22/05/2024

Fatiga por Cambio: La Nueva Frontera en Transformación Empresarial
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En el entorno empresarial dinámico actual, la fatiga por transformación se ha convertido en un reto significativo. Este fenómeno, caracterizado por el agotamiento y la resistencia al cambio continuo, afecta tanto la salud mental de los/ as empleados/as como la productividad organizacional. Comprender y abordar esta fatiga es esencial para mantener un ambiente laboral saludable y productivo.

Está demostrado que este síndrome surge en las organizaciones, principalmente debido a la exposición continua a nuevas iniciativas y estrategias. Esta constante necesidad de adaptarse a diferentes procesos y sistemas genera, cada vez de manera más habitual, una sensación de sobrecarga y confusión entre los/ as empleados/as que está vinculada a varios factores tales como:

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• Cambios Constantes y Rápidos: La implementación frecuente de nuevas políticas, procesos o sistemas sin suficiente tiempo para adaptarse.

• Comunicación Ineficaz: Falta de información clara y detallada sobre los cambios y cómo afectan a los empleados.

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• Falta de Apoyo y Recursos: La ausencia de apoyo adecuado, como formación y herramientas, para facilitar la transición.

Y las consecuencias de la fatiga del cambio, se plasman en:

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• La reducción en el Compromiso y la Eficiencia: La sobrecarga de cambios puede llevar a una disminución en la moral y la productividad de los empleados.

• El aumento en la Resistencia al Cambio: Los empleados pueden empezar a resistirse a nuevas iniciativas, lo que puede obstaculizar la innovación y el crecimiento y

• El impacto en la Salud Mental: El estrés continuo asociado con la adaptación constante puede afectar negativamente la salud mental de los empleados.

Comprender estas causas y sus consecuencias es esencial para crear estrategias efectivas que mitiguen los efectos negativos de la fatiga del cambio, promoviendo un ambiente laboral más saludable y productivo. Para ello, podemos llevar a cabo diferentes acciones ligadas al liderazgo, la comunicación, la información completa y adecuada, la inclusión de las personas en los procesos de cambio, el fomento de una mentalidad sana y, todo lo anterior, con especial atención al papel que la dirección de la organización debe llevar a cabo.

En relación al liderazgo, si quien lo ejerce se enfoca en la empatía y el entendimiento de las necesidades de los/as empleados/ as puede reducir significativamente la fatiga del cambio. Los/as líderes deben esforzarse por comunicar efectivamente y mostrar un genuino interés en el bienestar de su equipo, adaptando el ritmo de los cambios a las capacidades y límites del personal. Algunas de las estrategias, que no solo mejoran la moral del equipo, sino que también fomentan un ambiente de trabajo más colaborativo y resiliente, son la escucha activa y comprensiva, la comunicación personalizada y sensible, el apoyo continuo y la puesta a disposición de recursos humanos y materiales necesarios así como el reconocimiento y la valoración. Respecto a esto último apreciar y reconocer los esfuerzos de los/as empleados/as para adaptarse a los cambios aumenta de manera clara su motivación y compromiso.

Por su parte, una práctica óptica, consiste en priorizar una comunicación que no sólo sea informativa sino también empática y de apoyo, esto es, “reinventar la rueda”. La comunicación clara y transparente es vital durante los periodos de cambio. Es un hecho reconocido en la gestión empresarial que aproximadamente el 60% de los problemas en las organizaciones pueden atribuirse a la comunicación ineficaz (Drucker). Esto incluye malentendidos, falta de información, rumores y errores en la transmisión de mensajes. Por tanto, debe informarse al personal sobre el propósito y los beneficios esperados de los cambios, proporcionando un espacio para preguntas y preocupaciones. Está demostrado que comunicar eficientemente en los procesos de cambio, tiene múltiples beneficios que vienen a apoyar el proceso, tales como reducir la resistencia al cambio, fomentar el compromiso, facilitar la transición, mejorar la colaboración y, por supuesto, incrementa la eficiencia reduciendo malentendidos y errores.

Y, si la comunicación es importante, ¿qué decir de involucrar a las personas en las etapas de planificación y ejecución del cambio? Hacerlo es crucial para fomentar una cultura organizacional positiva y receptiva al cambio. Al involucrar activamente a los/as empleados/as, no solo se les da voz en el proceso, sino que también se fomenta su compromiso y se reduce la resistencia al cambio. Esta participación puede tomar varias formas, como grupos de trabajo, sesiones de brainstorming y consultas regulares. Es razonable concluir que cuando las personas sienten que sus opiniones y experiencias son valoradas y consideradas, se crea un sentido de propiedad y responsabilidad compartida en el éxito del cambio. Además, esta inclusión ayuda a identificar posibles problemas y soluciones desde una etapa temprana, mejorando la eficacia y eficiencia del proceso de cambio.

Otra acción no menos importante que las anteriores, de hecho es crucial, está relacionada con promover un ambiente laboral que priorice el bienestar físico y mental. Iniciativas como programas de manejo del estrés y balance entre vida laboral y personal; ofrecer opciones de trabajo flexibles; crear áreas en el lugar de trabajo destinadas al descanso y la relajación o implementar servicios de asesoramiento y apoyo psicológico para ayudar a los/as empleados/as a manejar el estrés personal y laboral pueden jugar un papel importante en mantener a los empleados motivados y comprometidos durante los períodos de cambio.

Por último, es importante señalar que la dirección de la organización desempeña un papel clave en la gestión eficaz del cambio y debe estar capacitada para identificar y abordar la fatiga del cambio, implementando estrategias que equilibren las demandas del trabajo con las necesidades del equipo y deben estar orientadas a observar la productividad y la calidad del trabajo, ya que un claro indicador de la fatiga por el cambio es una disminución notable en la productividad, lo cuál puede manifestarse en retrasos en las entregas, errores frecuentes o una disminución de la calidad del trabajo.

Por otro lado, la dirección también debe prestar atención a los posibles cambios que se produzcan en el comportamiento y la actitud de las personas de la organización, como un aumento en el cinismo, la apatía o la falta de cooperación. Detectar estas señales, no siempre sutiles, requiere de una observación cuidadosa y de una comunicación abierta con el equipo.

En relación al papel de la dirección, es preciso no pasar por alto que un incremento en las ausencias o una alta tasa de rotación pueden ser síntomas de un ambiente laboral estresante. Estas tendencias deben ser monitoreadas para identificar posibles problemas relacionados con la gestión del cambio y la fatiga que éste puede generar.

El futuro pasa por el cambio sostenible. Las organizaciones deben adoptar un enfoque integral para enfrentar la fatiga por transformación. El cambio no es un evento puntual ni una situación excepcional; es una realidad permanente e inevitable. Por eso, las organizaciones deben fomentar una cultura que integre el cambio de manera sostenible, viendo la fatiga no como un obstáculo, sino como un aspecto a gestionar. Esto implica: desarrollar una mentalidad abierta, flexible y curiosa hacia el cambio, viéndose éste como una oportunidad de mejora y crecimiento; cultivar una actitud positiva, proactiva y resiliente ante el cambio, para que sea afrontado con ilusión y determinación; fortalecer una capacidad adaptativa, creativa e innovadora ante el cambio, para ser aprovechado como un estímulo para generar nuevas ideas y soluciones; y construir una red de apoyo mutuo entre los/as empleados/as ante el cambio, que les brinde ayuda emocional y práctica.

Esta cultura puede ayudar a reducir la fatiga por el cambio y a aumentar la capacidad de transformación de la organización y ahora que empieza un nuevo año, éste puede ser un buen propósito que impacte de manera muy positiva en la organización y los equipos. A por ello. ¡Feliz Año Nuevo!

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