06/02/2026

José Carlos Acha: “La cultura tiene que ser accesible para todo el mundo”
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José Carlos Acha. Consejero de Cultura, Museos y Deportes del Cabildo de Tenerife.

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Museos de Tenerife ha lanzado recientemente una invitación a redescubrir la historia de Santa Cruz a través del Centro de Interpretación Castillo de San Cristóbal. ¿Qué papel juegan estos espacios museísticos en la construcción de identidad y en la educación patrimonial de la ciudadanía, especialmente entre los más jóvenes?
Los museos tienen una función fundamental. Nos ayudan a entender mejor nuestro entorno y los condicionantes históricos, sociales, políticos, económicos y medioambientales que nos han configurado como sociedad. Por eso son tan importantes.
Además, son espacios muy vivos. No son solo lugares para mirar vitrinas: en ellos se difunde conocimiento, se organizan jornadas, conferencias y actividades, hay colaboración con colegios y participación de voluntariado. Se genera una vida cultural muy activa alrededor de los museos.
En nuestro caso, estamos apostando por modernizar tanto la forma de transmitir la información como los propios discursos. En el Museo de Ciencias Naturales, por ejemplo, tenemos un proyecto para unificar el museo en una sola planta y empezar la visita con un
“ámbito cero” dedicado a las Islas Canarias, explicando cómo eran antes de la presencia humana.
Después, en lugar de organizar el museo por disciplinas clásicas, queremos mostrar los distintos niveles bioclimáticos de la isla, desde la costa hasta el Teide, explicando cómo interactúan el clima, el suelo, la vegetación y la fauna. Así se entiende mucho mejor el territorio y sus relaciones.
Con la arqueología ocurre algo similar: estamos incorporando más contenidos sobre la sociedad aborigen, la vida cotidiana, la economía o el papel de la mujer y los niños. Todo esto va acompañado de una museografía más interactiva, donde el visitante pueda participar más, incluso a través del móvil.
Un buen ejemplo de este proceso es el Museo de Carta, que hemos renovado aprovechando unas obras previas. Se actualizaron los jardines, los espacios y la exposición, dando ahora un mayor protagonismo a la indumentaria tradicional y a un valioso fondo fotográfico que permite ver la evolución de la vestimenta y la vida cotidiana en la zona.

El Cabildo ha destinado 90.000 euros para la dotación de fondos bibliográficos y audiovisuales en bibliotecas públicas municipales centrales. ¿Qué impacto espera que tenga esta inversión en el fomento de la lectura, el acceso a la cultura y la reducción de desigualdades entre municipios?
Nosotros tenemos muchas líneas de colaboración con los ayuntamientos. Una de ellas está destinada a reforzar los fondos bibliográficos de las bibliotecas municipales y cuenta con una dotación de unos 90.000 euros. Para que te hagas una idea, el año pasado esto se tradujo en casi 6.000 libros nuevos gracias a esa ayuda.
Además, apoyamos a las bibliotecas generando actividad: desde talleres de ilustración hasta cuentacuentos y propuestas similares. Se prepara un pequeño programa y se ofrece a los ayuntamientos para que puedan complementar su propia agenda cultural.
Relacionado con todo esto están los clubes de lectura. Prácticamente todos los ayuntamientos tienen al menos uno en su biblioteca, y algunos incluso varios, porque cuentan con una pequeña red de bibliotecas y un club por cada una. Desde el Cabildo apoyamos estos clubes facilitando un respaldo logístico importante a través de un catálogo
propio, que se ha ido creando a partir de las peticiones de los mismos clubes de lectura.
Por ejemplo, si un club quiere leer La Lapa, de Ángel Guerra, el Cabildo dispone de unos 30 ejemplares. El club los solicita, se reparten entre los miembros, todos leen el libro al mismo tiempo y luego lo comentan en las sesiones. Lo mismo ocurre con otros títulos, como Las amistades peligrosas: tenemos lotes completos que se prestan para que el club pueda trabajar con ellos de forma conjunta.
Es una de las vías por las que seguimos avanzando en el apoyo del Cabildo tanto a las bibliotecas municipales como a los clubes de lectura, reforzando su actividad y facilitando el acceso a los libros.

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Las bibliotecas y salas culturales municipales suelen ser el primer contacto de la ciudadanía con la cultura. ¿Hasta qué punto es una prioridad para el Cabildo reforzar esta cultura de cercanía frente a los grandes equipamientos insulares?
No es una cuestión personal ni algo que empiece ahora. Esto viene de hace tiempo y, en ese sentido, yo coincido completamente. De hecho, incluso vamos un paso más allá.
La cultura tiene que ser accesible para todo el mundo. Tiene que ser democrática y no puede quedarse solo en determinados espacios: en el TEA, en una biblioteca concreta o en los grandes museos. La cultura tiene que llegar mucho más lejos. Para que eso ocurra, es imprescindible que esté desconcentrada y descentralizada en todos los sentidos. No solo en lo geográfico, sino también en cómo cumple sus propios objetivos. La cultura tiene que ser una herramienta de cohesión social, de inclusión, de participación vecinal y de creación cultural. Y eso no se logra centralizándolo todo en el área metropolitana.
Si queremos una cultura verdaderamente descentralizada, necesitamos espacios permanentes en todo el territorio: auditorios, bibliotecas, centros culturales. Ese camino se empezó a marcar hace ya bastante tiempo, con programas de apoyo a los ayuntamientos para crear y mejorar este tipo de infraestructuras. En el ámbito de las artes escénicas, por ejemplo, esto es fundamental.
Los auditorios y los espacios escénicos que se van adaptando o reformando para acoger artes escénicas son clave. Por eso ahora mismo tenemos un volumen de trabajo enorme en esta línea. En estos momentos hay obras en marcha en municipios como Arafo, Buenavista, Candelaria, Fasnia, La Guancha, La Victoria, Los Silos o San Juan de la Rambla, entre otros.
En San Juan de la Rambla, por ejemplo, nos plantearon cambiar el uso de la Casa de los Pérez, un caserón precioso en la zona costera del municipio. Y justo la semana pasada se inauguró allí una nueva biblioteca. Ahora San Juan cuenta con dos bibliotecas, una en la parte alta y otra en la costa, formando ya su propia red.
Esta nueva biblioteca tiene un espacio infantil, una zona para novela gráfica, áreas de estudio… Está muy bien pensada. Y, además, permite organizar actividades y convertir ese espacio en un punto de encuentro. Eso es lo importante: que se convierta en un lugar de participación, que genere comunidad.
Todo esto no se consigue si los espacios culturales están solo en los grandes núcleos urbanos. La cultura tiene que estar presente en toda la isla, en todo el territorio. Tiene que ser participativa, inclusiva, cohesionadora, que deje memoria y que genere riqueza, porque
la cultura también genera riqueza. Y eso tiene que suceder en todos los rincones, no solo en unos pocos.

Tenerife ha destinado por primera vez 385.000 euros a una subvención específica para mejorar las salas de arte municipales. ¿Qué carencias venían detectando y qué cambios concretos se esperan lograr con esta nueva línea de ayudas?
Dentro del plan de infraestructuras culturales, además de bibliotecas y auditorios, detectamos una necesidad clara: muchas salas de arte municipales estaban en muy malas condiciones. En algunos casos habían desaparecido y en otros se usaban como espacios polivalentes, lo que hacía imposible exponer obras correctamente.
Estas salas son esenciales para mostrar obra de artistas locales, exposiciones del TEA o proyectos como Fotonoviembre, así que se hizo un estudio y se vieron carencias muy básicas: iluminación, climatización, control de humedad y falta de material expositivo.
Por eso se creó una línea específica de apoyo para recuperar y mejorar las salas de arte. Este año, en su primera convocatoria, se sumaron 14 ayuntamientos y el resultado ha sido muy positivo, con espacios expositivos dignificados y preparados para acoger exposiciones en buenas condiciones.

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Tenerife es una isla diversa, con realidades muy distintas entre municipios. ¿Cómo se trabaja desde la Consejería para garantizar que la cultura llegue en igualdad de condiciones a todo el territorio insular?
Básicamente trabajamos en tres líneas. Por un lado, están las actuaciones propias, intentando siempre que se repartan por todo el territorio insular. Un buen ejemplo es el
Patronato Insular de Música, es decir, la Orquesta Sinfónica de Tenerife. La Sinfónica no actúa solo en el Auditorio: desde hace un año ha vuelto al Paraninfo de la Universidad de La Laguna, donde llevaba casi veinte años sin tocar, gracias a un convenio con la Universidad.
Además, la Orquesta sale a otros municipios: actúa en Arona, en Los Silos y en muchos otros puntos de la isla. A esto se suma un programa de música de cámara, en el que no participa toda la Sinfónica, sino pequeñas formaciones. A través de un convenio con la Fundación CajaCanarias utilizamos distintos espacios para llevar conciertos a lugares como Garachico, el sur de la isla o Santa Cruz. La idea es seguir ampliando este programa y llegar a todavía más espacios.
Esa sería una de nuestras acciones propias. Otro ejemplo es el TEA, con proyectos como Fotonoviembre, que se distribuye por toda la isla, o los talleres y actividades que se organizan en distintos municipios.

“La cultura no
puede quedarse
solo en los grande»

La segunda gran línea es el apoyo a la actividad cultural de los propios municipios, de las asociaciones sin ánimo de lucro y también de las empresas culturales. Para eso contamos con diferentes líneas de subvención. Por ejemplo, en la Red de Espacios Escénicos de Tenerife los ayuntamientos programan durante todo el año teatro, danza o circo, y desde el Cabildo financiamos aproximadamente la mitad del coste. Si un ayuntamiento invierte 60.000 euros, nosotros aportamos 30.000.
Algo parecido ocurre con las salas privadas, que también están repartidas por toda la isla y que cuentan con una línea específica de apoyo que puede llegar hasta los 100.000 euros. En proyectos culturales municipales destinamos unos 580.000 euros anuales; a asociaciones sin ánimo de lucro, alrededor de 674.000 euros; y a empresas culturales, otros 800.000 euros. Todo esto sirve para que haya actividad cultural continua y diversa en toda la isla.
Al final, ese apoyo se traduce en cine, festivales tradicionales, eventos como el Boreal, festivales de danza, de música o de cultura popular, repartidos por distintos municipios y no concentrados en un solo lugar.
La idea es crear un tejido cultural que no dependa solo de la Administración, ni del Cabildo ni de los ayuntamientos, sino que también involucre a asociaciones y a empresas privadas. Por ejemplo, con la Universidad de La Laguna no solo colaboramos para que la Sinfónica actúe en el Paraninfo, sino que además aportamos 60.000 euros para que la Universidad desarrolle proyectos culturales propios, y otros 20.000 euros específicos para programación cultural en el Paraninfo.
En definitiva, intentamos ser un motor y un impulso para muchas iniciativas públicas y privadas, con un objetivo claro: desconcentrar y descentralizar la producción cultural y hacer que llegue a toda la isla, por las razones que comentábamos antes.

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En un contexto en el que la cultura se consolida como un eje clave del desarrollo social y económico de la isla, ¿cuáles son las principales prioridades que se ha marcado la Consejería de Cultura, Museos y Deportes del Cabildo de Tenerife de aquí a 2026?
Todo está muy relacionado con lo que te comentaba antes. El objetivo principal es difundir la cultura lo máximo posible, que sea participativa, que mucha gente no solo consuma cultura, sino que también la cree y forme parte de ella. Eso es lo que permite construir una sociedad más inclusiva y más cohesionada, y para nosotros eso es fundamental.
Además, lo que intentamos es modernizar y dar más visibilidad a todo lo que se hace en los museos, al mismo tiempo que apoyamos de forma constante tanto iniciativas públicas como privadas fuera del área metropolitana. Esa descentralización es clave.
En este sentido, hemos vuelto a reforzar los vínculos con la Universidad de La Laguna, que estaban prácticamente rotos desde mandatos anteriores. Ahora colaboramos económicamente para que puedan sacar adelante proyectos culturales desde sus propios departamentos y con la participación directa del alumnado, ya sea a través de actividades musicales con la Sinfónica, propuestas teatrales, culturales o de otro tipo en el Paraninfo. Todo eso es muy importante.
Ese apoyo también permite impulsar otras formas de crear y de pensar. Respaldar proyectos como Tenerife Noir, MUECA, Boreal, Canarios dentro y fuera o Cuadernos Escénicos ayuda a acercar la cultura a la gente, a las comunidades, y a que el público participe activamente. Y eso, otra vez, es clave.
Al final, hay que crear. Tenemos que crear entre todos. La creación cultural es algo positivo para la sociedad y, por supuesto, tenemos que apoyar a los creadores, a la gente que arriesga, que propone y que hace que la cultura siga viva.

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