Con motivo del 50 aniversario de Transporte Insular La Palma como cooperativa y de un siglo de servicio a la movilidad insular, ¿qué balance realiza de la trayectoria de la empresa y qué hitos considera más relevantes en su evolución?
El pasado viernes celebramos una gala que en realidad se dividió en dos eventos. Por la mañana organizamos un acto más institucional, dirigido a administraciones públicas, operadores, agencias, clientes y federaciones de mayores, donde también participaron operadores de otras islas. Fue un espacio de reconocimiento y de encuentro con todos los que colaboran y confían en el transporte insular.
Por la tarde realizamos un evento interno, en el que rendimos homenaje a los socios fundadores de la cooperativa en 1975 y reconocimos a aquellos socios que se han jubilado a lo largo de estos años.
Con esta celebración conmemoramos los 50 años de la cooperativa, aunque nuestra trayectoria se remonta a la década de 1920, por lo que también pusimos en valor casi 100 años de historia.
En cuanto a nuestra evolución, la empresa comenzó en el norte de la isla como Transportes del Norte, operando durante años en esa zona. A mediados de los 70, con la creación de la cooperativa, se dio el paso hacia el sur, culminando en la unificación con Transportes del Sur y el inicio de la actual etapa como transporte insular.
TILP ha desarrollado un modelo diversificado que integra transporte de viajeros, excursiones, turismo corporativo y logística. ¿Cómo definiría la propuesta de valor de la compañía y qué elementos la diferencian dentro del sector en Canarias?
Hasta la pandemia, en 2020, éramos una empresa de transporte tradicional, con un papel más pasivo: los clientes nos contactaban, contrataban el servicio y lo ejecutábamos. Sin embargo, tras ese periodo vimos un cambio en el mercado, con menos intermediación de turoperadores y clientes más independientes.
Esto nos llevó a adoptar un enfoque más activo, ofreciendo no solo el alquiler de vehículos completos, sino también servicios por plaza, adaptados a clientes individuales o grupos pequeños.
En ese proceso adquirimos la agencia de viajes Nuevo Rumbo, lo que nos permitió dar un paso más y ofrecer experiencias completas: desde la contratación hasta la excursión, incluyendo transporte, guía y servicios asociados.
Así, hemos evolucionado de ser únicamente transportistas a convertirnos en un proveedor integral de servicios turísticos, lo que ha impulsado nuestro crecimiento en el sector.
La Palma presenta características geográficas y un modelo turístico singulares. ¿Cómo condicionan estos factores la planificación y operativa de los servicios de movilidad en la isla?
Estamos lanzando una nueva marca, La Palma On, en la que vamos a concentrar toda nuestra promoción turística, con el eslogan “territorio de aventuras”. Refleja muy bien la esencia de la isla: por su orografía y sus carreteras, cada desplazamiento es en sí una experiencia.
Un buen ejemplo es que, aunque algunas distancias parecen cortas —como los 34 kilómetros hasta el Roque de los Muchachos—, en realidad requieren más tiempo del habitual. Por eso, explicar la isla desde fuera no siempre es fácil.
Lo que hacemos es invitar a operadores e intermediarios a vivirla en primera persona, a través de nuestras rutas y excursiones, para que entiendan mejor el destino y puedan transmitirlo correctamente.
La Palma no es una isla de grandes distancias y trayectos cortos, sino todo lo contrario: distancias cortas, pero recorridos largos. Esto condiciona mucho la operativa, por ejemplo, a la hora de diseñar excursiones más breves.
Aun así, nuestra ventaja es clara: somos especialistas en la isla y queremos que quienes trabajen con nosotros lo hagan con un socio que conoce perfectamente el destino.
A través de iniciativas como Nuevo Rumbo, La Palma Transfer & Tours o La Palma Congress and Events, la empresa ha ampliado su oferta hacia servicios más especializados. ¿Cómo ha evolucionado la demanda en estos segmentos y qué papel desempeñan actualmente en su actividad?
Con Nuevo Rumbo hemos experimentado un crecimiento muy importante desde la pandemia, ya que nos ha permitido ofrecer servicios más flexibles, como la venta plaza a plaza y productos turísticos propios. Esa evolución se refleja ahora en la nueva marca La Palma On, bajo la que vamos a integrar toda nuestra oferta turística con un enfoque más completo. También destacamos el desarrollo de La Palma Congress & Events, donde hemos ganado la confianza de las administraciones públicas en los últimos años y seguimos creciendo en 2026.
Además, hemos impulsado dos proyectos recientes. Por un lado, La Palma City Tours, enfocado especialmente a cruceristas, con rutas por Santa Cruz de La Palma y otros puntos clave de la isla, que ha tenido muy buena acogida desde su lanzamiento. Por otro, la incorporación del barco Fancy, dedicado a la observación de cetáceos en Tazacorte, con más de 15 años de trayectoria, que hemos integrado para ampliar nuestra oferta.
En conjunto, nuestro objetivo es ofrecer una experiencia turística integral, acompañando al visitante desde su llegada hasta su salida, con una propuesta completa de transporte, excursiones y actividades.
Más allá de las iniciativas recientes, ¿en qué fase está la compañía en su proceso de transformación hacia un modelo más sostenible y digital?
Tenemos el hándicap de ser una isla menor, con doble insularidad, lo que complica especialmente aspectos como el servicio postventa.
Aun así, hemos avanzado mucho en modernización: ya contamos con pago con tarjeta, sistemas de información en tiempo real para los usuarios y una flota mayoritariamente híbrida.
El siguiente paso es la electrificación. Nuestro objetivo es empezar en 2027 con uno o dos vehículos eléctricos para probar su viabilidad. Sin embargo, la orografía de La Palma plantea retos importantes, tanto por los consumos como por los tiempos de carga, ya que nuestros vehículos realizan recorridos exigentes y, en muchos casos, trabajan a doble turno.
Esto hace que una electrificación total sea compleja a corto plazo, ya que requeriría ampliar significativamente la flota. Aun así, estamos dando pasos firmes para avanzar en esa línea de forma realista.
De cara a 2026, ¿cuáles son los principales objetivos estratégicos de la empresa en términos de crecimiento, modernización, diversificación de servicios y posicionamiento dentro del sector de la movilidad en Canarias?
Hoy en día gestionar una empresa exige una adaptación constante. Lo comentaba recientemente: es muy difícil planificar a largo plazo, porque venimos de años marcados por la pandemia, el volcán, conflictos internacionales y cambios continuos en los costes. Esto nos obliga a trabajar con una visión muy a corto plazo y a reaccionar casi en tiempo real.
Para 2026, nuestro objetivo principal es consolidar los nuevos proyectos que hemos puesto en marcha, como los city tours, el barco de avistamiento de cetáceos o los servicios VTC, además de seguir renovando la flota de forma progresiva. De cara al próximo invierno, prevemos una temporada muy fuerte, impulsada también por la situación internacional, que puede desviar más turismo hacia Canarias. Además, el crecimiento del sector de cruceros sigue reforzando nuestro posicionamiento.
El reto, a medio plazo, es reducir la estacionalidad y alargar la actividad más allá del invierno, especialmente en verano, donde en La Palma seguimos condicionados por la limitada conectividad.









