de frutas de terceros países con residuos de sustancias no autorizadas en la UE y la equiparación a los LMR exigidos a toda la producción que se oferta en la Unión Europea.
“Defender la producción europea, como el Plátano de Canarias, es defender un modelo agrícola seguro, sostenible y comprometido con el territorio. No podemos permitir que se nos penalice por cumplir con los valores y normas que defendemos como europeos”, concluye Rendón.









