22/05/2024

El Club de la lucha
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Querido lector, hoy me pasaba por aquí para contarles mi última locura, la formación de un club de soñadores y guerreros que compartimos un mismo propósito, luchar por nuestros sueños convertidos en empresa. Llevo un tiempo reflexionando sobre la falta de referentes que tenemos aquellos que, a pesar de llevar unos años en el mundo empresarial, aún andamos en pañales, y no porque no existan estas personas, ni mucho menos. Esto tiene más que ver con su forma de trabajar discreta y sosegada, que con su no existencia. En mi ánimo de generar un país que compita por arriba en un mundo globalizado, me he lanzado a esta aventura, que comenzará siendo un podcast para llegar, sobre todo, a ese público más joven, pero que será lo que queramos que sea.

Elegir mis batallas.

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Últimamente ando un poco cansado, y no porque haya perdido en lo más mínimo la ilusión. Tiene más que ver con la desafección social, con el comportamiento miserable y las actitudes rastreras de aquellos que se suponen que nos deben ofrecer soluciones. Lo bueno de esto, es que sigo con mis ganas de hacer que las cosas sucedan. Sin embargo, sin perder de vista el motivo por el que empecé en esta movida del asociacionismo empresarial, he asumido una posición más estoica, y he decidido centrarme más en lo que uno puede hacer, y olvidarme de lo inamovible, hay quien dice que es el sosiego de la edad y puede ser.

Lo cierto es que necesito respuestas, aunque estas no me gusten y además, quiero compartirlas con el mundo, con la gente joven hispanohablante. Quiero volver a enfocarme y poner mi energía y voluntad en algo que valga la pena, que sea útil, y que pueda devolver y devolverme la esperanza en que el sufrimiento de ser empresario está compensado con la alegría de contribuir de manera positiva en el mundo, ya sea con los productos de mis empresas, o como en este caso, con proyectos que hagan revolotear mariposas en mi vientre.

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Ignorancia o libertad.

Saber los entresijos del mundo empresarial, saber que la realidad supera la ficción, y tener clara la jungla en la que te metes, es vivir en libertad.

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Seguro que muchas veces has pensado que, cuanto menos uno sepa, más feliz es, y esto es algo en lo que para nada estoy de acuerdo. Las personas que viven en la ignorancia son personas anestesiadas, sin propósito, sin ilusiones. Personas que viven sin objetivos de vida y eso, si me lo permiten, no es felicidad, es muerte. Es transitar por este planeta con una vida vacía, sin emociones ni sentimientos.

Yo, que soy un soñador empedernido, un exprimidor de la vida, una persona con ganas de experimentar, he entendido este proyecto como algo necesario para alcanzar la libertad de elegir. Yo, que no entiendo el no cuando una idea es brillante, que lucha y lucha cada día por lo bueno, por lo útil y por lo justo, me lanzaré al vacío para recopilar y compartir el más valioso de los tesoros. Las historias de vida que antes que nosotros decidieron crear sus propios universos. Me toca recopilar esos relatos que serán patrimonio de los que quieran vivir en libertad y sin miedo al éxito.

Mal de muchos, consuelo de tontos.

Y no se equivoquen, queremos conocer las sacudidas más bestias, porque así sabremos que nuestros héroes también han vivido momentos complicados, y eso, nos dará perspectiva para saber que los fracasos, los embistes de la vida, lejos de ser una vergüenza, son parte de las preciosas cicatrices que se te quedan por ser valiente y crear riqueza. Cicatrices que ocultamos bajo nuestra apariencia más alegre.

Bien lo dice el refrán, mal de muchos, consuelo de tontos y como prefiero ser un tonto con consuelo, que un triste desconsolado, abriré bien las orejas para recibir con generosidad los consejos y opiniones de quienes han recorrido el camino.

Una especie en peligro de extinción.

Si hablamos de juventud empresaria, hablamos claramente de una especie en peligro de extinción. Hay que decirlo sin tapujos, la compleja burocracia, la maraña que supone ser empresario y el infierno fiscal e impositivo. La complejidad para contratar, y la falta de competitividad frente a otros países, hacen que la voluntad de emprender se vaya desvaneciendo a medida que se acerca la llegada de la incorporación al mundo laboral. Y qué es lo que quieren, si es que la gente joven no tiene capacidad ni para emanciparse, de tener una familia, y un proyecto de vida. Qué pretendemos, si es que la juventud que sale del sistema educativo no está preparada para el mercado laboral.

Entendiendo esto, lo que yo quiero es usar toda mi creatividad para que ninguna idea se quede huérfana de apoyo, sea moral o financiero. Lo que quiero seguir construyendo proyectos que devuelvan las esperanza a lo juventud.

El impostor.

Si eres empresario o empresaria, este párrafo es para ti. No sé si te ha pasado, pero, yo a veces me despierto y pienso, ¡Qué coño estoy haciendo! ¡Cómo es posible que yo esté liderando nada si no sé ni a donde tengo que ir!

A veces me miro al espejo y pienso, “cómo me gustaría levantar el teléfono y hablar con mi jefe” pero lo cierto, es que tendrás que hablar con ese mismo espejo en el que estás mirando y buscar las mejores soluciones a los retos del día a día.

Esto se llama el síndrome del impostor, esa creencia de que no sabes hacer nada y de que todo lo que estás haciendo, lo estás haciendo mal.

Si te sientes así, tranquilo, mañana será otro día, y cada día, sale el sol.

Aquellos que no tienen nada que decir.

YouTube se ha convertido en un hervidero de gurús que te cuentan cómo tener éxito en tu empresa. Imagínate, gente sin empresa, que se graba explicándote como ser rico, cómo ganar tu primer millón, o como comprarte un Lamborghini.

Les prometo que siento pánico cada vez que me sale un vídeo de estos personajes. Lo que le están contando a la juventud es que, con muy poquito, vas a tener una vida extraordinaria, sin contar, que los bienes materiales no dan la felicidad plena.

Uno de los motivos por los que creo este club, es porque necesito generar un espejo nítido de personas referentes que sin duda contrarresten las falacias de quienes … no tienen nada que decir.

El club de la lucha.

Este es el Club de la gente que sueña, que cree y que lucha por sus proyectos. El club del equipo de los buenos, de la gente con propósito que, más allá de los fines económicos, son artistas de sus vidas.

Hoy comienza una andadura que espero que me sirva para aprender divirtiéndome, con esa forma tan particular que tengo de entender la vida, con este proyecto lleno de gente de colores.

Bienvenidos y bienvenidas al lugar donde las historias embelesarán nuestras mentes inquietas. Ese lugar íntimo donde compartir las historias de los luchadores y luchadoras del mundo de la empresa.

Hoy te quiero dar la bienvenida, a mi particular club, El Club de la lucha.

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