La insularidad condiciona tanto la vida personal como la actividad empresarial. En sectores como el de las mudanzas y la logística, este factor juega un papel clave en la movilidad de personas y empresas. Desde tu experiencia al frente de Islavan Mudanzas Internacionales, ¿cómo describirías la evolución de la demanda de mudanzas entre Canarias y la península en los últimos años?
En términos estadísticos, no podría darte una cifra exacta sobre si han aumentado o disminuido las mudanzas. Es cierto que mi empresa realiza cada vez más servicios, pero eso también responde a nuestro propio crecimiento. Sin embargo, si analizamos el contexto general, creo que la cantidad de mudanzas se mantiene bastante estable.
Lo que sí ha cambiado notablemente es el motivo detrás de esos movimientos. Actualmente, debido al encarecimiento de las mudanzas y, sobre todo, al incremento de los precios de la vivienda en Canarias, la situación es distinta a la de años anteriores. Antes resultaba muy atractivo venir a vivir a las islas por los precios más accesibles; hoy en día, comprar una vivienda en Canarias es más caro que en la península.
En términos generales, muchas personas siguen mudándose a Canarias por factores como el clima o el coste de vida en ciertos aspectos, como la alimentación. Sin embargo, cada vez hay más residentes que se marchan porque no pueden asumir los precios actuales del alquiler o no ven viable adquirir una vivienda aquí. Es una realidad que vivimos de forma directa en la empresa: así como entra gente, también sale. Hay un flujo constante en ambos sentidos.
Entrando más en el funcionamiento de la empresa, ¿qué factores consideras clave para garantizar una mudanza eficiente y sin contratiempos en un entorno como el canario, donde además hay cada vez más tráfico y movilidad?
Sin duda, la clave es la planificación. Es el factor fundamental. Planificamos los horarios, preparamos el material de embalaje con antelación y dejamos los camiones listos el día anterior. Esto nos permite cumplir con los tiempos establecidos.
Además, es muy importante la información que nos proporciona el cliente: accesos, horarios, características de la vivienda, etc. Todo influye para que el servicio se realice correctamente. Aunque siempre pueden surgir imprevistos, una buena planificación es lo que marca la diferencia.
La seguridad en el transporte de enseres, especialmente objetos frágiles o de valor, es una de las principales preocupaciones de los clientes. ¿Cómo trabajan ustedes para minimizar riesgos y garantizar la protección de los bienes?
Lo primero es contar con un buen embalaje. Esa es la base para que una mudanza llegue en perfectas condiciones. Además, trabajamos con empresas colaboradoras de confianza en la península, lo que nos permite garantizar calidad en todo el proceso.
En cuanto al embalaje, utilizamos distintos materiales según el tipo de objeto. Para piezas especialmente delicadas, como obras de arte, recomendamos cajas de madera, que ofrecen mayor protección. Este tipo de transporte requiere un embalaje profesional.
Por ejemplo, en el caso de cuadros al óleo, no se puede aplicar plástico directamente. Primero se protege la capa pictórica con papel especial, luego se añade material como foam o burbuja, y finalmente cartón. Esto es fundamental porque en el transporte marítimo, dentro de un contenedor, se pueden alcanzar temperaturas muy altas que podrían dañar la obra. Lo mismo ocurre con la cristalería o vajillas. No es lo mismo embalar piezas comunes que objetos de alto valor. Todo requiere un tratamiento específico para asegurar que llegue en perfecto estado.
Además de las mudanzas tradicionales y relacionadas con el arte, ¿qué tipo de servicios especializados ofrecen y cómo se apoyan en la tecnología y el equipamiento para abordar trabajos más complejos o de mayor exigencia?
Además de las mudanzas convencionales, ofrecemos una serie de servicios especializados orientados a cubrir necesidades más complejas y exigentes. Entre ellos, destaca el transporte de obras de arte, esculturas y piezas de alto valor, que requieren no solo un cuidado extremo, sino también conocimientos específicos en manipulación y embalaje. Este tipo de trabajos implica aplicar protocolos más rigurosos para garantizar la integridad de cada pieza durante todo el proceso de traslado.
Asimismo, realizamos movimientos de objetos de gran peso, como cajas fuertes o elementos voluminosos, que no pueden ser manipulados mediante métodos tradicionales. Para ello, contamos con equipamiento técnico especializado que nos permite trabajar con seguridad y eficiencia.
Disponemos, por ejemplo, de grúas montamuebles que facilitan la elevación de cargas desde la vía pública hasta diferentes alturas, incluso en edificios que no disponen de ascensor. Este tipo de soluciones resulta fundamental en entornos urbanos donde el acceso es limitado. Del mismo modo, utilizamos maquinaria como carretillas eléctricas que permiten el desplazamiento de objetos pesados por escaleras, reduciendo significativamente el esfuerzo físico del equipo y minimizando riesgos laborales.
Para nosotros, es fundamental encontrar un equilibrio entre la protección de la mercancía y el bienestar de nuestros trabajadores. Por ello, invertimos en herramientas y tecnología que optimicen los procesos y hagan el trabajo más seguro. Todo esto se apoya, además, en un equipo humano cohesionado, que trabaja de manera coordinada para afrontar con éxito cada servicio, especialmente aquellos que presentan características más complejas o requieren un tratamiento más especializado.
En relación con la sostenibilidad, ¿están adoptando medidas para hacer las mudanzas más sostenibles en Canarias?
En nuestro sector, la sostenibilidad no es un aspecto central como tal, pero sí intentamos adaptarnos en lo posible. Por ejemplo, gestionamos correctamente los residuos generados durante las mudanzas, separando materiales como plástico, cartón o madera. Además, se han eliminado ciertos tipos de materiales de embalaje que combinaban plástico con papel gráfico. En general, tratamos de cumplir con las normativas y contribuir en la medida de nuestras posibilidades.
Pensando en el futuro y teniendo en cuenta factores como el aumento del combustible o los costes logísticos, ¿cuáles son los principales retos y objetivos de la empresa de cara a 2026?
El aumento del combustible y de los fletes marítimos nos afecta directamente, ya que dependemos de las navieras para el transporte. Ellas establecen los precios, y eso repercute en nuestros costes.
A nivel empresarial, hemos incorporado recientemente un nuevo furgón, un Mercedes-Benz, que estamos adaptando exclusivamente para el transporte de obras de arte, ya que requieren un tratamiento más especializado.
Uno de los grandes retos en Canarias es el coste del transporte entre islas. Trasladar un furgón puede costar entre 800 y 900 euros solo en flete marítimo, sin contar personal ni dietas. Esto hace que muchas veces sea más eficiente colaborar con empresas locales en otras islas. Por eso, trabajamos mediante alianzas estratégicas con otras empresas, tanto en Canarias como en la península. Es la única forma viable de operar en este sector, ya que es imposible tener presencia directa en todos los territorios.









