15/07/2024

Con la ayuda a domicilio no se juega
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Cuando este artículo salga a luz ya habremos pasado las elecciones municipales, autonómicas y cabildos de esta España difícil de definir.

Pero no vamos a hablar de la campaña ni del resultado, porque entre otras cosas ni yo misma lo sé mientras escribo. Hay un tema que debido a mi vinculación con ella desde el año 87 hasta el 94 formé parte del SAD en mi tierra, Madrid. Exactamente mi zona de trabajo se encontraba en la zona de Chamberí.

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Ahí descubrí lo que empezaba a ser mi lucha por los derechos de las trabajadoras, así como conocer la historia de la Guerra Civil española, así como la posguerra.

Pero no me voy a exponer todo lo vivido, ya que no se trata de mí, como tampoco de mi ciudad.

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Las protagonistas son las trabajadoras de la Ayuda a Domicilio (SAD) en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

Hace dos años, si la memoria no me falla, me ponía en contacto con trabajadoras de esta ciudad, para contarnos a través de mi programa de radio a la presión que estaban sometidas.

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Parecía surrealista. ¿Cómo iba a ser posible que 400 trabajadores, entre quienes también se encuentran 11 hombres, si la memoria no me falla, a trabajar en unas condiciones infrahumanas?

Pues sí, en el mes de mayo, a mediados volvían a sentarse en el estudio y no sólo se ratificaban, si no que también agregaban más detalles.

Siempre he dicho que no todo vale en política y mucho menos mostrando una absoluta dejadez ante las personas mayores, dependientes, así como a quienes les alegran la vida intentando darles una mejor calidad de vida. Es evidente que eso no ocurre.

El sector de la Ayuda a Domicilio en Santa Cruz se encuentra en una situación precaria, en donde muchas de las trabajadoras se ven obligadas a guardar colas en los comedores sociales, así como en el ayuntamiento recogiendo vales para poder dar de comer a sus hijas e hijos.

Precariedad laboral. Quien nos iba a decir que se pudiese dar esa temida situación.

En un pleno en dicha ciudad, la portavoz de las trabajadoras expuso en cinco minutos, porque es lo que se les permite cuando parti- cipan en los plenos, dejando claro sus reivin- dicaciones.

Hablan de conciliación familiar, y que mejor ejemplo el de estas mujeres, muchas de ellas en familias monoparentales. Que quede claro, por cierto, que el Word no me acepta la palabra monomarental.

Servicios que no pueden ser atendidos con la delicadeza que requieres. Viviendas en las que conviven personas con algún problema psiquiátrico severo, pero que, por la protección de datos, las trabajadoras no pueden saber lo que tienen, sí las trabajadoras o trabajadores sociales.

Viviendas donde se ve según se abre la puerta se encuentran a un usuario con el “Síndrome de Diógenes”.

Son tantas y tantas las diferentes situaciones peligrosas y que atentan contra la salud de quienes les atienden, que es imposible no se haya hecho nada al respecto.

Un convenio que no hay por donde cogerlo y el cual se sale del convenio estatal, que sin ser en estos años el mejor, desde luego supera al que hay aquí.

Para ir terminando y para quien no lo sepa, si estas trabajadoras tienen que ir a movilizar un cuerpo, y debe ser con otra compañera o compañero, si son 5 euros lo que se les paga la hora, ésta es dividida entre dos. Sí, lo he puesto bien: 2,5€ cada uno. A lo mejor es un euro arriba el total, por si acaso. Eso sí, ambos deben permanecer una hora.

Si utilizan sus vehículos, sólo se les paga de domicilio a domicilio, ni el ir a su puesto de trabajo, como tampoco con su regreso. Bien pues se les paga a 0,25 el kilómetro.

No se les paga ningún plus de peligrosidad, en el que no sólo cuenta una posible agresión, si no también los productos químicos que se encuentran en dichos domicilios.

Pues sí, este artículo debía salir a la luz, y deseo que el ayuntamiento, responsable de las y los usuarios haya sido tratado en las elecciones, exactamente igual que ellos han hecho con seres humanos. Lo digo, porque ya sabemos que el ayuntamiento tiene una subcontrata para “gestionar” esta barbarie. Pero insisto, el bienestar de las personas es responsabilidad del alcalde y la concejalía de Servicios Sociales.

Espero y deseo que esta pesadilla que llevan sufriendo trabajadoras del sector termine cuanto antes. Así como se les reconozca la profesión “TÉCNICAS SOCIOSANITARIAS”.

Artículo dedicado a Miriam Henríquez y Cristina Bas como parte de las representantes de la Unión Técnicas Sociosanitarias.

Todo mi apoyo incondicional.

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