Gran Canaria ha consolidado una imagen de destino versátil. ¿Cómo equilibra el Cabildo entre la promoción del turismo de sol y playa y la diversificación hacia turismo cultural, de naturaleza y gastronómico?
Gran Canaria ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años gracias al impulso de productos complementarios al tradicional sol y playa. Entendemos que todo forma parte de una experiencia turística integral, en la que distintos sectores y municipios
se benefician de manera conjunta. Todo suma de cara al objetivo principal: la facturación y la generación de riqueza.
El cliente actual, y el que queremos atraer, busca una experiencia multiproducto, estrechamente vinculada al territorio. Este enfoque no solo incrementa el volumen de ingresos, sino que favorece una distribución más equilibrada de la riqueza en toda la isla. Un dato significativo es que, en los últimos ejercicios, los ingresos turísticos de los municipios no turísticos han aumentado un 66 % con respecto a 2019.
Hoy el visitante quiere disfrutar del sol y la playa, pero también practicar deporte, conocer nuestra naturaleza interior, participar en nuestras fiestas, descubrir la cultura local y disfrutar de una gastronomía de calidad. Nuestra principal fortaleza sigue siendo ofrecer una experiencia turística excepcional respaldada por el mejor clima de Europa durante todo el año. A ello se suman factores clave como la diversidad de paisajes en distancias muy cortas, un estilo de vida singular con expresiones culturales e históricas propias, una amplia variedad de productos complementarios y unas infraestructuras y conexiones de
primer nivel.
Todo ello ha contribuido a diluir las fronteras entre productos turísticos, generando una oferta integrada que invita al visitante a invertir cada vez más parte de su presupuesto vacacional en productos locales y en la economía insular, que es nuestro objetivo fundamental. Gastronomía, ocio, turismo activo, actividades náuticas, deporte al aire libre y oferta familiar tienen un impacto directo en el gasto turístico. El último ejercicio se cerró con más de 6.000 millones de euros en facturación turística, con un reparto de estos ingresos entre los 21 municipios de la isla gracias a políticas que incentivan la movilidad del visitante.
La participación en FITUR es siempre una plataforma importante para el destino. ¿Qué objetivos concretos persigue Gran Canaria en la edición de 2026, y cómo se diferenciará frente a otros destinos competidores?
Nuestros objetivos son claros: calidad, renovación y sostenibilidad. Debemos seguir diversificando la oferta, modernizar la planta alojativa e impulsar ámbitos como el deporte, la cultura y el turismo verde. Todo ello requiere gestión, liderazgo y un profundo respeto
por lo nuestro.
No buscamos recibir un millón más de turistas. Nuestra capacidad alojativa está cerca de sus límites y el reto ahora es rentabilizar mejor la presencia de quienes nos visitan.
Es decir, obtener mejores resultados económicos con un volumen de llegadas estable, reforzando el valor añadido del destino.
La filosofía que sustenta esta estrategia ha sido elaborada a partir del análisis y el conocimiento de grandes especialistas, tanto internos como externos. Contamos con un equipo sólido y altamente cualificado, que ha sido clave para cumplir la mayor parte de los objetivos del Plan Estratégico 2021- 2025, adelantándonos a muchas de las demandas actuales del sector.
Además, ya estamos trabajando en el próximo plan, con nuevas metas y una visión innovadora.
Más allá de la promoción, ¿cómo utiliza Gran Canaria FITUR para establecer alianzas estratégicas con operadores, agencias y otros destinos internacionales?
FITUR es, para nosotros, la cita más importante del año y, sin duda, una de las ferias turísticas más relevantes de Europa. La influencia de España como destino prioritario para el mercado europeo y el hecho de celebrarse al inicio del año la convierten en un punto estratégico clave.
En este marco, resulta especialmente valioso el contacto directo con representantes de los principales mercados emisores para Gran Canaria. En los últimos años, FITUR se ha consolidado como el espacio donde se terminan de cerrar numerosos acuerdos con turoperadores británicos, nórdicos y alemanes, especialmente de cara a la temporada de verano. Es un entorno propicio para reforzar alianzas, abrir nuevas oportunidades de negocio y consolidar relaciones estratégicas a medio y largo plazo, tanto con el cliente nacional como con el resto. Implica asegurar el verano turístico de nuestro destino y buena parte del año.
La sostenibilidad se ha convertido en un factor decisivo para los turistas. ¿Qué políticas o iniciativas impulsa Gran Canaria para consolidarse como un destino sostenible sin comprometer la experiencia del visitante?
La industria turística ha avanzado de forma significativa en la incorporación de principios fundamentales del turismo sostenible. Nuestra prioridad es clara: aumentar los ingresos sin recurrir a un crecimiento insostenible del número de visitantes. Para ello, apostamos por un modelo basado en el incremento del gasto turístico, la diversificación de la oferta y la desconcentración territorial.
Este modelo incluye una firme apuesta por el producto local, una oferta de ocio renovada y de calidad y el desarrollo de iniciativas que garantizan una gestión responsable del territorio y beneficios socioeconómicos para la población residente. En este contexto, promovemos prácticas que minimizan el impacto ambiental y aportan valor a la comunidad local, como la certificación de sostenibilidad en hoteles o el impulso de actividades turísticas respetuosas con el entorno.
Desde hace varios años, trabajamos junto al sector privado en el marco de la plataforma Biosphere Destino Sostenible, que facilita procesos de certificación y permite visibilizar los avances de las empresas, mejorando su posicionamiento ante un visitante cada vez más exigente. La respuesta del empresariado ha sido muy positiva, como demuestran los avances en la gestión y reutilización de aguas residuales mediante tratamientos biológicos en numerosos establecimientos hoteleros.
Las infraestructuras alojativas desempeñan un papel clave como soporte del servicio turístico, y su modernización actúa como catalizador de la inversión y de la sostenibilidad. A ello se suman iniciativas profundamente vinculadas al territorio y a su gente, ya consolidadas y con alta demanda, como las oportunidades laborales asociadas a la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, la protección de espacios como Guguy, proyectos medioambientales como Foresta, la Feria Kilómetro Cero, los cafetales únicos en Europa de Agaete, la oferta enoturística, los hoteles rurales y el turismo de naturaleza.
Estas medidas no buscan desincentivar el turismo, sino optimizar su gestión de forma sostenible, beneficiando al visitante, al residente y al entorno. Además, constituyen un importante reclamo para un perfil de turista cada vez más numeroso, consciente de su huella ambiental y atraído por experiencias respetuosas con el territorio, la botánica, la observación astronómica o la ciencia.
Nuestro sector crece de manera moderada en volumen y de forma significativa en facturación, lo que define claramente nuestro concepto de crecimiento sostenible. Gran
Canaria no sufre problemas de sobrecarga como otros destinos, cuenta con margen de capacidad aeroportuaria y presenta una presión demográfica turística del 12 %, es decir, 1,2 turistas por cada diez residentes. Sabemos qué isla queremos ser, qué modelo turístico defendemos y qué calidad de vida aspiramos a ofrecer a nuestra ciudadanía, avanzando hacia un desarrollo equilibrado, armonioso y socialmente beneficioso.
¿Qué nuevos productos, rutas o experiencias turísticas tiene previsto lanzar Gran Canaria en los próximos tres años para diferenciarse de otros destinos insulares?
En estos momentos estamos ultimando el documento final del nuevo Plan Estratégico, que presentaremos próximamente y que pretende continuar en la línea de trabajo que nos ha permitido salir de la crisis pándemica con el sector y el destino claramente reforzados
y fortalecidos.
Sí podemos avanzar que Gran Canaria va a continuar consolidando una apuesta clara por experiencias turísticas innovadoras y diferenciadoras que van más allá del sol y playa tradicional. Nuestra estrategia de producto está diseñada para ofrecer al visitante motivos adicionales para elegirnos y permanecer más tiempo, con experiencias que reflejan la autenticidad del territorio.
En este sentido, estamos trabajando en rutas temáticas que integran naturaleza, cultura y estilo de vida local, poniendo en valor desde los paisajes interiores hasta nuestras tradiciones gastronómicas. Esto incluye la promoción de itinerarios culturales en municipios del interior, experiencias de turismo rural y activo, así como propuestas vinculadas al patrimonio histórico y etnográfico de la isla.
Además, estamos consolidando eventos deportivos internacionales, que posiciona la isla en la élite del deporte y atrae a público especializado y de alto valor económico. La gastronomía local, el enoturismo y eventos culturales de gran proyección se mantendrán como ejes claves dentro de nuestro portafolio de experiencias.
Queremos que quien visite Gran Canaria pueda vivirla desde múltiples perspectivas: del mar a la montaña, desde la tradición hasta la innovación, con propuestas que no encuentren igual en otros destinos insulares.
La conectividad aérea y marítima es crucial para la isla. ¿Qué iniciativas están previstas para mejorar la accesibilidad internacional y potenciar la llegada de turistas de calidad?
La mejora constante de la conectividad internacional es una de nuestras prioridades estratégicas porque permite abrir Gran Canaria a nuevos mercados emisores y fortalecer los existentes, facilitando el acceso a turistas de mayor gasto medio y estancia más prolongada.
En este sentido, tras un 2025 con récord de conectividad aérea y consolidación de rutas, ya estamos potenciando nuevas conexiones para las temporadas 2026 y 2027.
Contamos con la apertura de rutas directas con importantes mercados europeos, como el nuevo enlace con Lille (Francia) y los refuerzos en Noruega —incluyendo Billund, Bergen y Stavanger— así como nuevas conexiones con Londres Gatwick, que diversifican nuestros
accesos y refuerzan nuestra competitividad.
No sólo se trata de más vuelos, sino de una conectividad pensada para diversificar mercados y favorecer la desestacionalización. Esta planificación se hace en colaboración estrecha con aerolíneas, con el gestor aeroportuario y con las instituciones, para asegurar
que cada nueva ruta aporte valor económico y calidad a la cadena turística.
El reto ahora es
rentabilizar mejor
la presencia de
quienes nos visitan
En el ámbito marítimo, la puesta en marcha de la nueva terminal de cruceros en el Puerto de Las Palmas de Gran Canaria representa una infraestructura estratégica que permite la operación simultánea de varios buques y ofrece nuevas posibilidades para captar turismo de crucero de alto nivel, expandiendo nuestros enlaces con itinerarios internacionales.
En conjunto, estas iniciativas consolidan a Gran Canaria como un destino accesible, conectado y competitivo en el escenario internacional, no sólo por el volumen de plazas, sino por la calidad de la conectividad y su contribución al objetivo de atraer un turismo de
alto valor añadido.
Como avance de cara al verano, podemos informar de un ligero aumento de la conectividad de un 0,8% respecto al verano de 2025.
Señor Álamo, ante la reciente decisión de Gran Canaria de renunciar a acoger La Vuelta 2026 debido a la participación de un equipo israelí, y considerando que Tenerife da por perdido su paso por las Islas, ¿cómo valora usted el impacto de esta decisión en la proyección internacional del turismo en Canarias y en la colaboración entre islas para grandes eventos deportivos?
Creemos que Gran Canaria tiene un potencial enorme para el ciclista, tanto para el cicloturista, como para el profesional y sus concentraciones en nuestro invierno cálido y especialmente como escenario de grandes eventos de ciclismo. Tenemos una geografía privilegiada, una red de carreteras modernas y las mejores instalaciones alojativas. En este sentido estamos muy interesados en tener una o varias etapas de la vuelta.
Muchos expertos nos insisten en que una vez que descubran dentro del pelotón internacional nuestras inmensas posibilidades, o la dureza épica de la subida al Pico de las Nieves, ya no se entendería el ciclismo español sin la presencia de Gran Canaria. A nosotros nos gustaría formar parte del calendario de la élite del ciclismo profesional, igual que acogemos una prueba del WRC, que tenemos fases finales de la Copa del Rey de baloncesto y somos sedes para el Mundial 2030. Con esta idea llevamos años y fuimos los primeros en reunirnos con los responsables de la vuelta. Hace unos años, después de la pandemia, fuimos a Valladolid durante la celebración de la Vuelta a España y tuvimos reuniones muy productivas, convencidos del potencial de Gran canaria para el ciclista. Lo que pasa es que, además de los motivos éticos evidentes, debíamos ser muy serios con la inversión que implica y que los objetivos de esta apuesta estén asegurados en el plano de la promoción turística. A veces es mejor ser prudentes y esperar que correr sin necesidad. Tal y como estaba planteado el equipo de Israel, con una vinculación clara con el Gobierno de Netanyahu no lo veíamos adecuado para nuestra isla y se impuso la solidaridad con la situación que vive Palestina. Pero estoy convencido de que habrá oportunidad de tener una etapa de la vuelta años cercanos en el tiempo. Estoy seguro de ello, más pronto que tarde. Ahora la situación ha cambiado, pero el coste es importante y debemos garantizar un buen uso del mismo. Parece que el equipo tiene nuevo dueño. Lo que hay que entender es que ningún destino turístico quiere proyectar una imagen distorsionada de lo que consideramos es nuestra isla.
Gran Canaria, como Canarias, es un territorio de acogida, de paz y solidaria. Si hacemos una apuesta tan seria como ésta en la situación en la que estemos debemos estar completamente seguros de que la etapa empieza y termina y visto lo visto, en el momento en que había que tomar la decisión, no estaba garantizado e incluso podría perjudicar la imagen del destino.
Señor Álamo, mirando hacia 2026, ¿cuáles son los objetivos estratégicos globales que se ha fijado el Cabildo de Gran Canaria para el sector turístico, tanto en términos de crecimiento sostenible como de diversificación de mercados y experiencias para los visitantes?
El Cabildo de Gran Canaria tiene perfectamente definido el modelo turístico que quiere seguir consolidando: que consiste en un crecimiento sostenible, equilibrado y basado en el valor, no en el volumen. Como le decía, nuestro objetivo no es aumentar de forma indiscriminada el número de visitantes, sino mejorar la rentabilidad del destino, incrementando el gasto medio y la calidad de la experiencia turística, con un impacto positivo y real en la economía insular y en la calidad de vida de la ciudadanía.
Lo que ocurre es que nuestro margen de crecimiento es limitado porque estamos ya rozando nuestros límites, que vienen establecidos por los niveles de ocupación, que son muy altos. Prácticamente estamos colgando el cartel de no hay camas en invierno y el margen que nos queda corresponde al verano, que está dejando de ser temporada baja. Por lo tanto, tras años de mucho crecimiento, la prioridad está en fidelizar al cliente de mayor gasto y acorde a nuestra oferta.
En este sentido, la sostenibilidad seguirá siendo el eje vertebrador de nuestra estrategia, entendida desde una triple perspectiva: económica, social y medioambiental. Apostamos por un destino que crece en facturación, que distribuye mejor la riqueza entre los 21 municipios de la isla y que protege su territorio, sus recursos naturales y su identidad cultural.
Otro de los grandes objetivos estratégicos es la diversificación, tanto de mercados como de experiencias. Queremos consolidar los principales mercados emisores europeos, al tiempo que abrimos oportunidades en nuevos nichos y perfiles de cliente que buscan propuestas más especializadas: turismo activo y deportivo, turismo cultural, gastronómico, rural y de naturaleza, así como experiencias vinculadas a la ciencia, la observación astronómica y el bienestar.
Esta diversificación nos permite reducir la estacionalidad y fortalecer la resiliencia del destino frente a los cambios del mercado.
Asimismo, continuaremos avanzando en la modernización de la planta alojativa, la mejora de las infraestructuras turísticas y la cualificación del sector, reforzando la colaboración público-privada como herramienta clave para alcanzar estos objetivos. Todo ello se apoyará en una planificación estratégica rigurosa, basada en el análisis de datos, la innovación y el conocimiento del comportamiento del visitante.
En definitiva, miramos a 2026 con una hoja de ruta clara: consolidar a Gran Canaria como un destino turístico de referencia en Europa por la calidad de su oferta, su capacidad de innovación y su compromiso con un desarrollo turístico responsable, que genere prosperidad económica y bienestar social de forma sostenida en el tiempo.










