Si hasta el Papa habla de la IA es porque hay algo que va mucho más allá de la tecnología y que promete cambiarlo todo. Magnifica Humanitas es la primera carta encíclica del Papa León XIV, firmada el pasado 15 de mayo de 2026 y presentada oficialmente el 25 del mismo mes.
Desde el mismo momento que el texto vio la luz quedó claro que esta carta encíclica va camino de convertirse en un documento histórico dentro de la Doctrina Social de la Iglesia, a la altura de Rerum Novarum del siglo XXI, porque afronta la Revolución Digital del mismo modo que León XIII afrontó la Revolución Industrial en el siglo XIX.
Para entender el valor y la profundidad de esta publicación conviene dejar a un lado los titulares sensacionalistas, siempre sesgados, e incluso las creencias religiosas o espirituales que cada uno pueda tener para, de este modo, ubicar el mensaje desde el momento histórico, tecnológico y social, que estamos viviendo.
Cuando uno se enfrenta a este tipo de ejercicios lo ideal es, en lugar de tirar de titulares y noticias de agencias, acudir siempre al documento original y beber de la fuente, de tal manera que cada persona pueda sacar sus propias conclusiones, lejos del ruido y de los mensajes mediáticos que inevitablemente acompañan a esta clase de publicaciones.
Tras un análisis pausado y centrándonos únicamente en las referencias a la Inteligencia Artificial, se identifican una serie de puntos claves en los que el documento se posiciona de manera clara y meridiana en todo lo que afecta a esta tecnología incipiente.
A modo de decálogo se podría resumir en unos pocos epígrafes: La IA como transformación estructural. La IA no es neutral. La IA viene acompañada por una serie de riesgos inherentes. Conviene establecer límites fundamentales para la IA.
Es preciso definir una gobernanza y control de la IA. La IA tendrá un impacto en el trabajo y la economía. La IA afectará a la educación y cultura digital. IA, verdad y democracia. IA en guerra y seguridad. Orientación final: “humanizar la IA”.
Magnifica Humanitas es un documento muy extenso que conviene leer con calma. Pero mucho más allá de la fe, esta primera carta encíclica del Papa León XIV sirve para recordar que la tecnología debe estar siempre al servicio de las personas.
Cualquier otra estrategia tecnológica que no ponga al ser humano en el centro nos traerá problemas en el futuro que, quizás hoy, estemos a tiempo de resolver, pero que, con total seguridad, mañana será demasiado tarde.
Hay quien a todo esto lo llama Humanismo Tecnológico. Una forma de pensar que no entiende de religiones, empresas, industrias, economía… y que, con los tiempos que vivimos, es cada vez más necesaria.
Magnifica Humanitas ha levantado tal revuelo y ha generado tanto ruido que la única forma de no caer en la trampa de los medios, siempre afines al poder de las grandes tecnológicas, es acercarse sin sesgos al texto original y leerlo sin complejos, porque últimamente hemos cogido la costumbre de opinar a base de titulares lo que está terminando por convertirnos en simples voceros.
Quizás me habría gustado que Magnifica Humanitas hubiera dejado un mensaje no tan a la defensiva donde se invitara sin miedos, pero con responsabilidad y conciencia, a usar un recurso tan potente como es la IA; que, bien utilizado, nos puede ayudar a ser mejores personas y mejor sociedad.
Cuesta encontrar entrelíneas un posicionamiento tecnológico más abierto y menos conservador y tradicional, pero puede que eso sea pedir demasiado a una institución milenaria que a lo largo de la historia nunca se ha caracterizado por apostar por los avances tecnológicos y si no que se lo digan a Gutenberg y a su imprenta que cambió el mundo.
Probablemente esta valoración venga marcada por una deformación profesional de la que me resulta muy complicado abstraerme; por eso, dejando a lado opiniones personales que son del todo insignificantes ante la transcendencia de la encíclica, lo más importante que nos deja Magnifica Humanitas es la invitación a activar el pensamiento crítico y a construir un futuro tecnológico donde en el centro siempre estén las personas.
Si hasta el Papa habla de IA…S
Jorge Alonso. Director de Consultoría Velorcios
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