El sistema sanitario y sociosanitario canario afronta retos muy específicos por su condición insular y el envejecimiento de la población. Desde la experiencia de AGEL Canarias, ¿cuáles son hoy los principales desafíos en la atención a la salud y la dependencia en las islas?
Sin duda, uno de los mayores retos son las listas de espera, tanto en consultas como en pruebas diagnósticas y cirugía. A esto se suma la alta prevalencia de enfermedades crónicas, muy vinculada al envejecimiento progresivo de la población en Canarias.
Cada vez somos una sociedad más envejecida y eso implica un aumento de la dependencia. En este punto, existe además una dificultad estructural: la separación entre la Consejería de Sanidad y la Consejería de Bienestar Social. Desde nuestra experiencia, una mayor integración entre ambas áreas permitiría agilizar procesos y reducir retrasos en la atención a las personas dependientes. Otro aspecto que observamos es la falta de coordinación entre atención primaria y especializada. El sistema público realiza una labor muy importante, pero su estructura lo hace más complejo y menos ágil. En ese sentido, centros como el nuestro pueden actuar como complemento, aportando rapidez en la gestión y ayudando a reducir la saturación, especialmente en cirugía mayor ambulatoria y consultas especializadas.
También creemos que aportamos valor en el trato cercano. Para una persona mayor, acudir a un gran hospital puede resultar complicado. En un centro más pequeño, con especialistas en un mismo espacio y tiempos de espera reducidos, la experiencia es más sencilla y humana.
En los últimos años se insiste en la necesidad de integrar salud y bienestar social. ¿Cómo trabajan ustedes para ofrecer una atención más coordinada y centrada en el paciente?
Aunque la coordinación sociosanitaria no depende directamente de nosotros, intentamos facilitar una atención lo más integral posible. Apostamos por consultas de alta resolución, de modo que el paciente, especialmente si es dependiente, pueda acceder con rapidez a diagnóstico y tratamiento.
Concentramos distintas especialidades en un mismo espacio, lo que permite una coordinación directa entre profesionales. Por ejemplo, un paciente con Parkinson puede ser valorado por neurología y, si necesita una infiltración o la opinión de otro especialista, gestionarlo en el mismo momento. Además, puede incorporarse de forma inmediata a rehabilitación o fisioterapia si lo precisa. Esta forma de trabajar evita que el paciente tenga que esperar meses entre una consulta y otra. En centros más pequeños, la comunicación entre profesionales es más directa y eso se traduce en agilidad y mejor atención.
La calidad asistencial también depende de la formación y motivación de los profesionales. ¿Qué importancia le dan en AGEL Canarias a la formación continua?
Le damos mucha importancia. Organizamos sesiones clínicas entre los médicos y fomentamos la actualización constante. La formación continua influye directamente en la seguridad del paciente y en la calidad de la atención.
Cuando los profesionales están bien formados y motivados, las decisiones son más rápidas y seguras. En nuestro modelo, al estar todo más concentrado y coordinado, se reduce el riesgo asociado a demoras y se mejora la experiencia del paciente, especialmente en casos de dependencia o cronicidad.
¿Cuáles son actualmente las líneas de trabajo que están desarrollando con mayor eficacia?
Nuestra principal línea es la alta resolución en consultas y en cirugía mayor ambulatoria. Nuestro objetivo es diagnosticar y tratar en el menor tiempo posible, dentro de nuestro ámbito asistencial, ya que no disponemos de ingreso hospitalario. Hemos realizado una inversión importante en tecnología, especialmente en diagnóstico por imagen. Cuando hablamos de alta resolución, es real: el paciente puede realizar consulta, prueba diagnóstica y tratamiento en un plazo muy corto.
Actuamos como complemento del sistema público. Las cirugías más complejas continúan en el hospital público, pero intervenciones como hernias, cirugía de mano o de hombro —que no requieren ingreso— pueden realizarse de forma ágil en nuestros centros. Esto ayuda a reducir listas de espera y evita ingresos innecesarios. El paciente permanece en la unidad de recuperación el tiempo necesario y regresa a su domicilio el mismo día.
La innovación tecnológica está transformando la medicina. ¿Qué oportunidades cree que ofrece en el contexto sanitario canario?
La tecnología ofrece una gran oportunidad para agilizar procesos. Un ejemplo claro son las endoscopias. Tras un cribado positivo de sangre oculta en heces, la espera para una endoscopia puede ser muy prolongada en el sistema público, lo que genera incertidumbre en el paciente.
En nuestro caso, disponemos de salas de endoscopia que permiten realizar estas pruebas con rapidez y sin ingreso. La gestión privada facilita la incorporación ágil de equipamiento, lo que nos permite responder con mayor rapidez a la demanda y colaborar con el sistema público cuando es necesario.
De cara al futuro, ¿hacia dónde le gustaría que evolucionara el proyecto de AGEL Canarias?
Nuestro objetivo es consolidarnos como un aliado estratégico del sistema público, reforzando la colaboración para reducir listas de espera y mejorar la atención a pacientes crónicos y complejos.
Actualmente estamos ubicados en Siete Palmas, en Las Palmas de Gran Canaria, y mantenemos acuerdos con centros del sur de la isla. Nos gustaría crecer, especialmente en Tenerife, para ofrecer un modelo resolutivo también a pacientes de otras islas que se desplazan para recibir atención en una sola jornada.
Contamos además con el respaldo del Grupo AGE, el mayor grupo hospitalario privado de Europa Central, lo que nos aporta solidez financiera y capacidad de inversión ágil en tecnología e infraestructuras.
En definitiva, creemos en un modelo de colaboración público- privada que complemente al sistema sanitario y mejore la atención al ciudadano, especialmente en un territorio con las particularidades de Canarias.











