Dra. Rodríguez, usted se ha convertido en la primera mujer canaria médica en asumir la presidencia de ASPE y, recientemente, también de la Comisión de Sanidad de la CEOE. ¿Cómo cree que su liderazgo puede inspirar a otras mujeres en el ámbito sanitario y qué cambios considera necesarios para aumentar la presencia femenina en los puestos de decisión de la sanidad española?
Lo vivo con naturalidad, aunque soy consciente de su carga simbólica.
Ser la primera mujer canaria y médica en presidir ASPE y la Comisión de Sanidad de la CEOE refleja que el sector avanza en la dirección correcta.
La sanidad está llena de mujeres cualificadas en asistencia, investigación y gestión, y era cuestión de tiempo que su talento se reflejara en la toma de decisiones.
Si mi trayectoria puede estimular a otras profesionales, que sea con la idea de que el liderazgo depende de preparación, compromiso y diálogo, no de género.
Pero para más mujeres en puestos directivos hacen falta cambios estructurales: procesos de selección transparentes y políticas reales de conciliación y corresponsabilidad.
La sanidad española necesita todo su talento, incluido el liderazgo femenino.
ASPE representa a más de 1.300 centros sanitarios privados en España. ¿Cómo visualiza la colaboración entre sanidad pública y privada para garantizar una atención más eficiente, sostenible y centrada en el paciente? ¿Qué barreras existen actualmente y cómo se podrían superar?
Cuando hablamos de colaboración entre sanidad pública y privada, conviene alejarse de planteamientos ideológicos y centrarse en la realidad asistencial.
Desde ASPE representamos a más de 1.300 centros sanitarios privados que atienden cada día a millones de pacientes, y nuestra experiencia demuestra que la colaboración, cuando está bien planificada, mejora la eficiencia del sistema y la experiencia del ciudadano.
Yo no concibo esa colaboración como una solución puntual para momentos de crisis, sino como una herramienta estructural, basada en planificación, evaluación y resultados en salud. El paciente no entiende de redes administrativas, entiende de tiempos de espera, de diagnósticos a tiempo y de continuidad asistencial. Las principales barreras hoy son la falta de planificación a medio y largo plazo, la escasa interoperabilidad de los sistemas de información y, en algunos casos, marcos contractuales poco estables. Superarlas exige voluntad política, reglas claras y una visión compartida de sistema.
Hay que tener en cuenta la importancia de la innovación y la digitalización. ¿Qué proyectos concretos cree que pueden marcar un antes y un después en la sanidad privada española en los próximos años y cómo puede liderar ASPE esa transformación?
La innovación y la digitalización ya no son una opción, son una condición imprescindible para la sostenibilidad del sistema sanitario. La sanidad privada española está bien posicionada para liderar esta transformación, pero siempre desde un enfoque responsable y centrado en el paciente. Hablamos de inteligencia artificial, pero debemos entenderla como una herramienta de apoyo al profesional, no como un sustituto.
En los próximos años veremos avances muy relevantes en historia clínica interoperable, en el uso de datos para una medicina más predictiva y personalizada, en el seguimiento remoto de pacientes crónicos y en la mejora de la seguridad clínica.
En ASPE nuestro papel es facilitar ese proceso, impulsando estándares comunes, buenas prácticas y formación, y manteniendo un diálogo constante con las administraciones para que la regulación acompañe la innovación en lugar de frenarla.
La tecnología solo tiene sentido si mejora resultados en salud y refuerza la confianza del paciente, como ocurre con la inteligencia artificial en diagnóstico, la cirugía robótica y las herramientas de telemedicina y análisis de datos.
Su trayectoria combina la medicina con la gestión hospitalaria. ¿De qué manera esa doble visión le permite tomar decisiones estratégicas más acertadas y cómo se refleja esto en el día a día de los centros que lidera?
Haber ejercido la medicina y, al mismo tiempo, haber asumido responsabilidades de gestión me ha dado una perspectiva muy valiosa.
La visión clínica mantiene el foco en el paciente y el profesional, mientras que la gestora recuerda que las decisiones deben ser sostenibles y optimizar los recursos disponibles.
Esa doble mirada se traduce, en el día a día, en decisiones más equilibradas. Desde priorizar inversiones que realmente aportan valor clínico hasta organizar los procesos asistenciales de una forma más segura y eficiente. También requiere una cultura de medición y mejora continua, porque en sanidad no basta con hacerlo bien, hay que demostrarlo con datos, y recordar que cuidar a los profesionales es clave para cuidar bien a los pacientes.
Canarias ha sido pionera en varias áreas médicas gracias a centros como Hospitales Universitarios San Roque. ¿Qué medidas considera prioritarias para que la sanidad privada canaria tenga un mayor protagonismo y visibilidad en el debate sanitario nacional?
Canarias tiene gran potencial sanitario que a veces no se proyecta a nivel nacional, con centros especializados, profesionales de primer nivel y amplia experiencia en atender a poblaciones diversas.
Hospitales Universitarios San Roque es un buen ejemplo de cómo desde Canarias se puede innovar y ofrecer asistencia de alta complejidad.
Para ganar protagonismo en el debate sanitario nacional es clave visibilizar esa aportación con datos, participar en los foros de decisiones estratégicas y compartir proyectos replicables en otros territorios.
Canarias tiene singularidades que requieren comprensión, como su condición de región ultraperiférica y su fragmentación en ocho islas, lo que exige soluciones organizativas innovadoras y planificación flexible para garantizar el acceso de todos los pacientes; mi compromiso es reflejar estas realidades con rigor, lealtad institucional y vocación constructiva.
Hay un desafío muy importante que es el reconocimiento social de la sanidad privada. ¿Cómo se puede cambiar la percepción pública para que se vea a los centros privados como un motor de innovación, empleo y cuidado de la salud, sin que esto genere confrontación con el sistema público?
El reconocimiento social de la sanidad privada es uno de los grandes desafíos del sector, y debemos afrontarlo con serenidad y transparencia. No se trata de competir con la sanidad pública ni de confrontar modelos, sino de explicar con claridad cuál es nuestra aportación al sistema sanitario en su conjunto.
La sanidad privada es generadora de empleo, motor de innovación e infraestructura asistencial clave en muchos territorios.
Cambiar la percepción pasa por ofrecer datos, por asumir compromisos exigentes en calidad, seguridad y transparencia, y por reforzar la idea de complementariedad.
Cuando los sistemas colaboran, gana el paciente y la sociedad. Frente a listas de espera o problemas de acceso, lo responsable es usar coordinadamente todos los recursos disponibles, sin prejuicios ni debates estériles. Al final, lo que el paciente quiere es que le solucionen su problema de salud con profesionalidad y sin demoras, sin importar quién gestione el servicio o si el centro es público o privado.
Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los grandes retos y objetivos que se ha marcado ASPE bajo su presidencia para 2026?
Mirando hacia 2026, el objetivo de ASPE es claro: consolidar una organización fuerte, moderna y con capacidad real de interlocución, y hacerlo en un contexto de estabilidad institucional.
Queremos avanzar hacia un marco regulatorio más previsible que permita seguir invirtiendo, innovando y generando empleo de calidad.
Al mismo tiempo, aspiramos a que la sanidad privada tenga un papel activo y reconocido en los grandes retos del sistema, desde la reducción de listas de espera hasta la atención a la cronicidad, la salud mental o la transformación digital.
Todo ello con una prioridad irrenunciable: poner al paciente en el centro, tomar decisiones basadas en evidencia y reforzar la cooperación entre todos los actores del sistema sanitario.
Ese es, a mi juicio, el único camino posible para una sanidad de calidad más eficiente, más humana y sostenible.










