En un entorno de transformación del sector sanitario y estético, ¿qué decisiones estratégicas han permitido a Clínicas NAAC crecer de forma sólida sin comprometer su identidad ni la excelencia médica?
La honestidad sigue siendo la mejor forma de conectar, incluso en tiempos de algoritmos. Mi estrategia ha sido mantener coherencia entre lo que digo, hago y transmito, porque las promesas incumplidas erosionan la credibilidad, mientras que la reputación se construye con constancia y hechos.
Por eso entiendo la disciplina como una forma de vida. Más que la motivación —volátil y condicionada por el cansancio o el estrés—, la disciplina consciente y exigente es la que se entrena cada día.
Esa filosofía guía hoy cada decisión en Clínica NAAC. Protocolos, tecnologías y tratamientos nacen de la experiencia, la investigación y la honestidad, sentando las bases de un proyecto sostenible y de una estética segura. Nuestros cuatro valores irrenunciables son claros: honradez, naturalidad, eficacia y seguridad.
No son conceptos teóricos, sino principios que orientan cada decisión clínica.
Se podría decir que, la medicina estética ha evolucionado de ser un lujo a formar parte del autocuidado. ¿Qué tendencias definirán el futuro del sector y cómo se anticipa Clínicas NAAC a estas nuevas demandas del paciente?
Fuimos pioneros en una forma de entender la belleza que hoy es tendencia, y nos hemos mantenido fieles a esa filosofía incluso cuando otras corrientes dominaban el sector. En Clínica NAAC no seguimos modas: trabajamos con una visión a largo plazo centrada en el
bienestar integral, la prevención del envejecimiento y el respeto por la identidad de cada paciente.
La estética evoluciona hacia una belleza más natural y armónica, con foco en la prevención, la calidad de la piel y el uso consciente de tecnologías premium, reduciendo los procedimientos que transforman el rostro y priorizando resultados que respetan la fisonomía.
Esta visión ha estado presente en NAAC desde el inicio. Nuestro lema, Well & Slowaging, resume una convicción clara: seguir envejeciendo, pero hacerlo de la mejor manera posible. Defendemos una belleza sin excesos ni estándares artificiales, basada en naturalidad, armonía y bienestar emocional, para que cada persona se sienta cómoda y segura.
Por otro lado, ¿cómo contribuye Clínicas NAAC al desarrollo del talento local, la creación de empleo y el bienestar en Canarias?
Clínica NAAC ha contribuido al desarrollo de Canarias desde una visión integral del lujo, la salud y el talento local. Durante años, muchas mujeres canarias debían salir del archipiélago para acceder a tratamientos de alta calidad; con NAAC logramos invertir esa ecuación.
Hoy Canarias es un destino de referencia en estética avanzada y turismo estético de lujo. Pacientes nacionales e internacionales viajan expresamente para tratarse en Clínica NAAC, generando alianzas con hoteles y mayor actividad económica.Este crecimiento va acompañado de una firme apuesta por la formación continua. NAAC no solo crea empleo, sino carreras profesionales con proyección, evitando la fuga de talento y elevando los estándares del sector en Canarias.
Más allá del impacto económico, el mayor valor de NAAC es humano. El lujo ya no es lo que se compra, sino lo que se vive y cómo uno se cuida. A través de experiencias que fomentan identidad, amor propio y bienestar, NAAC posiciona a Canarias como un territorio innovador, saludable y emocionalmente consciente, donde la excelencia profesional y el cuidado de las personas van de la mano.
Aunque se habla cada vez más de liderazgo femenino, pocas mujeres logran convertir la visibilidad en influencia real, ¿qué barreras persisten para las emprendedoras en España y qué cambios estructurales considera necesarios?
Desde mi experiencia como fundadora y CEO, las principales barreras para las mujeres emprendedoras en España no están en el talento —que sobra—, sino en el acceso al poder real.
A las mujeres se nos reconoce antes el esfuerzo que la autoridad, y el éxito femenino aún se percibe como excepcional. No necesitamos más visibilidad simbólica, sino más poder y más presencia en espacios históricamente ocupados por hombres. Ese cambio se construye ocupando espacio y liderando con resultados, sin pedir disculpas por la ambición. Más mujeres liderando empresas, en consejos, influyendo en la inversión y marcando estrategia. En mi caso, construir una clínica de estética de lujo referente ha sido una forma de demostrar que la excelencia y la ambición no tienen género, pero sí exigen determinación, disciplina y coherencia a largo plazo.
Cabe a destacar que, ‘Forbes Women’ la incluye en la lista de “Las 30 mujeres más influyentes de Canarias 2026”, representando al sector salud y empresa. ¿Qué significado personal y profesional tiene este reconocimiento y cómo concibe la responsabilidad de ser considerada una mujer influyente en Canarias?
Volver a formar parte de una lista de Forbes es un honor y, sobre todo, una responsabilidad. Más que un reconocimiento personal, lo vivo como una validación al trabajo constante y a una visión empresarial a largo plazo en un sector tan exigente como la salud y la estética de lujo. Para mí, la influencia no es visibilidad ni ruido, sino impacto
positivo y sostenido. Este reconocimiento da visibilidad a un modelo basado en excelencia, innovación y transformación real de las personas.
En lo personal, me enorgullece que mi familia —y especialmente mi marido, que confió en mí desde el inicio— se sienta orgullosa, y que mis hijos vean que el esfuerzo, la constancia y la disciplina construyen un futuro con propósito. Espero también inspirar a otras mujeres a liderar sin renunciar a la ambición ni a la autenticidad.
Ser considerada una mujer influyente en Canarias implica ejercer el liderazgo con responsabilidad: generar empleo de calidad, elevar los estándares del sector y actuar
siempre con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Además, ¿cómo gestiona la presión del liderazgo y qué aprendizajes personales aplica hoy en su vida profesional y personal?
Dirigir una empresa en expansión implica presión constante.
Para mí, el mayor reto no es llegar al liderazgo, sino sostenerlo. Soy autoexigente, pero priorizo el equilibrio emocional: evito decisiones impulsivas, analizo cada paso con calma y me apoyo en un equipo de asesores que me dicen lo que necesito escuchar, incluso cuando no es cómodo.
El emprendimiento también me enseñó humildad: ninguna idea se materializa sola. El equipo es esencial; valorar, escuchar y confiar multiplica el impacto. Aprendí que la calidad atrae, pero la excelencia fideliza, y que la constancia y el alto nivel de exigencia construyen relaciones duraderas.
Hoy aplico estos aprendizajes en todos los ámbitos. Liderar es mantener coherencia bajo presión y entender que el crecimiento sostenible empieza por cómo decidimos y cómo tratamos a las personas.
Analizamos
oportunidades
de crecimiento y
apostamos por
proyectos de expansión
y bienestar integral
Para finalizar, ¿cuáles son los principales objetivos de Clínicas NAAC para 2026 y qué legado le gustaría construir como empresaria y líder femenina en el sector salud?
De cara a 2026, Clínicas NAAC entra en una etapa de madurez estratégica enfocada en ordenar, optimizar y automatizar la compañía.
El objetivo es fortalecer la experiencia del paciente, profesionalizar la estructura y tomar decisiones escalables, eficientes y sostenibles, partiendo de un modelo impecablemente ejecutado desde dentro.
Analizamos oportunidades de crecimiento con proyectos de expansión nacional y la creación de una nueva empresa vinculada al bienestar integral del paciente, siempre bajo una premisa clara: solo es replicable lo que está bien hecho. En paralelo, sigo apostando por mi crecimiento como empresaria. Iniciaré un máster en Dirección de Empresas, convencida de que el liderazgo sólido combina visión, formación continua y capacidad de
adaptación.
En cuanto al legado, quiero ser una fuente de inspiración para mis hijos y para mujeres que hoy dudan de su potencial. Mi propósito es impulsar su libertad financiera y su acceso a espacios de liderazgo, demostrando que la excelencia, la ética y el respeto por la identidad pueden —y deben— estar en el centro de la belleza y la salud.










