El auge del turismo itinerante ha impulsado la camperización en los últimos años. ¿Cómo está cambiando este fenómeno la forma de moverse y viajar en territorios como Canarias?
Este auge no es algo reciente, sino que viene gestándose desde hace varios años, especialmente a raíz de la pandemia, que marcó un punto de inflexión importante.
Lo que estamos viendo es un cambio progresivo en la forma de viajar. Cada vez más personas están dejando atrás el modelo tradicional de resorts y hoteles, y optando por una forma de vida más libre. Buscan poder moverse con mayor flexibilidad, visitar más lugares en menos tiempo y tener la posibilidad de estacionar y pernoctar —que no es lo mismo que acampar, y es importante remarcar esa diferencia— en distintos espacios sin depender de un alojamiento convencional. En el fondo, lo que prima es esa sensación de libertad.
Como consecuencia, el crecimiento ha sido exponencial. Desde que nosotros comenzamos, el cambio ha sido realmente significativo.
A día de hoy, el volumen es enorme. Es difícil dar una cifra exacta, pero sin duda el incremento ha sido impresionante.
En un entorno insular con limitaciones de espacio y regulación, ¿qué retos específicos presenta la movilidad en vehículos camper frente a la Península?
El principal problema que tenemos actualmente los campistas es la falta de regulación clara y, sobre todo, de espacios habilitados para estacionar y pernoctar. Aunque es cierto que ha habido una gran masificación de vehículos camper, muchos ayuntamientos no están facilitando esta forma de viajar.
Hay diferencias muy marcadas según la zona: en lugares como La Gomera o El Hierro se nos recibe bien, pero en otros, como Tenerife, existen muchas restricciones, incluso con señalizaciones que limitan el estacionamiento de este tipo de vehículos.
Las asociaciones del sector están trabajando para llegar a acuerdos con las administraciones y adaptar la normativa. También es importante señalar que hay una pequeña minoría incívica que no respeta las normas, pero representa un porcentaje muy bajo, y el propio colectivo es el primero en denunciar esas conductas.
Por eso, creemos que la solución pasa por habilitar más áreas específicas para campers y autocaravanas, con servicios básicos, incluso de pago, algo que el sector vería como lógico y necesario.
La sostenibilidad es uno de los grandes debates actuales en movilidad. ¿Cómo integran en sus proyectos soluciones energéticas más eficientes o autónomas dentro de las campers?
Dentro del mundo camper, es cierto que hace años la sostenibilidad y la generación de energía eran más limitadas. La principal fuente era el alternador del vehículo, lo que obligaba a tener el motor en marcha y, por tanto, implicaba un mayor impacto ambiental.
Sin embargo, en los últimos años ha habido un avance muy importante. Hoy en día, el uso de placas solares, sistemas de regulación más eficientes y, sobre todo, baterías de litio —que han sustituido en gran medida a las tradicionales— permite una mayor autonomía, cargas más rápidas y un aprovechamiento mucho más eficiente de la energía.
En este sentido, el nivel de autosuficiencia energética que puede alcanzar una camper actualmente es muy alto, incluso comparable —y en algunos casos superior— al de una vivienda convencional.
Cada vez más personas buscan alternativas al turismo tradicional. ¿Qué perfil de cliente está creciendo en Canarias y qué tipo de vehículos están demandando?
El vehículo más demandado suele ser la furgoneta tipo L3H2, que ofrece aproximadamente tres metros y medio de largo en la zona de carga y unos dos metros de ancho. Este tamaño permite desarrollar prácticamente toda la vida en su interior y realizar una camperización completa, incluso integrando la cabina mediante asientos giratorios.
Aun así, el mercado se ha diversificado mucho y hoy en día se camperiza casi cualquier tipo de vehículo, incluso todoterrenos. Esto responde, en gran parte, a la situación actual del mercado inmobiliario reque se ha encarecido notablemente.
Como consecuencia, muchas personas ya no utilizan la camper solo para ocio o escapadas de fin de semana, sino que en numerosos casos la han convertido en su vivienda habitual.
La personalización es clave en su trabajo. ¿Cómo influye la tecnología y el diseño previo en la optimización del espacio y la funcionalidad en este tipo de vehículos?
En Caracol Camper, lo primero que hacemos es escuchar al cliente. Hablamos mucho con él, entendemos sus necesidades y le mostramos diferentes diseños, porque hoy en día la camperización ha evolucionado muchísimo.
Antes bastaba con instalar lo básico, pero ahora buscamos integrar en pocos metros todo lo que tendría una vivienda completa: comedor, cocina, descanso e incluso baño. Por eso, la clave está en la personalización y en aprovechar al máximo cada espacio.
Trabajamos mucho en I+D para desarrollar soluciones versátiles, con muebles multifuncionales que se adaptan a distintos usos. De hecho, hemos creado sistemas como baños ocultos que, cuando no se utilizan, se integran completamente en el mobiliario, optimizando al máximo el espacio disponible.
¿Podrías explicarnos en qué consiste el baño oculto que habéis desarrollado y qué lo hace diferente dentro del mundo camper?
El baño oculto funciona mediante un sistema de paredes móviles. A través de una pared corredera —que se desplaza lateralmente según la configuración que prefiera el cliente— conseguimos reorganizar el espacio interior del vehículo.
Al mover esa pared, se acciona un mecanismo que eleva el módulo inferior, donde se encuentra la base de la ducha, integrada dentro de un arcón. De este modo, el espacio se transforma rápidamente en una zona de baño.
Además, en el interior de esa pared, que tiene unos 12-15 centímetros de grosor, incorporamos una mampara flexible que completa el cerramiento, creando así la ducha de forma práctica y funcional.
Mirando al futuro, ¿cree que la camperización puede consolidarse como una alternativa real dentro del modelo de movilidad en las islas y qué papel quiere jugar Caracol Camper en ese escenario?
Yo no lo veo como el futuro de la movilidad, sino como el presente. Cada vez más personas tienen su vivienda habitual y, además, una furgoneta camper, o incluso la utilizan como vivienda principal.
En nuestro taller, por ejemplo, ahora mismo tenemos varios vehículos en fabricación, lo que demuestra que se ha consolidado como una forma de vida en crecimiento. En gran parte, esto también viene motivado por el encarecimiento de la vivienda: muchas personas prefieren invertir en una camper y pagar una cuota asumible antes que afrontar alquileres muy elevados.
Nuestro objetivo en Caracol Camper es seguir innovando, creciendo y consolidarnos como un referente en la camperización en las islas. Actualmente, en Tenerife somos muy pocos los que nos dedicamos a la camperización de furgones de gran volumen, y cada uno está especializado en su propio enfoque dentro del sector.











