27/02/2026

Nuestra labor no es solo conseguir un permiso, sino lograr que los proyectos sumen ambientalmente y se integren en el medio
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Manuel Ruiz. Director de Ecos Group

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ECOS Group se define por una profunda conexión con el mar y un firme compromiso ambiental. Desde su posición como fundador y director, ¿cómo se traduce esa filosofía en las decisiones técnicas y estratégicas que adopta la empresa cuando afronta proyectos con un alto potencial de impacto sobre el medio marino?
Básicamente, porque gran parte de las casi 40 personas que formamos actualmente ECOS Group venimos del campo de la ciencia: biología marina y ambiental, botánica, zoología, ornitología, ciencias del mar… Son formaciones que conllevan un alto nivel de vocación y de valores. Por tanto, nos resulta sencillo trasladar esa filosofía a todo el equipo. Cuando afrontamos proyectos con potencial impacto en el medio marino o terrestre, nuestro enfoque es siempre el mismo: trabajar con la máxima profesionalidad e intentar, algo que conseguimos la mayoría de las veces, que los promotores reduzcan sus impactos.
Cuando nos encontramos con proyectos que ambientalmente no son viables o que sabemos que no tienen capacidad, hablamos directamente con el promotor. Le explicamos que el proyecto no va a salir como pretende o no generará los resultados esperados. Incluso en algunos casos el promotor cambia el enfoque. Nuestra labor no es solo conseguir un permiso, eso puede ser relativamente sencillo, la verdadera labor es que esos proyectos también puedan sumar en la parte ambiental y estén integrados en nuestro medio.

Se podría decir que Canarias sufre desde hace años episodios recurrentes de vertidos al mar que afectan tanto al medio ambiente como a la ciudadanía. Desde la experiencia de ECOS Group en consultoría ambiental, ¿qué peso tienen los factores técnicos, la gestión administrativa, la inversión o la voluntad política en este problema, y qué soluciones concretas propone su empresa para abordarlo?
En el aspecto de vertidos de tierra al mar tenemos un amplio margen de mejora. Estamos hablando de unos 500 vertidos censados, de los cuales la mitad cuentan con autorización administrativa, es decir, tienen la obligatoriedad de realizar un programa de control y seguimiento ambiental regular. El otro porcentaje, los vertidos sin autorizar, carecen de ese control. Aquí hay una parte de responsabilidad de la administración a la hora de regular; las exigencias son altas y la capacidad técnica —el volumen de trabajo respecto al personal disponible en la administración— es limitada para autorizar tantos proyectos.
Por otro lado, los vertidos son una necesidad que generamos todos, desde los hogares hasta la industria, y eso se tiene que tratar. Las cosas se pueden hacer mejor mediante tratamientos terciarios que limpien esos vertidos o permitan que el agua sea regenerada para riego, algo que ya se hace en muchas plantas. Hace falta voluntad política para mejorar la gestión y la reutilización. Nos falta mucho recorrido, pero existen opciones a través de la Unión Europea. El reto no es llegar al vertido cero, que es muy complicado, sino mejorar la gestión y la reutilización del agua.

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Por otro lado, se ha planteado la instalación de un buque en el Puerto de Las Palmas como solución para garantizar el suministro energético. Desde la visión estratégica de ECOS Group, ¿cree que Canarias está aprovechando realmente el potencial del mar como espacio para la innovación energética o seguimos apostando por soluciones provisionales?
Eso es una solución provisional, un parche que puede tener justificación en momentos clave, como ocurrió tras la erupción del Tajogaite cuando hubo cortes y necesidad de servicio eléctrico. Pero no debe ser la solución a la que aspiremos. Canarias no solo no está aprovechando del todo la energía del mar, sino que le queda recorrido en eólica y fotovoltaica, incluso en la instalación de placas en edificios y aparcamientos.
Tenemos unas capacidades brutales en energías marinas y en geotermia para llegar a tener una cierta autonomía energética y no depender de soluciones puntuales como un barco generador. Las soluciones tienen que estar diseñadas a largo plazo y con ambición estratégica, pero la burocracia y la toma de decisiones entre gobierno central y regional a menudo retrasan estos avances.

De esta manera se podría decir que el Archipiélago reúne condiciones excepcionales para el desarrollo de energías renovables, especialmente eólicas y solares. Desde la experiencia de ECOS Group, ¿qué retos técnicos, ambientales y sociales deben superarse para que esta transición energética sea sostenible y cuente con el respaldo de la ciudadanía?
El reto social es fundamental. Hoy tenemos acceso a demasiada información que a veces desvirtúa la realidad. Hace un tiempo parecía en prensa que habría 21 proyectos de eólica marina en Gran Canaria, y la gente imaginaba un horizonte lleno de aerogeneradores. La realidad es que de todos esos proyectos solo uno será el ganador, hablamos de seis a diez máquinas. No hay estudios profundos sobre la percepción social real, ni de la ciudadanía ni del turismo, que podría valorar positivamente llegar a un territorio que se abastece de energía verde.
Ambientalmente, estos proyectos requieren una toma de datos exhaustiva de muchos años para asegurar la compatibilidad con el entorno, por ejemplo, evitando zonas con corales protegidos. Y técnicamente, Canarias presenta un escenario diferente al norte de Europa: aquí tenemos grandes profundidades (600 metros) muy cerca de la costa, frente a los 50 metros de otras regiones. Resolver estos retos técnicos podría ponernos en el mapa mundial de la industria renovable como un ejemplo a copiar. Si algún día se ejecuta, debe ser un proyecto ejemplar, social y ambientalmente aprobado.

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Por otro lado, San Bartolomé de Tirajana podría convertirse en el primer punto de España con aerogeneradores marinos frente a su costa. ¿Cómo valora ECOS Group este tipo de proyectos y qué criterios considera clave para que representen una verdadera oportunidad para Canarias?
Nuestro papel como consultor ambiental es asegurar la máxima compatibilidad ambiental y social. Buscamos no solo reducir impactos, sino generar impacto positivo: mejorar la compatibilidad de usos en el mar o la interacción con la pesca y el turismo.
Es una oportunidad enorme. El reto tecnológico nos dará un conocimiento que las empresas y profesionales de Canarias podremos exportar a otras regiones. Esto puede transformar la economía de las islas: consultoras ambientales, astilleros y profesionales cualificados aportando valor fuera. Significa pasar de producir solo servicios turísticos a desarrollar una industria de alto valor añadido.

Desde la perspectiva de ECOS Group, ¿se ha planificado el desarrollo turístico teniendo en cuenta los límites ambientales del territorio o todavía estamos a tiempo de reconducir el modelo para evitar impactos irreversibles?
Hay que saber de dónde venimos: décadas de turismo masivo de los años 70 y 80 donde casi toda valía. Esa herencia persiste en algunos aspectos, pero en los últimos años las administraciones trabajan cada vez más en evaluar la capacidad de carga de los espacios naturales. Tenemos la suerte de que la mitad del territorio de Canarias cuenta con alguna figura de protección. Eso no es un limitante, sino un multiplicador de la capacidad turística, porque el visitante viene por la calidad de nuestras aguas y paisajes.
Se está trabajando en regular accesos, como hemos visto en el islote de Lobos o en el Parque Nacional del Teide, aunque todavía queda mucho por hacer porque requiere presupuesto, vigilancia y un marco regulatorio. Estamos en una fase de transición con mucho margen de mejora para gestionar esa capacidad de carga, especialmente en los espacios naturales protegidos, que son el gran atractivo para el turista.

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Para terminar, ECOS Group ha sido reconocido en los Premios Canarios a la Excelencia Empresarial, consolidando su posición en el sector. De cara a 2026, ¿cuáles son los principales retos que se marcan y qué papel quiere que juegue la compañía en la construcción de un modelo de desarrollo más sostenible para Canarias?
El premio es un espaldarazo a nuestra forma de hacer las cosas, poniendo al equipo en el centro. Consideramos que el crecimiento empresarial no puede ir en contra del crecimiento personal; aspiramos a medidas como la jornada de cuatro días y la máxima conciliación.
De cara a 2026, nuestro reto es seguir transformando proyectos para hacerlos más sostenibles, y no solo en Canarias. Tenemos oficinas en Madrid, Santander y Chile, y trabajamos en proyectos en Australia, Indonesia o El Salvador. Queremos llevar el conocimiento y a los profesionales de Canarias por el mundo, mostrando con orgullo de dónde venimos. Canarias no es solo un destino turístico, tiene una capacidad enorme de exportar conocimiento y valor tecnológico. Nuestra misión es encontrar el equilibrio entre el desarrollo necesario y la conservación del medio ambiente, porque somos lo que somos gracias a nuestro entorno natural.

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