Víctor, la implantología dental se ha convertido en uno de los tratamientos más demandados. ¿Qué supone para un paciente recuperar no solo la sonrisa, sino también la función masticatoria a través de un implante seguro y garantizado?
Lo más importante en odontología es recuperar la función masticatoria del paciente. Cuando faltan dientes, se genera una disfunción que puede ser leve o más grave, y lo primero es corregir eso para lograr un buen estado de salud.
El tratamiento suele empezar con una fase de saneamiento: eliminar caries, tratar la encía o cualquier patología existente. Después viene la rehabilitación para devolver la función perdida, y ahí entran los implantes dentales.
Hoy en día, los implantes son uno de los tratamientos más usados para ciertos pacientes, porque permiten recuperar la función de manera segura, cómoda y con buenos resultados a largo plazo. Es, sin duda, la parte más importante de cualquier tratamiento dental.
En la clínica realizan procedimientos de cirugía oral como extracciones de cordales, injertos o extirpación de quistes. ¿Cómo afrontan este tipo de intervenciones para que el paciente se sienta tranquilo y en buenas manos desde el primer momento?
Desde el primer momento trabajamos para reducir el miedo del paciente. Lo principal es eliminar la incertidumbre: cuando no sabes lo que va a pasar, es normal sentir nervios. Por eso creamos un clima de confianza donde el paciente pueda expresar sus miedos y entender exactamente qué va a suceder.
Normalmente no empezamos con procedimientos complejos de inmediato. Primero hacemos citas más sencillas, como limpiezas o pequeñas restauraciones, para que el paciente vea cómo trabajamos y vaya ganando confianza. Así, cuando llega el momento de una cirugía, lo vive como algo más natural y tranquilo.
Para las personas que han perdido una o varias piezas dentales, las prótesis siguen siendo una solución importante. ¿Cómo valoran qué tipo de rehabilitación es la más adecuada en cada caso?
El implante es una herramienta muy útil, pero no la única. La elección entre implante o prótesis convencional depende de cada paciente: su edad, su dieta y su situación particular.
Muchas veces adaptamos el plan de tratamiento para ofrecer la solución que mejor se ajuste a sus necesidades. Las prótesis, ya sean parciales, completas o removibles, siguen siendo una opción válida y muy utilizada, sobre todo en pacientes que no pueden recibir implantes en ese momento. La idea es que ningún paciente se quede sin función masticatoria, y en el futuro se puede reevaluar la posibilidad de implantes si es necesario.
“Desde el primer
momento
trabajamos para
reducir el miedo del
paciente”
La ortodoncia y el diseño de sonrisas están muy presentes hoy en día, al igual que la estética peribucal. ¿Cómo combinan en la clínica la parte estética con la funcional para lograr resultados naturales y duraderos?
Cuando hablamos de estética dental, no se trata solo de que los dientes se vean bonitos. La estética tiene que ver con que la sonrisa encaje con la cara del paciente y genere una sensación agradable, algo que nos haga sentir bien al mirar. Por eso, un tratamiento estético no es solo una carilla o una restauración puntual: es un enfoque integral.
Aquí entran varias especialidades: ortodoncia para corregir la posición de los dientes, periodoncia para cuidar encías e injertos si hace falta, y la restaurativa para modificar forma o color de los dientes de manera segura, preservando la mayor cantidad posible de estructura sana. Todo se combina para diseñar una sonrisa que funcione y se vea natural.
Además, la estética depende mucho de lo que el paciente desea. Lo que a uno le gusta, a otro puede no gustarle, así que la comunicación constante es clave para llegar a un resultado en el que el paciente se sienta cómodo y satisfecho. Cuando eso sucede, no solo mejora la apariencia: también se refuerza su confianza, se reducen miedos o inseguridades, y la sonrisa termina reflejando bienestar y felicidad.
Destacan por trabajar con la última tecnología y bajo estrictos protocolos de higiene y seguridad. ¿Qué papel juegan la innovación y los equipos de última generación en la calidad final de los tratamientos que ofrecen en las islas?
Hoy en día gran parte de nuestro trabajo depende de la fuerte apuesta que hicimos hace años por la innovación en odontología. Esto exige que todo el equipo se esté reciclando constantemente, porque la tecnología dental avanza muy rápido.
Contamos con las últimas herramientas para todo tipo de tratamientos: restauradora, endodoncia, periodoncia, ortodoncia… Usamos software de planificación para simular los resultados, escáneres intraorales y hasta impresoras 3D que nos permiten probar cómo va a quedar un diente antes de enviarlo al laboratorio.
Estas tecnologías no son el tratamiento en sí, sino un apoyo para asegurarnos de que el resultado final sea exactamente el que buscamos. Todo se planifica con antelación para lograr precisión y seguridad en cada paso.
Para terminar, mirando hacia 2026, ¿cuáles son los objetivos de Clínica Dental Claramunt en cuanto a crecimiento, incorporación de nuevas tecnologías y consolidación como referente en salud bucodental en Canarias?
A finales de 2025 abrimos un nuevo centro en Las Palmas. Nacimos en la clínica del sur, pero se estaba quedando pequeña, y cada vez recibíamos más pacientes del norte de la isla e incluso de otras islas. Por eso decidimos abrir en Las Palmas: para desahogar la clínica del sur y facilitar la vida a los pacientes que se tienen que desplazar.
En 2026 nuestro principal objetivo es que esta nueva sede crezca y funcione a pleno. Además, tenemos espacios pensados para la formación, con cursos para odontólogos e higienistas dentales. La idea es ir construyendo poco a poco esa oferta formativa, porque en los últimos años Canarias ha graduado muchos odontólogos nuevos y queremos darles un espacio donde seguir desarrollando sus habilidades. Al final, ellos son el futuro y queremos formar parte de esa etapa.











