13/06/2024

La higiene nasal, clave para prevenir y tratar enfermedades respiratorias
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·       Fabio Hernández, de la Comisión de Fisioterapia Cardiorrespiratoria del COFC, imparte un taller a profesionales sanitarios sobre las novedades y las técnicas idóneas  

·       El lavado nasal es una técnica fácil y económica que permite mejorar la sintomatología y reducir el uso de otra medicación

“El lavado nasal es una técnica que permite la limpieza de la fosa nasal, elimina patógenos, agentes alérgenos y disminuye la cantidad de moco en la vía aérea superior”. Es una de las conclusiones principales que presentó Fabio Hernández, miembro de la Comisión de Fisioterapia Cardiorrespiratoria del Colegio Oficial de Fisioterapeutas, en el taller que impartió el pasado viernes 11 de febrero a una veintena de profesionales sanitarios del Hospital Juan Carlos I en Gran Canaria. Según indicó, “presenta una eficacia demostrada, es fácil de realizar, los materiales necesarios no suponen un coste elevado y puede servir como vehículo para la administración de otra medicación”.

En este caso, es importante destacar que el lavado nasal no es una práctica exclusiva de la fisioterapia, por lo que debe ser este profesional el referente y orientador de las pautas necesarias, a familiares, pacientes y otros profesionales, para que se administre de forma adecuada.

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El objetivo de este curso, principalmente orientado a la población infantil, es prevenir las infecciones más habituales de las vías altas, como la rinitis, faringitis, otitis y sinusitis. Estas, a su vez, pueden derivar en infecciones de las vías bajas, como bronquitis o neumonía, si no se tratan adecuadamente. 

En cuanto al tipo de líquido más adecuado para aplicar esta técnica, Hernández destacó que la solución isotónica (concentración de 0,9%) es más accesible en el mercado frente a la hipertónica (superior al 0,9%). Esta última tiene además una mayor incidencia de molestias relacionadas con la irrigación y puede causar mayores efectos secundarios, como el ardor y el goteo nasal.

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Para maximizar su efecto, recomendó no almacenar la solución en un refrigerador ni calentarlo previamente. “El suero a temperatura ambiente es la mejor alternativa o simplemente calentarlo entre las manos”, apuntó este experto.

Los dispositivos, métodos y posiciones

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En el mercado, y según el volumen y la presión, podemos encontrar varios tipos de dispositivos para realizar el lavado nasal: las jeringas, las lotas, los nebulizadores, las botellas comprimibles o los sistemas motorizados.  

Según señaló, “el lavado con jeringa es el método más habitual”. La Asociación Española de Pediatría recomienda la irrigación de 2 ml en bebés y 5 ml en niños más grande y que se administre de manera lenta y prolongada. “Como no se especifica el rango de edad, el volumen aplicado vendrá determinado por la tolerancia”, puntualizó.

Otros dispositivos ampliamente utilizados son las lotas, sistemas que permiten la entrada a flujo constante de un amplio volumen de suero. La fuerza de la gravedad es la que permite el flujo, “por lo que seremos nosotros los que controlaremos el volumen que entrará en la fosa nasal”. Por otro lado, las botellas comprimibles permiten la entrada de mayor volumen en la misma maniobra.

Este especialista en fisioterapia cardiorrespiratoria mostró a los asistentes un dispositivo que está dando buenos resultados, el llamado “Spray Sol”. La nebulización de este sistema, en partículas de entre 10-20 micras, permite la llegada del suero a partes más profundas de la fosa nasal.

En cuanto a las diferentes posiciones, la AEP recomienda una posición cómoda tanto para el paciente como para el fisioterapeuta. Aunque debemos tener en cuenta algunos aspectos.

Ante un paciente poco colaborador, se recomienda el decúbito supino con lateralización cervical. “El niño debe tener la boca abierta en todo momento para evitar que, por la diferencia de presiones, el suero pueda ingresar en la trompa de Eustaquio”, matizó Hernández. Por el contrario, “el decúbito supino con extensión cervical permite la limpieza de la región posterior de la cavidad nasal, permite la autoadministración, no hay riesgo de entrada de suero al oído y está indicada principalmente para niños grandes”. Aunque, en esta posición, debemos tener precaución con los problemas de deglución para prevenir broncoaspiraciones.

Por otro lado, si el menor controla la sedestación, es una posición más cómoda y, en este caso, se puede emplear el “solar spray”.

Fabio Hernández quiso destacar en este taller que aún existen controversias sobre los diferentes métodos, materiales y posiciones. Por lo que indicó que aún “son necesarias más investigaciones, con el fin de estandarizar los aspectos técnicos de esta maniobra”.

El Colegio de Fisioterapeutas, a través de la Comisión de Fisioterapia Cardiorrespiratoria, impartirá este mismo taller en el Centro de Salud de Granadilla de Abona en Tenerife.

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