¿Cómo valoraría el desarrollo del año 2025 para El Hierro en materia turística, económica y social, y qué elementos considera que han sido determinantes para definir el balance final del ejercicio?
La verdad es que estamos razonablemente contentos con cómo ha ido 2025 en El Hierro. Siempre hay cosas que mejorar, pero el balance económico, social y político es positivo. Hay que tener en cuenta que es año de Bajada, y eso condiciona todo: la gestión, los presupuestos y el ritmo de la isla. Aun así, las cosas están caminando.
Tenemos varias obras importantes en marcha, como la carretera del aeropuerto, el auditorio de La Peña, el camino tradicional del descendero, el ecopaseo ciclista de Frontera o la apertura del camino a Jinama.
También hemos tenido que gestionar un reto enorme como es la crisis migratoria, teniendo en cuenta que más de la mitad de las llegadas a Canarias se han producido por El Hierro, una isla de apenas 10.000 habitantes. En ese ámbito ha habido una coordinación importante entre todas las administraciones.
En transporte, la liberalización del servicio marítimo ha sido clave: ahora hay más líneas y más movimiento, lo que beneficia tanto al turismo como a la economía.
En el ámbito social, hemos duplicado las becas para estudiantes, reforzado la atención a mayores y a la dependencia, y mantenido una ayuda muy firme a nuestra gente en Venezuela, que ahora nos necesita como antes nosotros los necesitábamos a ellos.
Seguimos apostando con fuerza por las energías renovables: ya estamos por encima del 50% y avanzamos hacia el 70–75%, con proyectos ligados al agua y a la transición ecológica.
Todo esto se refleja en un dato importante: tenemos el paro más bajo de los últimos años. De hecho, a las empresas les cuesta encontrar trabajadores. Es cierto que existe un problema de vivienda, pero confiamos en que la nueva ley ayude a sacar más vivienda al mercado del alquiler.
En resumen, en un contexto complicado y sin mayoría absoluta, creo que estamos gestionando bien y esperamos que 2026 sea todavía mejor.
El Hierro ha consolidado una imagen de destino sostenible y singular dentro de Canarias. Desde su perspectiva, ¿cuáles han sido las claves de esta consolidación y qué elementos diferenciales del modelo herreño considera que deben reforzarse en los próximos años?
Sí, estamos creciendo, pero con una idea muy clara: crecer de forma sostenible. Eso significa más renovables, una mejor gestión del territorio y cuidar lo que somos. El 60% de la isla está protegida y para nosotros es fundamental mantener los sellos de la Unesco, como la Reserva de la Biosfera y el Geoparque. Además, estamos trabajando para que el Mar de Las Calmas sea declarado Parque Nacional Marino, lo que supondría un paso importantísimo.
Apostamos también por nuestros senderos y por nuestras tradiciones, como el camino de la Peña, y todo eso encaja muy bien con el tipo de turismo que queremos. No buscamos masificación ni grandes hoteles, sino un turismo tranquilo, que se aloje en casas rurales, consuma producto local y respete la isla.
Aquí contamos con productos de primer nivel: pescado, carne, fruta y piña tropical, donde somos un referente en Europa. Es cierto que el sector primario tiene dificultades, pero estamos trabajando con otras administraciones para encontrar soluciones.
En definitiva, El Hierro apuesta por la sostenibilidad, por lo pequeño, por lo auténtico y por un turismo de calidad, no de cantidad.
Uno de los retos de las islas pequeñas es equilibrar crecimiento turístico y conservación del territorio. ¿Cómo gestiona El Hierro ese delicado equilibrio y qué herramientas o estrategias están resultando más eficaces?
Nosotros utilizamos un eslogan, La Isla con Alma, que resume muy bien lo que queremos transmitir. Habla de algo que va más allá de lo visible, de lo material, y creo que es un acierto, porque quien viene a El Hierro lo percibe enseguida.
Aquí todavía existe esa cercanía: hablar con la gente en los pueblos, saludarse por la calle, ese trato humano que en otros lugares ya casi no se encuentra. Cuando entras en un restaurante o en un comercio no se trata solo de una relación de compra y venta, sino de un trato distinto, más cercano y auténtico.
Y eso la gente lo valora muchísimo. Nosotros no queremos ni podemos competir en cantidad, sino en singularidad, en lo pequeño y en lo diferente: en nuestros productos, en nuestra forma de vivir y en cómo acogemos a quien nos visita. Esa es, al final, el alma de El Hierro.
¿Qué novedades, productos o campañas promocionales presentará el Cabildo en FITUR y qué papel juegan en la consolidación de un modelo turístico basado en sostenibilidad, naturaleza y autenticidad?
FITUR es un escaparate fundamental para nosotros. Siempre hemos estado y siempre estaremos, porque es el lugar donde contamos lo que somos y lo que tenemos. No vamos a inventarnos parques temáticos ni nada artificial, porque ese no es nuestro modelo. Aquí cuidamos la naturaleza con respeto y con mimo, y la convertimos en una experiencia para quien nos visita.
El Hierro es naturaleza en estado puro: deportes al aire libre, parapente, bicicleta, senderismo, carreras, fotografía… y ahora también la observación del cielo. Hace muy poco hemos puesto en marcha telescopios en El Julan, en una isla que cuenta con uno de los mejores cielos de Europa, con nivel 2 de calidad, algo muy difícil de encontrar.
Se trata, en definitiva, de aprovechar bien lo que tenemos, sin grandes obras ni inversiones agresivas, sin dañar el mar, el territorio ni el cielo, y que todo eso genere oportunidades, siempre desde el respeto y la sostenibilidad.
El Hierro será sede en 2026 del XI Encuentro Internacional de Agroenoturismo de Canarias. ¿Qué factores han sido decisivos para que la isla haya sido elegida como anfitriona y qué mensaje quiere transmitir al acoger este evento?
Estamos trabajando de la mano con el Gobierno de Canarias y con el consejero Quintero para que El Hierro sea la sede, y así será. Hemos aportado recursos tanto desde el Cabildo como desde el Gobierno de Canarias, porque la viticultura es clave para esta isla. Hablamos de producto de la tierra, de cuidado del territorio y de una agricultura muy especial, casi heroica, que además tiene un nivel altísimo: nuestros vinos reciben premios allá donde se presentan. Y eso es algo que el visitante valora mucho.
Y aprovecho para adelantar algo que todavía no se ha difundido demasiado: en noviembre del próximo año El Hierro será sede del primer encuentro internacional de energías renovables en Canarias. Vendrán expertos de primer nivel mundial a hablar de eólica, solar, fotovoltaica y de renovables aplicadas al agua.
Para nosotros es un sector estratégico, en el que tenemos mucho que aportar, y seguimos firmes en el objetivo de alcanzar el 100% de energías renovables, que es la razón de ser de Gorona y un compromiso totalmente irrenunciable.
“Tenemos el paro
más bajo de los
últimos años”
¿Cuáles serán las líneas estratégicas que marcarán la política turística de El Hierro en 2026 y qué metas concretas se han fijado a corto y medio plazo?
Queremos seguir creciendo, sí, pero de forma gradual. Por ejemplo, en cruceros hemos pasado este último año de 14 a 24 escalas, y también ha crecido notablemente la llegada de pasajeros tanto por avión como por barco, con incrementos de dos cifras.
Ahora lo importante es ser cuidadosos y no irnos al extremo de la cantidad. Queremos mantener la calidad, y eso solo se consigue creciendo con calma, analizando qué funciona y qué hay que ajustar.
Para nosotros es clave potenciar la restauración y la hostelería. Si queremos que la gente pague por el producto, tenemos que ofrecer un buen producto.
También estamos invirtiendo en Meridiano, la empresa pública de turismo que gestiona el Mirador de La Peña, el Hotel Balneario y los centros turísticos. La hemos modernizado, adaptándola al siglo XXI, y ahora funciona con una visión mucho más actual.
En general somos optimistas con el turismo. Sin prisas, pero de forma constante, creemos que vamos por el buen camino y que los resultados llegarán.










