En los últimos años, han comenzado a aplicar tecnologías avanzadas, como lentes intraoculares diseñadas con inteligencia artificial, para mejorar la calidad visual de sus pacientes. ¿Qué impacto clínico y en la calidad de vida de los pacientes ha demostrado la implantación de lentes intraoculares con IA en comparación con las técnicas tradicionales de corrección de presbicia?
La incorporación de herramientas de inteligencia artificial al diseño de lentes intraoculares nos permite afinar, aún más, la personalización de la solución para cada paciente. En la práctica clínica, esto se traduce en cálculos biométricos más precisos (potencia, centrado y parámetros ópticos), lo que favorece resultados refractivos más predecibles y una mejor calidad visual funcional.
En pacientes intervenidos por presbicia o catarata con implante de lente, esa precisión suele repercutir en una mayor satisfacción: mejor rendimiento en tareas de visión de cerca, intermedia y lejos —según el tipo de lente indicado—, menor necesidad de correcciones adicionales y, en definitiva, un impacto positivo en la autonomía y la calidad de vida. Como siempre, la clave está en una correcta indicación, una exploración preoperatoria exhaustiva y un seguimiento protocolizado.
Recientemente, Miranza ha establecido colaboraciones con organizaciones como Down España para facilitar el acceso a atención ocular especializada a grupos con discapacidad intelectual. ¿Qué medidas está implementando para garantizar una atención oftalmológica inclusiva y accesible para personas con discapacidades intelectuales u otras necesidades especiales?
La atención inclusiva forma parte del compromiso asistencial de Grupo Miranza. Colaboraciones como la que mantenemos con Down España, y otras alianzas institucionales —por ejemplo con entidades vinculadas a la discapacidad visual—, nos ayudan a acercar la oftalmología de excelencia a colectivos con necesidades específicas. En el plano operativo, trabajamos en tres ejes: (1) adaptación de circuitos y tiempos de consulta para mejorar la comprensión, reducir la ansiedad y facilitar la cooperación durante exploraciones diagnósticas; (2) formación continua de nuestros equipos (oftalmología, optometría, enfermería y personal de apoyo) en comunicación clínica, consentimiento informado adaptado y abordaje de pacientes que acuden con acompañantes, intérpretes o mediadores; y (3) coordinación con familias y cuidadores para garantizar la adherencia al plan diagnóstico-terapéutico y la continuidad asistencial, especialmente en procesos quirúrgicos o tratamientos crónicos.
Este enfoque nos permite ofrecer una atención segura, accesible y respetuosa, manteniendo el mismo nivel de exigencia clínica para todos los pacientes, con independencia de su situación o necesidades de apoyo.
Hemos podido ver una mayor demanda como una expansión de su red de clínicas. ¿Cómo gestiona Miranza el aumento de la actividad (consultas e intervenciones) para mantener altos estándares de calidad y seguridad en la atención médica?
El crecimiento de Grupo Miranza se apoya en un modelo de trabajo en red, que nos permite aumentar actividad manteniendo estándares homogéneos de calidad y seguridad. En Canarias, esta coordinación es especialmente relevante por la dispersión geográfica y la necesidad de garantizar una experiencia asistencial consistente en todos los puntos de atención. Para sostener el incremento de consultas e intervenciones, reforzamos la estandarización clínica mediante protocolos comunes, formación continuada y auditorías internas orientadas a resultados y seguridad del paciente.
Además, impulsamos la colaboración entre equipos multidisciplinares (oftalmología, optometría, enfermería y auxiliares), el uso de tecnología diagnóstica avanzada y una gestión rigurosa de agendas quirúrgicas y circuitos perioperatorios. En conjunto, este enfoque permite que el aumento de volumen vaya acompañado de un control de calidad robusto, con trazabilidad clínica, indicadores de resultados y una cultura de mejora continua.
La expansión de Miranza incluye nuevas clínicas integradas en su red y la inauguración de unidades especializadas en distintas regiones de España. ¿Qué criterios clínicos y estratégicos utiliza Grupo Miranza para decidir dónde abrir o integrar nuevas clínicas oftalmológicas dentro de su red?
La integración de nuevas clínicas responde a criterios clínicos y estratégicos muy definidos. En primer lugar, priorizamos centros con trayectoria contrastada, resultados clínicos sólidos y una cultura asistencial alineada con nuestros estándares de excelencia y seguridad. También es determinante contar con equipos médicos referentes en sus subespecialidades, con capacidad docente y una orientación clara a la calidad. Desde el punto de vista estratégico, evaluamos el impacto asistencial en el territorio: necesidades de la población, accesibilidad, continuidad de cuidados y capacidad de desarrollar unidades de alta especialización. Además, analizamos la integración operativa en nuestro modelo de red, de forma que la incorporación genere sinergias reales y aporte valor al paciente. En resumen: buscamos sumar capacidades clínicas y organizativas, no simplemente ampliar presencia.
Algunas clínicas de Miranza ofrecen formación especializada, como plazas de residencia MIR en oftalmología, combinando práctica clínica con investigación. ¿De qué manera contribuye la formación de médicos residentes y otros profesionales dentro de Grupo Miranza al avance de la oftalmología y la mejora continua de sus servicios?
La formación es un pilar estructural en Grupo Miranza. La actividad docente —incluidas las plazas de residencia MIR en algunos centros— contribuye de forma directa a la actualización científica, la adopción de buenas prácticas y la consolidación de una cultura clínica basada en evidencia. Formar residentes y profesionales sanitarios exige sistematizar procesos, medir resultados y revisar protocolos con una mirada crítica. También facilita la transferencia de conocimiento entre sedes: sesiones clínicas compartidas, formación en remoto, rotaciones y estancias en unidades de alta complejidad. Ese ecosistema favorece que la innovación llegue antes a la práctica, siempre con criterios de seguridad y efectividad.
El resultado es doble: por un lado, contribuimos a la formación de oftalmólogos y profesionales altamente cualificados; por otro, fortalecemos nuestra propia capacidad de mejora continua y de excelencia asistencial.
Además, la investigación en enfermedades oculares y tecnologías aplicadas es un componente clave dentro de algunos centros del grupo. ¿Cuáles son las principales líneas de investigación en curso relacionadas con enfermedades oculares?
La I+D es una parte esencial de la propuesta de valor de Grupo Miranza. Desarrollamos de forma continuada proyectos de investigación clínica y tecnológica, con líneas que abarcan desde la validación de nuevas lentes y dispositivos diagnósticos o quirúrgicos, hasta estudios prospectivos en patologías prevalentes (catarata, glaucoma, retina, superficie ocular) y, en determinados centros, investigación avanzada en áreas como genética ocular. La integración en la práctica clínica se realiza de manera estructurada: comités científicos, protocolos de inclusión, evaluación ética, recogida sistemática de datos y seguimiento de resultados. Esto nos permite trasladar el conocimiento a la asistencia diaria con rigor, incorporando innovaciones que aporten valor clínico real, mejoren resultados y aumenten la seguridad y la experiencia del paciente.
Con un fuerte crecimiento y estrategia de expansión, Miranza se plantea metas de desarrollo tanto a nivel asistencial como internacional. ¿Cuáles son los objetivos clínicos, de expansión internacional y de innovación que Grupo Miranza se ha propuesto alcanzar para 2026?
De cara a 2026, el objetivo principal de Grupo Miranza es seguir creciendo de forma sostenible, manteniendo —y elevando— los estándares de calidad asistencial. Esto implica reforzar la accesibilidad a la oftalmología de excelencia, ampliar capacidades en subespecialidades de alta complejidad y continuar invirtiendo en tecnología que mejore resultados, seguridad y experiencia del paciente.
En paralelo, el Grupo mantiene una estrategia de desarrollo internacional dentro de un marco paneuropeo, que permite compartir conocimiento, criterios de calidad y mejores prácticas. En innovación, el foco está en consolidar una medicina cada vez más personalizada (diagnóstico avanzado, planificación quirúrgica y selección de implantes), así como en potenciar la investigación clínica aplicada para que los avances se traduzcan, con rapidez y rigor, en mejoras tangibles para los pacientes.











