Desde su experiencia al frente del área de ventas y servicios, ¿cómo describiría la evolución del sector del transporte discrecional de viajeros en Canarias en los últimos años y qué factores han sido determinantes en ese cambio?
La evolución del sector en los últimos años ha estado marcada, sobre todo, por una mayor profesionalización. Tanto las empresas como los propios clientes son hoy más conscientes de que el transporte es un servicio fundamental para el desarrollo de muchas actividades, ya sea en la llegada de turistas, en los servicios escolares o en cualquier desplazamiento organizado.
Se ha avanzado mucho en organización, planificación y calidad del servicio. Si miramos atrás, quizás era un sector menos estructurado, mientras que ahora trabajamos con protocolos de seguridad más definidos, mayores exigencias normativas y una atención más orientada a la eficiencia y a la confianza del cliente.
En definitiva, el cambio ha venido impulsado por una mayor demanda de profesionalidad, por la necesidad de adaptarse a nuevos estándares de seguridad y por la importancia creciente que tiene el transporte dentro de la actividad económica y social de Canarias.
Las Palmas Bus opera en segmentos muy diversos, desde traslados de personal de compañías aéreas a servicios turísticos. ¿Cómo influye esta diversificación en la planificación operativa y en la capacidad de adaptación de la empresa ante cambios constantes en la demanda?
La diversificación de servicios exige una planificación muy compleja, ya que cada segmento funciona con necesidades completamente distintas. No tiene nada que ver un servicio escolar, con horarios fijos, que la operativa vinculada a los aeropuertos, donde dependemos de retrasos, adelantos, cancelaciones o cambios de última hora en los vuelos.
En el ámbito aeroportuario, la capacidad de reacción es fundamental. Muchos clientes esperan disponer de una guagua, aunque su vuelo llegue antes de lo previsto, y también hay que responder con rapidez cuando se producen incidencias. Eso obliga a reorganizar vehículos y servicios casi en tiempo real.
A todo ello se suma el tráfico, que cada vez condiciona más la movilidad en la isla, especialmente en la ciudad de Las Palmas y en las principales vías. Sin embargo, el usuario mantiene la misma exigencia de puntualidad, algo lógico, por lo que debemos hacer verdaderos encajes para cumplir con todos los servicios.
Es un sector complejo de gestionar, pero precisamente esa capacidad de adaptación constante es una de nuestras principales fortalezas.
En este año en el que Las Palmas Bus celebra su 50 aniversario, ¿cómo ha evolucionado la empresa desde sus orígenes y qué balance hacen de estas cinco décadas en el sector del transporte discrecional en Canarias?
Las Palmas Bus nació de la unión de 42 socios que, en su momento, trabajaban de forma independiente prestando servicios de transporte discrecional, de manera más informal. Decidieron asociarse para comercializar los servicios de forma conjunta, comenzando con unas 60 guaguas entre todos los socios.
Desde entonces, hemos recorrido un largo camino hasta consolidarnos como empresa en el sector. Se trata de una actividad exigente, con jornadas largas y trabajo en fines de semana, lo que ha hecho que no exista un relevo generacional amplio, ya que no todo el mundo está dispuesto a asumir esas condiciones.
Actualmente somos, en gran parte, la segunda generación de aquellos transportistas que impulsaron la creación de la sociedad Las Palmas Bus. Aun así, contamos con la incorporación de sangre nueva, profesionales jóvenes y motivados, muchos de ellos con formación universitaria, lo que aporta un impulso importante y refuerza el futuro de la empresa con nuevas ideas y mayor profesionalización.
En un contexto marcado por la subida del precio de los carburantes, ¿cómo mantienen en Las Palmas Bus la eficacia y rentabilidad, durante el año, teniendo todos estos inconvenientes en la operativa diaria?
En las últimas semanas hemos sufrido un incremento muy importante, prácticamente del 100%, pasando de alrededor de 0,80 céntimos el litro a 1,66 euros. Esto dificulta enormemente la gestión diaria de la empresa.
Para intentar mantener la eficiencia y la rentabilidad, lo que hacemos es optimizar al máximo los servicios: evitar traslados en vacío, ajustar rutas y procurar que las guaguas vayan lo más llenas posibles, especialmente en puntos como el aeropuerto. También trabajamos la coordinación con los operadores para explicar la situación, aunque en muchos casos existen contratos cerrados con tarifas previamente acordadas.
Aun así, es una realidad compleja que condiciona la operativa diaria y que, si se mantiene en el tiempo, puede poner en riesgo la sostenibilidad del sector si no se revisan las condiciones en los próximos contratos.
En un contexto en el que la sostenibilidad y la eficiencia energética son cada vez más relevantes en el sector del transporte, ¿qué medidas está implementando Las Palmas Bus en materia de renovación de flota y qué respuesta están percibiendo del mercado ante estos avances?
Pues mira, después del COVID hubo un punto de inflexión importante, y a partir de ahí empezamos un proceso de renovación de flota, sustituyendo vehículos por otros más eficientes, principalmente con motores Euro 6, que permiten reducir consumos y emisiones.
Todavía no hemos dado el salto a la movilidad eléctrica, porque en el sector discrecional aún no está suficientemente desarrollada. Actualmente no existen los puntos de recarga necesarios, por ejemplo en infraestructuras clave como el aeropuerto, y además este tipo de vehículos todavía no cubre del todo las necesidades de potencia y autonomía que requiere nuestro servicio. Aun así, ese será el siguiente paso. De momento, la apuesta ha sido clara por modernizar la flota con vehículos más eficientes, que consumen menos y permiten avanzar en sostenibilidad sin comprometer la operativa diaria del servicio.
Mirando hacia el futuro, ¿qué objetivos estratégicos se ha marcado Las Palmas Bus para 2026 y qué papel jugarán la innovación, la digitalización y la mejora de la experiencia del cliente en su hoja de ruta?
Bueno, estamos realizando una inversión importante para mejorar la eficiencia de la empresa en todos los niveles, tanto en la cualificación del personal de oficinas como en la optimización de la operativa diaria. Todo ello acompañado de la renovación progresiva de la flota, que sigue siendo un eje fundamental de nuestra estrategia. En paralelo, estamos avanzando en la digitalización de los procesos. Nuestra operativa de tráfico ya trabaja con sistemas GPS de última generación, hemos incorporado telefonía manos libres en las guaguas y estamos implantando sistemas SOS para reforzar la seguridad ante cualquier incidencia.
Además, hemos eliminado el uso del papel en la gestión diaria: las hojas de ruta ahora se envían directamente a los dispositivos móviles de los conductores, lo que mejora la eficiencia y la comunicación.
En conjunto, estamos evolucionando hacia un modelo más digitalizado, seguro y profesional, con el objetivo de mejorar la gestión interna y la experiencia del cliente.










