Néstor Santiago: “Una startup canaria puede nacer aquí y pensar desde el primer día en crecer fuera”
Néstor Santiago. Presidente de AJE Las Palmas e ideólogo de Canarias Destino Startup
Canarias Destino Startup llega ya a su cuarta edición. ¿Qué ha cambiado en el ecosistema emprendedor canario desde que pusieron en marcha el proyecto?
Ha cambiado, sobre todo, la madurez del ecosistema. Cuando empezamos había mucho talento y proyectos interesantes, pero faltaban espacios donde conectar de forma efectiva a startups, empresas, inversores e instituciones.
Hoy existe una mayor cultura emprendedora, encontramos proyectos más preparados y también una mayor conciencia de que Canarias puede generar empresas innovadoras con capacidad para competir fuera. Canarias Destino Startup también ha evolucionado con ese ecosistema. Esta cuarta edición supone un paso más: queremos que esas conexiones se traduzcan en inversión, alianzas y oportunidades reales de crecimiento.
Se habla mucho de talento en Canarias, pero ¿seguimos teniendo dificultades para convertir buenas ideas en empresas capaces de crecer?
Talento tenemos y lo vemos continuamente, pero una buena idea por sí sola no construye una empresa. Hay que convertirla en un modelo de negocio viable, formar un equipo, encontrar financiación, validar el producto y tener ambición para crecer. Ahí sigue estando uno de nuestros grandes retos. Necesitamos acompañar a los proyectos en ese recorrido y, especialmente, facilitarles el acceso a inversión y a personas con experiencia empresarial. No queremos únicamente que nazcan más startups en Canarias; queremos que las que tengan potencial puedan crecer desde aquí.
Uno de los grandes objetivos del evento es atraer inversión a las Islas. ¿Qué buscan los inversores cuando analizan una startup canaria y qué nos falta para resultar más atractivos?
Un inversor analiza prácticamente lo mismo aquí que en cualquier otro territorio: un buen equipo, un modelo de negocio sólido, capacidad de crecimiento, mercado y posibilidades de obtener retorno. La innovación es importante, pero tiene que ir acompañada de viabilidad. Precisamente son elementos que valoramos también en Canarias Destino Startup. Nuestro reto es conseguir que más proyectos canarios lleguen suficientemente preparados a ese momento y aumentar el contacto con inversores nacionales e internacionales. No basta con tener buenos proyectos; tenemos que conseguir que quienes disponen del capital los conozcan.
Este año han reforzado el formato feria y el contacto directo entre startups, empresas e inversores. ¿Qué quieren que ocurra allí más allá de los tres días de evento?
Lo importante empieza cuando termina Canarias Destino Startup. Queremos que una conversación en un stand pueda convertirse semanas después en una inversión, un cliente, una colaboración o una alianza estratégica. Por eso reforzamos el formato feria y los espacios de encuentro. Las ponencias aportan conocimiento e inspiración, pero el contacto directo es fundamental. Nuestro objetivo es generar relaciones que tengan continuidad. Si dentro de unos meses una startup nos dice que conoció allí a su inversor, a un socio o a su primer gran cliente, habremos conseguido lo que realmente buscamos.
Canarias ofrece ventajas fiscales y una posición geográfica singular. ¿Estamos aprovechando realmente esas condiciones para convertirnos en un hub de innovación o todavía estamos lejos?
Tenemos unas condiciones extraordinarias, pero disponer de ventajas no significa automáticamente convertirse en un hub de innovación. Canarias cuenta con un régimen fiscal atractivo, calidad de vida, talento, conectividad y una posición geográfica que puede ser muy interesante para determinados proyectos.
Tenemos que conseguir que todo eso forme parte de una estrategia coherente y, sobre todo, que resulte sencillo emprender, invertir y crecer desde las Islas. Hemos avanzado, pero todavía existe recorrido. El objetivo debe ser que Canarias no sea únicamente un lugar atractivo para instalarse, sino también para crear y escalar empresas.
Usted también ha emprendido desde Canarias. ¿Cuál es el error que más ve repetirse entre quienes ponen en marcha una startup en las Islas?
Uno de los errores más frecuentes es enamorarse demasiado de la idea y demasiado poco del problema que se quiere resolver. Podemos tener un producto fantástico, pero si el mercado no lo necesita tendremos dificultades. También veo proyectos que esperan demasiado para vender o para contrastar su propuesta con clientes reales. Emprender significa escuchar, probar, equivocarse y corregir rápido. Estar en Canarias no debería limitar la dimensión del proyecto. Desde el principio hay que plantearse hasta dónde puede llegar la empresa.
Muchas startups nacen pensando desde el primer día en salir de Canarias. ¿La insularidad sigue siendo una barrera o puede convertirse precisamente en una ventaja para probar aquí soluciones que después puedan exportarse?
Puede ser ambas cosas. Evidentemente, existen sobrecostes y dificultades derivadas de la distancia, pero también podemos utilizar Canarias como un excelente laboratorio para probar soluciones.
Somos un territorio acotado, con ocho islas y realidades económicas y sociales diversas. Si una solución funciona aquí y demuestra que es escalable, puede tener muchas posibilidades fuera.
La clave está en no utilizar la insularidad como excusa. Una startup canaria puede nacer aquí, validar aquí y tener desde el primer día una mentalidad nacional o internacional.
¿Tenemos demasiados eventos, programas y convocatorias alrededor del emprendimiento y todavía poca inversión privada dispuesta a asumir riesgo?
El apoyo al emprendimiento es positivo, pero tenemos que avanzar hacia una cultura más orientada a resultados. Un evento tiene sentido si genera contactos, negocio, inversión o conocimiento útil. Un programa tiene sentido si ayuda realmente a que una empresa avance. Y, paralelamente, necesitamos movilizar más capital privado.
En Canarias existen empresarios con experiencia, conocimiento y capacidad inversora que pueden aportar muchísimo a una startup, no solo económicamente.
Tenemos que acercar ambos mundos y conseguir que invertir en proyectos innovadores se contemple cada vez más como una alternativa empresarial.
Si mañana tuviera delante a un gran empresario canario que nunca ha invertido en una startup, ¿qué le diría para convencerle de que empiece a mirar hacia ese ecosistema?
Le diría que primero se acerque y lo conozca. Que hable con quienes están creando empresas, que escuche sus proyectos y descubra el talento que tenemos. Invertir en una startup implica riesgo, evidentemente, y cada inversión debe analizarse con rigor, pero también permite participar en proyectos con capacidad de crecimiento e innovación.
Además, un empresario consolidado puede aportar algo que muchas startups necesitan tanto como el capital: experiencia, contactos y conocimiento del mercado. Si conseguimos conectar esa experiencia empresarial con las nuevas generaciones emprendedoras, Canarias tendrá un ecosistema mucho más potente.