Tejeda es uno de los municipios con mayor valor paisajístico y cultural de Gran Canaria. ¿Cómo se está trabajando desde el Ayuntamiento para consolidar una identidad turística propia y diferenciada?
Desde el Ayuntamiento de Tejeda estamos trabajando en distintas iniciativas. La última, por ejemplo, fue la campaña de Ferrero Rocher. Tejeda tiene el presupuesto que tiene, por lo que siempre estamos buscando ideas y proyectos que nos ayuden a seguir aumentando su valor turístico.
La verdad es que Tejeda se vende sola por todo el valor paisajístico que posee, pero aun así intentamos aportar nuestro granito de arena y hacer todo lo que está en nuestra mano para que sea todavía más conocida.
Queremos que quienes nos visitan disfruten de nuestro paisaje, de la gastronomía, de la repostería, de los senderos… En definitiva, trabajamos en esa línea.
¿Qué papel juega el entorno natural y el patrimonio histórico en la estrategia turística del municipio?
Para nosotros lo es todo. Si Tejeda no tuviera el valor paisajístico que tiene, no sería la Tejeda que conocemos hoy en día. Sin nuestro Roque, sin Bentayga, sin el Roque Nublo, sin
los senderos, sin los deportistas que vienen a entrenar y a realizar pruebas deportivas…
Tejeda no sería lo que es actualmente. Tejeda forma parte de la Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España. ¿Cómo se traduce este reconocimiento en oportunidades reales para el destino?
Formamos parte de la Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España desde hace unos diez años. Este año, además, recibimos un reconocimiento en la Asamblea General, celebrada en Santillana del Mar —creo que fue en noviembre—, precisamente por cumplir esa década dentro de la asociación.
Para nosotros fue un incentivo más para seguir trabajando, porque que reconozcan a tu pueblo como uno de los más bonitos de España siempre es un orgullo. Además, Tejeda fue el primer pueblo de Canarias en entrar en esta asociación, lo que nos dio todavía más impulso para continuar en la línea en la que estamos.
En un escaparate tan competitivo como FITUR, ¿qué elementos diferenciales presenta Tejeda frente a otros destinos rurales?
No contamos con un stand propio en FITUR como tal. Siempre vamos integrados dentro del stand de Islas Canarias, concretamente en el de Gran Canaria, y también tenemos presencia con información en el stand de la Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España. Tener un stand propio sería inviable para nosotros a nivel económico, así que lo
que hacemos es apoyar y aprovechar esos espacios para promocionarnos.
En cuanto a lo que ofrecemos, los pueblos rurales —y especialmente los de Canarias— tenemos similitudes con los de la península, pero también claras diferencias. Somos un pueblo de montaña dentro de una isla, y eso ya nos hace distintos. Ofrecemos al visitante kilómetros y kilómetros de senderos, atardeceres espectaculares, una repostería y una gastronomía únicas y, sobre todo, la calidad humana de nuestra gente. Esa combinación es lo que nos diferencia y lo que intentamos poner en valor en ferias como FITUR.
Tejeda es un referente en turismo rural y de naturaleza. ¿Cómo se gestiona el equilibrio entre promoción turística y conservación del entorno?
Tenemos una limitación clara en cuanto al número de personas, porque Tejeda es un pueblo pequeño. No puede haber una afluencia masiva constante de visitantes, sobre todo porque contamos con aparcamientos muy limitados. A lo largo del año hay tres o cuatro días puntuales en los que el pueblo se llena y muchas personas no pueden aparcar porque
no hay espacio. Uno de esos momentos es la Fiesta del Almendro, en febrero, que siempre atrae a muchísima gente. Otro es la Noche Romántica, un evento que organizamos junto con la Asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España y que también tiene una gran afluencia. Este año, además, nos ocurrió algo inesperado con Ferrero Rocher: vinieron miles de personas, incluso con muy mal tiempo, frío intenso y lluvia, y aun así el pueblo se llenó.
Las luces estarán encendidas hasta el 11 de enero y seguimos recibiendo muchísima gente, sobre todo los fines de semana. Tejeda no puede permitirse una masificación continua porque no contamos con los recursos ni el espacio necesarios.
¿De qué manera se involucra a los vecinos, artesanos y pequeños empresarios en la oferta turística de Tejeda?
Creo que todo esto es algo muy positivo para la gente de Tejeda, para Gran Canaria y para Canarias en general. Se está dando a conocer nuestro pueblo fuera de nuestras fronteras, lo que también contribuye a que se conozca la isla e incluso otras del archipiélago.
Esto beneficia a los vecinos, porque ven que el pueblo tiene vida, que Tejeda no se muere, sino que sigue viva, y beneficia especialmente a los comerciantes, ya que aumenta el consumo y se incentiva la economía local.
¿Se están impulsando productos turísticos ligados a la gastronomía, la artesanía o las tradiciones locales?
Sí, el fenómeno de las palmeras es un boom que no se detiene. Hay personas que vienen prácticamente solo a Tejeda a comprar dulces, sobre todo la repostería de almendras, que es muy conocida.
Pero más allá de eso, estamos trabajando mucho en un turismo de experiencias. Tejeda es Reserva Starlight desde hace algunos años y ahora estamos impulsando la creación de un observatorio astronómico. La idea es que el visitante no solo se lleve un producto, sino una experiencia.
Apostamos por actividades relacionadas con la observación de estrellas, el senderismo y la naturaleza, para que la gente viva Tejeda de una forma más intensa. Los productos más famosos, como los dulces, prácticamente no necesitan promoción: la gente ya viene a buscarlos.
¿Cuáles son los principales retos turísticos a los que se enfrenta Tejeda en los próximos años?
El principal reto es no perder turistas. No buscamos un boom turístico ni una masificación, pero sí un flujo constante de visitantes durante todo el año. Eso es lo que realmente da vida al municipio, permite que el comercio funcione, que los restaurantes y negocios sigan abiertos y que el pueblo tenga movimiento.
Queremos que la gente venga a Tejeda, disfrute, saque fotos, las comparta y nos promocione. Nuestro presupuesto es muy limitado, tanto en turismo como en otras áreas, por lo que la promoción que realizan los propios visitantes en redes sociales es algo incalculable y que no podríamos asumir por nuestra cuenta.
Por eso seguimos apostando por este modelo: un turismo respetuoso, constante y sin masificación, porque Tejeda no tiene capacidad para soportarla.
¿Cómo surge la participación de Tejeda en el concurso de Ferrero Rocher y qué ha supuesto para el municipio?
En realidad, no fuimos nosotros a buscar a Ferrero, sino que Ferrero vino a nosotros.
Desde el primer momento, cuando nos comunicaron que podíamos participar y que además seríamos el único municipio de Canarias en hacerlo, no lo dudamos.
Todo esto nos ha servido para darnos cuenta de lo que quiere la gente, tanto en Tejeda como en Gran Canaria y en Canarias en general. La implicación fue brutal: se volcaron los tejedenses, los grancanarios y los canarios en general. Eso pone en valor algo muy nuestro: cuando los canarios nos marcamos una meta, vamos a por ella hasta el final.
Gracias a ese apoyo, Tejeda fue el pueblo ganador del concurso de Ferrero Rocher este año. Era la primera vez que participaba un municipio de cada comunidad autónoma y, de los 17, ganamos nosotros. Para nosotros es un orgullo enorme y una gran satisfacción sentir ese respaldo.










