23/07/2024

Adentrándonos en discursos políticos preelectorales: “La cesta antiinflación”
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En Francia se están tomando medidas de cara a solventar la inflación. Concretamente, han implantado la denominada “cesta antiinflación”, unamedida que correrá a cargo del margen de beneficios de los supermercados y que el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha valorado como positiva de cara a ser implantada en España No cabe duda alguna de que estamos […]

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En Francia se están tomando medidas de cara a solventar la inflación. Concretamente, han implantado la denominada “cesta antiinflación”, unamedida que correrá a cargo del margen de beneficios de los supermercados y que el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha valorado como positiva de cara a ser implantada en España

No cabe duda alguna de que estamos ante un discurso político que se enmarca en un proceso preelectoral. Lejos de vender humo, hay que ir a medidas prácticas.

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Lo que ha hecho Francia y lo que realmente parece que ha hecho son dos cosas totalmente distintas. Francia dice que los establecimientos comerciales -cualquiera de ellos- establecerán una cesta en función de lo que consideren oportuno y básico, y lo venderán al precio más bajo posible, yendo en contra de los márgenes.

Si ponemos el foco en España, esta medida se aplica continuamente en nuestro país por parte de los supermercados. Concretamente en Canarias, los supermercados disponen de un catálogo de productos -que podemos denominar como cesta básica- con los precios más competitivos del mercado, teniendo en cuenta los precios que pueden alcanzar los mismos en un mercado inflacionario con el aumento del coste de los productos en origen que tenemos hoy en día. Por tanto, la medida está bien, pero ya en nuestro país es una medida que está consolidada desde hace tiempo.

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No podemos olvidar que estamos ante un sector -el sector de la alimentación minorista- conformado por empresas que trabajan con el menor margen operativo en relación a cualquier actividad sectorial y empresarial. Nuestros ingresos no provienen de un margen alto, provienen del movimiento de una gran cantidad de mercancía con un margen muy bajo. Está es la importante diferencia respecto al resto de sectores. Estamos hablando de márgenes escasos que se sitúan en torno al 2% y el 3%; márgenes que implican un problema de seguimiento y de causa-error, es decir, cualquier error en esos márgenes tan cortos repercutiría en pérdidas en el establecimiento, que derivarían en el cierre de establecimientos y en pérdidas de puestos de trabajo.

De los resultados del sector, observamos que en valor la cifra de facturación se ha elevado, pero en cambio los márgenes han descendido y esto se debe a la contención del precio que desde toda la cadena de valor se produce, situación esta que es muy similar en el resto de Europa.

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En muchas ocasiones se habla de cifras muy altas de beneficios, sin poner en valor el empleo aportado, la inversión o el importe de la facturación, así como el riesgo adquirido, lo que distorsiona la realidad, pero si las cifras las escalamos a valores más próximos a nuestra economía y en general a empresas de menor tamaño, una empresa que facture en ventas 100.000 euros, tendría un beneficio neto final de 2.700 euros, lo que ya pone en contexto el beneficio. Esa es la escala.

Siguiendo el hilo anterior, en relación a la inflación en Europa de los alimentos entendemos que el enfoque actual es erróneo, huye del análisis real y por tanto, dar con la solución adecuada es misión casi imposible. Cuando hablamos del enfoque nos referimos a identificar claramente cuales son las causas que inciden en el alza de los alimentos en Europa y estas apuntan claramente a un encarecimiento en origen, un problema de costes de las materias primas en origen y de los distintos inputs para su producción. Podríamos irnos, por ejemplo, al sector agrícola, donde en el caso del mes de febrero el incremento de precios con respecto a febrero del año anterior fue de un 62% o al caso de la industria, donde estamos hablando de porcentajes de incrementos sobre el año anterior del mismo mes de un 22%, todo ello derivado como antes indicábamos de los altísimos incrementos que ambos sectores productivos han tenido y que se trasladan a toda la cadena de valor.

Si todos estos incrementos los derivamos al IPC vemos que la cadena en todos sus eslabones está muy tensionada, soportando en todos ellos una gran parte del incremento para no repercutirlo en el consumidor final.

Lo que no suele ser por otra parte informado es el altísimo coste regulatorio que todos los eslabones de la cadena de valor agroalimentaria estamos soportando, baste como ejemplo el informe del Instituto de Estudios Económicos de enero del 23, titulado “La mejora de la calidad institucional del comercio en España: cuantificación de su impacto económico y social” en el que cifra que las mejoras regulatorias propiciarían una caída del índice de precios al consumo de 1,7 puntos porcentuales, y un aumento de la renta disponible familiar de 8.840 millones de euros.

El consumidor que en tiempos actuales tiene capacidad de elección máxima, mayor que nunca. Primero, porque tenemos la mayor densidad de metros cuadrados por habitante de todo el país. Por tanto, tenemos una gran capacidad de elección de tipo de establecimiento y productos. Y segundo, porque los surtidos de mercancía dentro de los establecimientos comerciales han crecido, estamos hablando de una cantidad de referencias medias en torno a 12.000, lo que hace que dentro de una misma categoría de productos tenga capacidad para elegir entre distintos productos y distintos precios.

Es cierto que hemos notado algunos cambios en los hábitos del consumidor como que asiste con más frecuencia al supermercado, posicionándolo como su establecimiento favorito cuando nos referimos a productos de alimentación. A partir de ahí, vemos que el consumidor accede más veces al supermercado, compra más días a la semana, pero también es verdad que dentro de sus compras disminuye el número de productos por ticket, por compra media. Esa es una de las tendencias. Al igual, otra de las tendencias importantes es la de escoger y elegir los productos que están en promoción o aquellos de marca de la distribución.

En cuanto a las próximas elecciones, desde Asuican nos reuniremos con todos los grupos políticos que tengan interés en hablar con nuestra organización para explicarles cómo funciona el sector de la alimentación, cómo funciona el mercado, la cadena de valor… Una cadena de valor que el propio ministro Luis Planas ha reconocido como una de las mejores de Europa.

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