Elba Bueno Cabrera: “Queremos convertir la eólica marina en una oportunidad industrial para todo el Atlántico”
Elba Bueno. Gerente del Clúster Marítimo de Canarias
Canarias lleva años situando la economía azul entre sus grandes sectores de futuro, pero ¿ese potencial se está traduciendo realmente en nuevas empresas, inversión y empleo cualificado o aún existe una brecha entre los planes y la realidad?
Canarias ha superado la etapa en la que la economía azul era un concepto aspiracional o teórico. Hoy se traduce en proyectos operativos que transforman nuestra economía, con avances visibles en el tejido empresarial, la innovación, la investigación marina y la formación especializada. Todo ello se refleja en sectores de alta exigencia técnica como la reparación naval compleja, la tecnología marina y el posicionamiento de nuestros puertos como nodos logísticos estratégicos del Atlántico.
Sin embargo, desde una perspectiva de cuádruple hélice —empresas, centros de conocimiento e investigación, administración pública y sociedad—, aún debemos reducir la distancia entre la velocidad de innovación del ecosistema y la agilidad administrativa necesaria para materializar inversiones y proyectos. No nos falta capacidad ni talento, sino marcos regulatorios y de incentivos más ágiles. La economía azul no puede avanzar a ritmo burocrático. Para convertir nuestro potencial en empleo cualificado y riqueza estable, necesitamos alinear los planes estratégicos con su ejecución administrativa. Estamos en el momento de pasar de la planificación a la industrialización efectiva.
La eólica marina representa una gran oportunidad para Canarias, especialmente en la construcción, operación y mantenimiento de parques. ¿Qué debe hacer el Archipiélago para que una parte significativa de esa cadena de valor y del empleo se quede en las Islas?
La eólica marina es, sin duda, nuestra mayor oportunidad de transformación estructural a corto y medio plazo. En Canarias ya hemos hecho los deberes: de hecho, somos la primera comunidad autónoma en tener lista la hoja de ruta y estar preparados para este despliegue. Sin embargo, en este momento el balón está en el tejado estatal; estamos pendientes de que el Gobierno central publique cuáles van a ser las reglas del juego económico, porque de esos condicionantes regulatorios depende todo el despegue real de la tecnología. El Estado ha asegurado que la subasta se publicará este año —estábamos preparados para que fuera en enero, aunque todo apunta a que se irá a la recta final del ejercicio—.
Urge que se publique ya, y es fundamental que recoja y tenga plenamente en cuenta nuestras particularidades insulares. Si logramos ese marco adecuado, el objetivo del Archipiélago no es ser un mero lugar de paso o una plataforma de instalación para terceros, sino convertirnos en el centro neurálgico de toda la cadena de valor, asegurando que el conocimiento, la ingeniería y el mantenimiento operativo tengan sello canario. La clave no es la instalación puntual, sino capturar el ciclo de vida completo del parque, utilizando nuestros puertos como base logística y formando a nuestros profesionales para ser la referencia técnica en todo el Atlántico, garantizando así que el empleo de alta cualificación permanezca en las Islas de forma duradera.
¿Existe actualmente suficiente talento y formación especializada para responder al crecimiento del sector o la falta de profesionales puede convertirse en uno de sus principales frenos?
La formación especializada no es un complemento, sino el eje central de nuestro desarrollo. La escasez de perfiles técnicos formados en nuevas tecnologías marinas, digitalización industrial y energías renovables representa hoy un freno real al crecimiento del sector. No podemos permitir que oportunidades de negocio se pierdan por falta de profesionales cualificados.
Desde el Clúster, estamos impulsando una respuesta basada en la formación dual, convencidos de que el aprendizaje en el entorno real de la empresa es la vía más eficaz para cerrar esta brecha. También debemos acercar el sector a las nuevas generaciones: la industria marítima ha cambiado y hoy es un ecosistema tecnológico de vanguardia, con una creciente demanda de especialistas en robótica submarina, gestión energética y análisis de datos. Comunicar esta realidad es esencial para atraer y retener el talento canario.
Canarias cuenta con empresas marítimas con capacidad para competir internacionalmente, pero muchas aún encuentran dificultades para crecer fuera. ¿Qué oportunidades de internacionalización están detectando y en qué mercados existe mayor potencial?
Nuestras empresas poseen un know-how envidiable, fruto de años de experiencia operando en entornos complejos. Sin embargo, sabemos que dar el salto exterior no es sencillo, y ahí reside precisamente una de las principales misiones del Clúster: facilitar que nuestras pymes crucen fronteras con garantías.
Nuestra estrategia de internacionalización se articula en dos vertientes complementarias. Por un lado, apostamos por nuestro entorno geográfico natural —el espacio atlántico y África Occidental—, donde nuestra experiencia en cooperación, especialmente a través de proyectos INTERREG MAC, nos posiciona como un socio preferente y un puente tecnológico y logístico de primer orden.
Por otro, nuestra ambición es global. Participamos en proyectos europeos e internacionales que conectan a nuestras empresas con redes de innovación marítima de todo el mundo y las acompañamos a ferias y misiones comerciales en los principales mercados y foros de la economía azul. El potencial está en combinar nuestra ventaja geoestratégica con una presencia activa en los grandes escenarios internacionales del sector.
“Pretendemos capturar todo el ciclo de vida de los parques y que el empleo cualificado permanezca en las Islas”
Si tuviera que señalar una oportunidad marítima que Canarias aún no aprovecha suficientemente, ¿cuál sería y qué decisiones habría que tomar ahora para no perderla?
La eólica marina es la gran oportunidad, junto con el potencial de crecimiento incalculable de la economía circular aplicada al ámbito marino. Canarias aún no ha explotado su capacidad como centro de referencia para el desmantelamiento sostenible de buques, la reutilización de componentes críticos y el reciclaje avanzado de materiales náuticos.
Para no perder esta oportunidad frente a otros puertos que ya están moviéndose en este sentido, necesitamos una decisión política valiente y decidida: el establecimiento de incentivos fiscales y logísticos específicos que conviertan a nuestras islas en el nodo de referencia para el reciclaje marino seguro y tecnificado de todo el Atlántico Medio. Esto no es solo una cuestión de sostenibilidad ambiental, que ya es un mandato, sino de eficiencia económica. Debemos crear el marco normativo hoy para que el mercado nos reconozca como el lugar donde los buques se desmantelan con mayor rigor y mayor aprovechamiento de materiales. Es una oportunidad de liderazgo industrial que no podemos dejar pasar.
¿Sobre qué proyectos trabaja el Clúster actualmente?
Nuestra agenda es muy intensa y responde a una visión dinámica y plurianual. En el ámbito de los proyectos europeos y de cooperación convivimos con distintas fases: cerramos hitos relevantes como TWINNEDbySTARS, avanzamos en iniciativas como A3M Atlantic y, al mismo tiempo, abrimos nuevos horizontes con los 8 proyectos aprobados en la tercera y última convocatoria de los programas MAC (2021-2027), en los que el Clúster participa como socio y que comenzarán este mismo segundo semestre.
Además de esta actividad externa, estamos inmersos en un proceso interno de gran importancia: la redacción de nuestro nuevo Plan Estratégico. Aunque somos un clúster empresarial, nuestra razón de ser va mucho más allá de la empresa. Trabajamos bajo el modelo de la cuádruple hélice, integrando al sector privado, el ámbito académico y de investigación, la administración pública y la sociedad civil.
Este proceso de diálogo conjunto define las líneas de actuación del Clúster con un objetivo claro: que cada iniciativa, esté finalizando, comenzando o en fase de diseño, se traduzca en avances tangibles para el desarrollo regional, la competitividad y el conjunto del ecosistema de nuestras islas.