Es enero de 2026. Aunque los antiguos coleccionables, las academias de idiomas, los gimnasios lanzan sus mejores ofertas en septiembre; después de recargar energía en agosto; la realidad es que todos y cada uno de nosotros debería querer cambiar el mundo cada inicio del año.
A mí me gustaría cambiar el mundo a partir de cada uno de enero. Luego llega febrero y casi que uno quiere quemarlo en vez de cambiarlo.
Mientras vemos informaciones de una trama nueva cada día, los emprendedores hemos hecho el cierre provisional del año. Hemos hecho el cálculo de la cantidad de impuestos que vamos a pagar -aquellos que hemos tenido suerte-. Esa es otra. No todos los que hemos tenido suerte vamos holgados para hacer compras. Este año he visto mucha gente en la calle, pero pocas bolsas por cada persona. En la era de la inteligencia artificial, las administraciones se cargan de funcionarios y personal contratado. En la cena de fin de año nos juntaremos tres autónomos, cuatro jubilados, dos funcionarios y un niño. ¿Hagamos el ejercicio de reflexión y pensar qué sucedió en las que fueron nuestras cenas? No hay mejor encuesta para ver la viabilidad de nuestras futuras pensiones, tan cuestionadas sobre su viabilidad de un tiempo a esta parte.
El gobierno acaba de prorrogar “el escudo de protección a los vulnerables” lo que significa que tus viviendas no son tus viviendas y que te las han expropiado de hecho. La palabra más importante de este año debería ser inquiokupa que, desde 2020 está en nuestro día a día. Cada día en los programas de las tardes en las cadenas generalistas aparece alguno. Pues para 2026, seguimos con la tendencia.
En 2025, la industria del cine en Canarias se consolidó como lugar de rodaje. Para mí es un éxito de gestión de las AAPP y los empresarios del sector. Ahora viene el pero. La última semana de diciembre leo una noticia sobre la limitación de rodajes en algunas zonas de las islas. Desconozco la profundidad de la noticia y la realidad de ésta. Simplemente me llamó la atención. Ahí dejo el apunte.
Pero es que de chapuzas legislativas estamos cansados en 2025. Esperemos mejorar en 2026. Para muestra, un botón: las balizas de los coches. 300 millones de euros en IVA, he leído. Gasto de todos y cada uno de los vehículos en España. Modelos homologados que la última semana se han prohibido cuando los consumidores ya lo habían comprado. La traca final fue el cambio de criterio y la eliminación de la obligatoriedad de las mismas. ¿Casualidad? Bueno, todos los empresarios que me lean conocen el Verifactu, obligatorio desde el 1 de enero de 2026. Bueno, ya no. Otro cambio de criterio por no llamarlo chapuza legislativa. Ejemplos de la gestión en la España actual. El emprendedor trabaja, cambia, invierte por imposición legal y ¡tachán! Eliminación de todo lo invertido, gastado, trabajado, gestionado.
Cerramos el año e iniciamos 2026 sin vivienda. Cada día un problema mayor. Ya no vivienda privada, que es poca la obra nueva y fuera del alcance de una familia normal, es que cada día menos vivienda pública. Entre los más jóvenes existen una serie de memes a través de los cuales les hacen ver “las casas baratas” de antaño y lo que se construía. El pasado no trae nada bueno pero el futuro parece que es mucho peor. La regulación intervencionista perjudica a los empresarios y a los consumidores. No se prevén cambios en 2026 que indiquen una modificación de tendencia regulatoria. Tenemos otra sorpresa legislativa de última hora. No he podido leer la letra pequeña. Solamente he leído varios titulares de medios económicos nacionales sobre una propuesta de días que no hay que acudir a trabajar en situaciones de emergencia climática. Entiendo que, con borrascas, danas, etc. Parece ser que la legislación viene desde la DANA de Valencia y lo temporal para un suceso extraordinario, se ha consolidado. Cuatro días sin ir a trabajar. Días al 100% pagado por el empresario que abrirá él sólo. Como explico, sólo he podido leer dos titulares y las noticias. Quiero creer que son noticias filtradas desde un ministerio que preparan una campaña de elecciones próximas. Ya nada sorprende en materias de “nuevos derechos” a intentar implementar desde el ministerio de trabajo que parece más un ministerio de motivos para no ir a trabajar.
Es 31 de diciembre y quiero cambiar el mundo, pero el día 1 entra totalmente en vigor la ley de eficiencia en la administración de justicia. Una ley que tiene el récord de poner al 100% de los operadores jurídicos de acuerdo: va a empeorar el funcionamiento. Solamente activistas están creen en las bondades de la ley. Es una cosa increíble. Y ahí sale el ministro Bolaños en medios contando unas milongas que no se las cree ni quien le escribe los discursos que no habrá pisado un juzgado en su vida.
En fin, es fin de año. No suelo tener buen carácter en Navidad y esto seguro que permea mi opinión de este mes hacia una visión más negativa de las cosas; o, quizás, me permite valorar la realidad de las cosas que nos rodean desde una óptica más realista, alejada de la nostalgia que dan los reencuentros familiares y una época de regalos y felicidad.
Y aquí seguimos, intentando sobrevivir otro año; y que ustedes lo lean. Feliz Año nuevo.










