Durante años los residuos electrónicos se han visto únicamente como un problema ambiental. ¿Cómo contribuye Ewaste a cambiar esta visión y a convertirlos en una oportunidad dentro de la economía circular?
Primero, queremos dejar claro que los aparatos eléctricos y electrónicos, cuando dejan de tener vida útil, no son residuos. Antes se consideraba que eran simplemente desechos, pero en realidad son recursos.
Lo que deja de tener vida útil en los hogares se convierte para nosotros en materia prima. En Ewaste recuperamos estos aparatos, los descontaminamos según los estándares europeos y recuperamos el máximo de sus componentes. Por ejemplo, una lavadora o un frigorífico está compuesto de hierro, cobre, aluminio y plástico. Estas son materias primas que, una vez descontaminadas, recuperamos y volvemos a poner en circulación, evitando así esquilmar los recursos naturales del planeta. Podríamos decir que funcionamos como una especie de “minería urbana” dentro de Canarias.
En síntesis, hay dos aspectos fundamentales: primero, un aparato eléctrico y electrónico cuando deja de tener vida útil no es un residuo, sino un recurso que genera empleo, impacto medioambiental positivo y riqueza para nuestro archipiélago; y segundo, buscamos que estos aparatos se traten en Canarias y no acaben en plantas de tratamiento de la España peninsular, fomentando así la economía circular en nuestro territorio.
En su opinión, ¿cuáles son los principales retos en la correcta gestión de estos residuos, especialmente considerando que el consumo tecnológico ha crecido de manera exponencial? ¿Qué soluciones se están aplicando?
Los retos han sido los mismos desde que empezamos a producir en nuestra planta en 2012. A medida que crece la generación de aparatos eléctricos y electrónicos en Canarias, nuestro mayor desafío es que estos recursos no salgan de nuestro archipiélago.
Al ser una región ultraperiférica, muchas veces es más fácil o más económico para los productores enviar estos residuos a plantas en la península, en lugar de procesarlos localmente. Por ello, tanto Ewaste como la Asociación Canaria de Empresas de Economía Circular (ACANEC) trabajamos para que estos recursos permanezcan en Canarias, compensando los sobrecostes que supone la fragmentación territorial y, de este modo, generando empleo y riqueza en nuestro territorio, además de un impacto medioambiental positivo. Ese es actualmente nuestro principal reto: seguir creciendo en volumen, crear más puestos de trabajo y evitar la fuga de estos recursos.
Se puede decir que cuentan con una planta considerada entre las más modernas y avanzadas de Europa.
Nuestra producción comenzó en 2012 y, en aquel momento, éramos una de las plantas más desarrolladas tecnológicamente de Europa. Es cierto que otras plantas que se han abierto posteriormente podrían tener una tecnología similar. Sin embargo, en Ewaste damos gran importancia a la continua inversión en CAPEX, mantenimiento y mejora tecnológica. Estar a la vanguardia no es solo una cuestión de modernidad, sino de eficiencia y optimización del proceso productivo. Esto nos obliga a renovar continuamente equipos y a mantenerlos con mantenimiento preventivo para garantizar el correcto funcionamiento de la planta.
Respecto a la planta de Ewaste en Arinaga, ¿podría detallar su funcionamiento y su finalidad dentro de la empresa?
En Arinaga, Ewaste dispone de una planta dedicada al tratamiento de una de las fracciones de aparatos eléctricos y electrónicos. En la isla de Gran Canaria, esta planta recibe todos los aparatos eléctricos y electrónicos generados, aunque únicamente procesa una fracción específica, siendo reexpedido el resto a nuestra planta ubicada en Tenerife. Esta decisión se debe a que no sería óptimo replicar la misma tecnología en ambas islas, dado el elevado costo que ello implicaría. Esta estrategia permite que los recursos se mantengan en Canarias y evita su traslado a la península.
Por otro lado, en Arico, Tenerife, en el Complejo Ambiental de Tenerife, Ewaste cuenta con otra planta que ocupa 10.000 metros cuadrados y que está diseñada para tratar todas las fracciones de aparatos contempladas en la legislación vigente.
Además, compensan económicamente a quienes entregan aparatos eléctricos y electrónicos. ¿Cómo funciona esta línea de negocio?
Sí, efectivamente, es una línea de negocio que tenemos en Gran Canaria. Compramos los aparatos que nos traen los usuarios, como lavadoras, frigoríficos o cables. Esta compensación tiene dos objetivos: primero, asegurar que los aparatos se canalicen correctamente hacia plantas autorizadas y no terminen en flujos ilegales; y segundo, motivar a los usuarios a participar en la gestión ambiental, premiando su contribución a la economía circular.
“Recuperamos
toda la materia
prima posible y
contribuimos a
crear empleo verde
en Canarias”
Otro tema importante es el alto porcentaje de descontaminación de gases de efecto invernadero que alcanzan. ¿Qué impacto tiene esto en la lucha contra el cambio climático?
En Ewaste basamos nuestro modelo de negocio en los tres pilares del desarrollo sostenible: económico, social y medioambiental.
En el plano económico, generamos riqueza y aseguramos la continuidad de la empresa. En el social, fomentamos empleo verde y de alta calidad, incluyendo personal con discapacidad. Y en el medioambiental, buscamos minimizar nuestra huella de carbono y además ser un sumidero de carbono, es decir, descarbonizar el planeta. Para ello contamos con una planta de reconversión de gases refrigerantes. Transformamos estos gases mediante un proceso químico en sales totalmente inertes, evitando cualquier liberación al ambiente. Esto nos coloca en la cúspide de la legislación europea en materia de descontaminación de gases, ya que otras opciones permiten emisiones residuales, mientras que nuestro proceso elimina cualquier impacto ambiental. Esta práctica se alinea con nuestra visión de economía circular y sostenibilidad, reduciendo significativamente la huella de carbono.
Finalmente, como director general, ¿cuáles son los retos y objetivos de Ewaste para este nuevo año 2026?
Nuestros objetivos para 2026 se centran en mantener la senda de crecimiento que hemos seguido desde 2012, aumentando los volúmenes de tratamiento, mejorando la eficiencia y rentabilizando la inversión empresarial. Esto nos permitirá generar más puestos de trabajo, incrementar la riqueza en Canarias y reducir la huella de carbono.
Además, buscamos que los aparatos eléctricos y electrónicos que aún se envían a plantas de la península se procesen en Canarias, aumentando así la competitividad local y fortaleciendo la economía circular. Mejorar continuamente el proceso productivo y realizar las inversiones necesarias para ello son, sin duda, nuestras prioridades para 2026.








