21/06/2024

Adiós 2022, bienvenido 2023
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Primer artículo de este 2023 en el que debemos ser optimistas y ser capaces de afrontar los avatares que nos puedan deparar.

Se pasó el 2022 de una forma vertiginosa, a no ser que quienes nos vamos haciendo mayores creamos que va más deprisa de lo que quisiéramos.

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Atrás dejamos un año cargado de emociones, en donde la “normalidad” después de dos años de pandemia por la COVID y sus variantes no nos permitió estar con quienes queríamos, como tampoco pudimos despedir a quienes nos dejaron.

Un año marcado por la guerra entre Ucrania y Rusia, entre muchas más que no se nombran, la cual no parece tener un final a corto plazo. O quizás lo sea. Eso es lo que deseamos las personas que entendemos que las armas bélicas no son la solución a los problemas.

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No podemos olvidar ese Mundial en el que una parte importante de la población no estaba de acuerdo en que se celebrase. Pero los poderosos no podían permitir que no se llevaran a cabo. Y la FIFA decidió seguir adelante, poniéndose una venda para no ver la realidad de países que siguen sin entender que la libertad del ser humano debe primar por encima de religiones sin sentido, en donde la violencia contra las mujeres se sigue ensañando y amenazando a quienes iban con los colores LGTBIQ+ cuando se decidió reivindicar a través de las ropas de futbolistas, que como era de suponer no les quedó otra que retirar todos los símbolos. Pero claro, también tuvimos a parte de los futboleros y futboleras clamando a los cuatro vientos que no se podía mezclar el deporte con los proble- mas sociopolíticos. Y es que el dinero manda dejando todo lo demás metido en un saco.

La parte más cruel un año más, fueron los asesinatos machistas siendo diciembre un mes que rompió todas las estadísticas con 17 mujeres asesinadas, dos de ellas embarazadas. Un mes que ya tiene por “sistema” ser un mes mortal.

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El sistema falla, o a la mejor lo que ocurre es que no hay una complicidad en las diferentes comunidades autónomas para remar todos hacia el mismo rumbo.

No me voy a extender al respecto porque es repetir lo de cada año y eso supone también estancarnos en el mismo punto.

Debemos avanzar todas y todos. Ser observadores y ver quienes siguen sin querer cambiar su visión hacia la violencia de género porque lo ponen en la misma vara de medir que el resto de las demás violencias.

Nadie dice que no se ponga en el ojo de mira a otro tipo de violencias, pero la cruda realidad es que en este país y el resto del planeta el primer problema que se encuentran las niñas cuando nacen, es que ya quedan marcadas porque ser mujer ya es un problema.

No voy a pedir nada con relación a esta lacra social. Simplemente porque me enerva el ver cuando entrevistan a la población al terminar el año y sus peticiones son siempre las mismas: Terminar con la pobreza, acabar con las guerras…

En serio, son palabras vacías, porque muchos de quienes lo dicen después opinan todo lo contrario, pero es que hay que adornar esas peticiones para decir que buenas personas que somos. Ya después serán quienes callan, miran a otro lado, y además tienen el valor de buscar una justificación donde no la hay.

El año se despidió para no variar con el vestido del finde año de Cristina Pedroche, lo que deja claro lo superficiales que somos. ¿En serio eso sigue siendo lo más importante? ¿un vestido? Pero que torpes que somos y que cerebros llenos de serrín.

Pero ya estamos en el 2023 en donde atrás quedaron muchas personas cercanas a nosotros, familiares, amigos, personas del mundo de la cultura en diferentes disciplinas…

Pero toca mirar al frente, aprender a caminar sin quienes teníamos cerca porque el mundo no se para y ya no vale decir “yo me bajo de este tren”.

Se abre el año con unas elecciones a la vuelta de la esquina, en donde espero impere la cordura dependiendo de como creemos que sea nuestro futuro y valorar lo que se ha hecho, pero también lo que no. Y sería de hipócritas no decir claramente que el abanico es amplio, entre quienes desean tener el control del poder económico por encima de la población más vulnerables, y quienes desean que la brecha salarial, cumplimiento de los DDHH, luchar por una sanidad pública y gratuita, así como la enseñanza y la dependencia.

No basta con hacer examen de conciencia por un día, si no hacer examen de conciencia durante todo el año y ser capaces de rectificar.

No hace falta que diga en donde me encuentro yo como activista social, comunicadora de radio en donde siempre tenemos por suerte convertirnos en las voces de quienes no pueden defenderse como tampoco atreverse a enfrentarse a los poderosos que les dejan año tras año fuera de todo proyecto.

Vivamos, vamos a agarrarnos a la vida, a luchar por todas las personas, porque la Ley trans, que no me olvido de ella siga avanzando y a pasos agigantados para que por fin se les deje de marginar.

Vamos a por un 2023 en donde la lucha social no pare y hagamos un mundo más respetuoso, tolerante en donde quienes viene detrás puedan vivir sin tanto odio, rencor anteponiendo a las personas por encima de todo.

Feliz 2023.

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