«Non nobis solum nati sumus» (No nacimos solo para nosotros mismos), Marco Tulio Cicerón.
Desde nuestras instituciones públicas necesitamos alzar la mirada, trascender nuestra limitada perspectiva interna y proyectarnos hacia un horizonte donde la transformación tecnológica se oriente al servicio del bien común. Solo asumiendo la sentencia de Cicerón ‘No nacimos solo para nosotros mismos’ seremos capaces desde nuestros Gobiernos de dinamizar nuestras economías locales, devolver el poder a nuestros territorios y regenerar el tejido social a través de la tecnología. ¡Recuperación y Resiliencia nuestra consigna Europea!
Tras décadas de intentos de modernización y ambiciosos planes de digitalización que no siempre llegaron a buen puerto, la inteligencia artificial (IA) emerge como un acelerador clave para la transformación del sector público. No se trata solo de una revolución tecnológica, sino de una redefinición del propósito de nuestras administraciones. Durante décadas, los esfuerzos por modernizar el sector público han oscilado entre intentos fallidos y logros parciales, marcados por avances tecnológicos y la constante búsqueda de eficiencia. Nos encontramos en un momento histórico en el que las herramientas de IA, capaces de crear contenido, predecir escenarios y diseñar soluciones, prometen no solo transformar la manera en que los gobiernos operan, sino también ‘redefinir’ su propósito fundamental: servir a la ciudadanía actual y a las generaciones futuras. Un modelo que no solo innova en los métodos de implantación de tecnología con la IA, sino que replantea el impacto ético y social de las instituciones públicas. En demasiadas ocasiones, hemos priorizado la inmediatez sobre la sostenibilidad, implementando soluciones sin una visión clara de integración. Para evitar estos errores, necesitamos adoptar un enfoque ágil, no solo en términos de rapidez, sino en capacidad de adaptación, aprendizaje continuo y generación de valor real para la sociedad.
La Generatividad en Acción: IA al servicio de la población – El concepto de Generatividad, se vincula a valores como el altruismo, la sostenibilidad, la creatividad y la orientación hacia las generaciones actuales y futuras. Aplicado al sector público, significa ir más allá de la digitalización y la eficiencia, para adoptar un enfoque donde la IA sea una herramienta al servicio del bien común. Un Sector Público Generativo no solo reacciona ante las necesidades ciudadanas, sino que genera soluciones proactivas que beneficien a la población en múltiples dimensiones. La incorporación de la IA, en el sector público marca un hito disruptivo sin precedentes. La inteligencia artificial no solo optimiza procesos, sino que rediseña la interacción con la ciudadanía, anticipando problemas y ofreciendo soluciones adaptadas a contextos específicos. La IA abre múltiples oportunidades para transformar el sector público en un motor de regeneración social. La automatización inteligente de procesos rutinarios reduce costos y minimiza errores humanos, mientras que la personalización de servicios nos ayuda a atender mejor las necesidades de la ciudadanía. La inteligencia artificial además puede reforzar la rendición de cuentas mediante auditorías automatizadas y supervisión continua de los recursos públicos, fortaleciendo así la confianza ciudadana en las decisiones gubernamentales.
Desafíos éticos en el camino generativo – El potencial de la IA en el sector público es innegable, pero también lo son sus desafíos. Si no la implementamos con un marco regulador adecuado, corremos el riesgo de amplificar desigualdades, comprometer derechos fundamentales y erosionar la confianza social. Por ello, necesitamos enfocarnos en mitigar sesgos, proteger los datos personales y garantizar la sostenibilidad en el uso de los recursos. No se trata solo de resolver problemas técnicos, sino de asumir, desde nuestras instituciones y en colaboración público-privada, un compromiso con el legado que dejaremos a las próximas generaciones.
Una promesa intergeneracional – El sector público generativo no solo debe resolver los problemas actuales, sino sentar las bases para un futuro mejor. Si adoptamos este modelo, estaremos redefiniendo un nuevo contrato social, donde la tecnología sea un puente entre los desafíos del presente y las oportunidades del mañana. Es el momento de actuar. Desde el prisma del liderazgo ético y enfocando un propósito claro, la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada del desarrollo social, transformando nuestras instituciones en verdaderos motores de progreso al servicio del bien común.