05/04/2025

Jonay Díaz Darias: “El verdadero desafío de la psicología es empezar a mirar más a las personas y menos a los problemas”
J

Psicólogo y Director de Gabinete Galatea

Te puede interesar

Nos gustaría conocer cómo surge la idea de crear un gabinete que integre diferentes disciplinas como la psicología, la logopedia y la psicopedagogía.

Nosotros iniciamos esta andadura muy focalizados en el tema terapéutico, más orientado a la psicología. Sin embargo, el hecho de escuchar a las familias nos dio pistas de qué debíamos ofrecer. Teniendo en cuenta eso, creímos que era buena idea ofrecer en un mismo lugar las diferentes demandas, no solo las terapéuticas relacionadas con cuestiones emocionales sino también las más educativas y lingüísticas, como es el caso de la logopedia.

- Publicidad -

¿Cuáles son los principales beneficios que ofrece este enfoque multidisciplinario a las personas que acuden a Gabinete Galatea?

Se trata de optimizar los recursos, donde las familias no se vean obligadas a ir de un centro a otro para poder cubrir las distintas demandas.

- Publicidad -

Además, desde el gabinete ofrecemos un valor añadido, brindando una perspectiva innovadora en la atención a las dificultades. No nos centramos en los problemas, sino en los propósitos de las familias y en lo que quieren los niños, reconociendo sus capacidades y habilidades, conjugándolas de la mejor manera posible para atender sus necesidades y objetivos.

Si hablamos de desafíos, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta la psicología en el siglo XXI?

- Publicidad -

Creo que la psicología ha pasado demasiadas décadas estudiando los problemas y sus causas, poniendo nombre a los mismo. Estamos en otra época en la que los problemas mutan con mucha facilidad, es decir, nuestra sociedad avanza tan deprisa que cuando nos preparamos para un problema, ya casi ha desaparecido.

Entonces, creo que el verdadero desafío de la psicología es empezar a mirar más a las personas y menos a los problemas. Debemos ayudar a las personas a reconocerse, a empoderarse para que sean ellas mismas quienes afronten esos problemas cambiantes.

La depresión en niños y adolescentes es un problema de salud mental serio, pero a menudo incomprendido. ¿Cómo se manifiesta la depresión en niños y adolescentes? ¿Cuáles son los síntomas más comunes y cómo difieren de los adultos?

Las conductas depresivas en los niños tienen todo el sentido porque cada día hay menos adultos disponibles para ellos. Los niños necesitan en su etapa evolutiva tener adultos física y afectivamente presentes.

Los modelos familiares han cambiado. La sociedad avanza con rapidez y hay pocos adultos disponibles, por lo que es muy habitual que los niños demanden inconscientemente la atención que necesitan a través de problemas de conducta o hábitos de aislamiento. Conductas con frecuencia vinculadas a pequeñas o grandes adicciones que les ofrecen pequeñas dosis de dopamina que compensan de alguna manera esa falta de atención.

Por otra parte, en los adultos la depresión se suele manifestar más en problemas de salud derivados: falta de energía, problemas de sueño, dificultades en relaciones afectivas o sexuales.

¿Cómo influyen las experiencias traumáticas o de estrés en la aparición de la depresión y la frustración? ¿Qué tipo de experiencias a lo largo de nuestra vida, sobre todo en la niñez, son más relevantes?

Existen traumas o dificultades que realmente suponen un hándicap, sobre todo para los niños. Por ejemplo, las separaciones de los padres mal llevadas son focos muy importantes de malestar.

Sin embargo, considero que no hacemos bien sobredimensionando los traumas. Al igual que ocurre con las heridas físicas, los traumas deben atenderse para gestionar ese dolor. Pero una vez que se atiende y se gestiona ese malestar necesitamos fortalecer a las personas y prepararlas para no huir de la enfermedad.

Damos tanta importancia a las enfermedades que pasamos la mayor parte del tiempo huyendo de ellas y nos olvidamos de fortalecer nuestra salud.

Desde su experiencia, ¿qué estrategias de prevención considera que pueden ser más efectivas?

Creo que no hay estrategias universales ni válidas para todos los niños ni para todas las personas.

Los adultos vamos tan deprisa que no tenemos tiempo para detenernos y reconocernos, por lo que tampoco tenemos tiempo para reconocer a los niños y ayudarlos en su proceso evolutivo.

Como mencioné antes, los modelos familiares han cambiado. Antes, había prácticamente un adulto disponible para los niños durante mucho tiempo, ahora los padres no pueden ejercer esa labor.

Creo que las familias deben ser apoyadas a todos los niveles. Necesitamos que surjan tutores de resiliencia en distintos entor- nos de la sociedad en los que los niños puedan apoyarse. Ya no solo la familia es suficiente para educar a un niño.

Me gusta mucho un proverbio africano que dice:

«Para educar a un niño no solo hace falta la familia, hace falta una aldea.»

Necesitamos asumir la responsabilidad como adultos, prepararnos para acompañar, reconocer y ofrecer a los niños la calidad de escucha y el tiempo que les permitan crecer y prepararse para una sociedad cambiante.

¿Cómo podemos crear una sociedad más consciente y sensible a las necesidades emocionales de los más pequeños? ¿Qué cambios a nivel cultural o social son necesarios?

Debemos prepararnos para atender el lado emocional de las personas.

Hace muy poco, nuestros padres se encargaban únicamente de ofrecernos necesidades básicas: cubrir la alimentación, un techo y unos estudios. Parecía que si nos ofrecían eso y una buena educación, ya era suficiente.

Sin embargo, considero que muchos de nosotros somos analfabetos emocionales. Necesitamos prepararnos para acompañar a las emociones. Si los adultos no somos capaces de reconocer nuestras propias emociones ni de gestionarlas, no podremos transmitir eso a los niños.

Existen demasiadas personas que dirigen sus vidas en función de sus emociones, en función de cómo se levantan ese día. Las emociones hay que escucharlas, pero no hay que darles el timón de nuestras vidas.

Las emociones te susurran; si no las escuchas, te hablan; si sigues sin hacer caso, te gritan; y si aún así no las atiendes, toman el control. Debemos escucharlas antes de que eso ocurra y guiarlas con un liderazgo racional.

Afortunadamente, estamos trabajando en la inteligencia emocional, que no es otra cosa que saber identificar nuestras propias emociones, saber identificar las emociones del otro y conjugar ambas para relacionarnos mejor con nosotros mismos y con los demás

Tenemos como sociedad el reto de fortalecer nuestra inteligencia emocional para poder transmitírselo también a los niños.

- Advertisement -

Más noticias

El Ayuntamiento de Valle Gran Rey abona más de 92 mil euros en ayudas al estudio

Los estudiantes del municipio recibirán en los próximos días las cuantías correspondientes a sus modalidades de estudio

Más noticias