Celebrando 70 años, ¿cuáles considera que han sido los hitos más importantes de Coca-Cola en estas siete décadas de presencia en España y, más específicamente, en Canarias?
Desde que en 1955 comenzamos la historia en Canarias con nuestra primera fábrica en la Calle Porlier (Santa Cruz de Tenerife), el mayor logro ha sido convertirnos en parte de la vida cotidiana de las personas en España y, de forma muy especial, de esta tierra. Si tuviéramos que destacar algunos hitos, señalaríamos tres.
En primer lugar, la construcción de un modelo industrial sólido en las islas, con una planta de referencia en Tacoronte (Tenerife), inaugurada en 1997, que ha permitido generar empleo estable e inversión sostenida —más de 19 millones de euros desde 2019—.
En segundo lugar, el desarrollo de una cadena de valor profundamente local, que hoy contribuye con 433 millones de euros de valor añadido al PIB canario (0,75%) y genera cerca de 7.000 empleos entre directos e indirectos.
Y, por último, la evolución del negocio hacia un modelo cada vez más sostenible, integrado en la estrategia y adaptado a las necesidades del territorio.
En cuanto a innovación y adaptación al mercado, ¿cómo ha logrado la compañía mantenerse siempre a la vanguardia y ofrecer productos que respondan a las necesidades cambiantes de los consumidores?
La clave ha sido, estar muy cerca de nuestros clientes, con un trato directo, para, con ellos, escuchar de forma activa al consumidor y anticiparnos a sus expectativas. Esto se traduce en el desarrollo de un porfolio diversificado que incorpora opciones sin azúcar, bebidas funcionales, nuevas categorías y
formatos más sostenibles, en línea con lo que demanda los consumidores. Para asegurar nuestra eficiencia, calidad y seguridad realizar una continuada inversión en tecnología. Y, un elemento muy importante, es la colaboración con clientes y partners que nos permite detectar tendencias y responder con agilidad. La innovación no es solo lanzar nuevos productos, sino repensar
cómo los hacemos llegar, cómo los comunicamos y cómo reducimos nuestro impacto ambiental.
La empresa destaca también por su compromiso social, como la reciente distribución de 500 comidas solidarias en colaboración con la Asociación de Empresarios de la Zona Centro de Santa Cruz de Tenerife y el Catering Lucas Gamonal. ¿Qué impacto tiene este tipo de acciones en la comunidad y en la filosofía de la empresa?
Somos parte de la comunidad y queremos contribuir a su desarrollo mediante iniciativas con impacto positivo. En el caso de las comidas solidarias, tienen un doble valor: generan un impacto directo en quienes lo necesitan y refuerzan nuestra convicción de que la empresa debe ser un agente activo en la sociedad.
Las iniciativas que desarrollamos buscan fortalecer la cohesión social, apoyar al comercio y la hostelería local y movilizan a otros actores para colaborar. Para nosotros, la sostenibilidad social es tan importante como la ambiental: se trata de estar presentes donde más se nos necesita.
En Canarias, este compromiso se concreta en iniciativas que generan oportunidades y apoyan al tejido local. Programas como GIRA Mujeres, con más de 350 participantes en las islas, impulsan el emprendimiento femenino, mientras que Hostelería #PorElClima acompaña a más de 880 bares y restaurantes canarios en la reducción de su huella de carbono y la adopción de prácticas más sostenibles.
El cuidado del medio ambiente es cada vez más importante, y Coca-Cola participa activamente en iniciativas como la limpieza de playas junto a Terramare Medioambiente. ¿Qué papel juega la sostenibilidad en su estrategia empresarial y cómo planean reforzar este compromiso en el futuro?
La sostenibilidad es un eje transversal de nuestra estrategia, no un complemento, está presente en todo lo que hacemos. En Canarias, iniciativas como la limpieza de playas con Terramare Medioambiente y los distintos voluntarios, reflejan nuestro compromiso con la protección del entorno natural, que es un patrimonio esencial para las islas. Trabajamos en dos líneas prioritarias: Las limpiezas de playas y fondos marinos, dentro del programa Mares Circulares, que en 2025 sirvió para recoger en Canarias 1,2 toneladas de residuos, con la participación de 404 voluntarios. Y la regeneración de agua en Tenerife, donde hemos liderado un proyecto junto a Teidagua, el Consejo Insular de Aguas de Tenerife y el Ayuntamiento de La Laguna para actualizar las instalaciones de la depuradora de Punta del Hidalgo, que estaba regenerando tan solo el 5% del agua en 2023 y, tras la inversión y las mejoras realizadas, se encuentra casi al 100% de su capacidad.
La conexión con los consumidores es fundamental. ¿Qué iniciativas destacan por acercar la marca a la población canaria, no solo a través de productos, sino también mediante experiencias y acciones locales?
La cercanía se construye con presencia real en la vida de las personas. Destacaría algunos: Dentro de nuestra actividad como productora, comercializadora y distribuidora de refrescos, activaciones de marca y experiencias, diseñadas específicamente para el público canario, respetando su cultura y particularidades.
“Hemos construido
un modelo industrial
sólido en Canarias
que genera empleo,
inversión y valor”
Nuestro objetivo es que la marca no solo se consuma, sino que se viva. Luego, el apoyo a eventos culturales, deportivos y festivos, que forman parte de la identidad canaria; la puesta en marcha de programas sociales y educativos, como GIRA Jóvenes y GIRA Mujeres, con más de 350 participantes en las islas, que fomentan el talento y el emprendimiento en territorios urbanos y rurales, que impulsan el talento local. También destacaría acciones de voluntariado corporativo, con actividades en colaboración con entidades locales, comedores sociales, asociaciones de discapacidad y proyectos ambientales. Por último, y también muy importante, proyectos ambientales en las islas, especialmente los de regeneración de agua y limpieza de playas, que responden a una sensibilidad ambiental muy presente en la sociedad canaria.
A lo largo de siete décadas, la empresa ha visto grandes cambios en la industria de bebidas y alimentación. ¿Qué aprendizajes consideran más valiosos de estos años y cómo los aplican para seguir innovando y creciendo?
El mayor aprendizaje es que la capacidad de adaptación es esencial. La industria ha cambiado profundamente: nuevos hábitos de consumo,
mayor conciencia ambiental, digitalización, nuevas regulaciones. De estos cambios hemos aprendido a que, para atender las demandas de los consumidores en cada momento, hay que innovar de forma constante.
Asimismo, hay que tener una visión en el corto plazo, pero con mirada en el medio y el largo plazo. Además, para ser relevante no solo basta con desarrollar productos y venderlos, sino que es necesario ser parte de la comunidad y esto significa colaborar con: instituciones, empresas, ONG, consumidores. Y, por supuesto, hoy, es cada vez más importante integrar la sostenibilidad en cada decisión. Estos aprendizajes nos permiten seguir creciendo sin perder nuestra esencia.
Para finalizar, mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los principales objetivos de la empresa para seguir creciendo, ofreciendo valor a los consumidores y generando un impacto positivo en la sociedad?
Queremos seguir siendo una empresa relevante para Canarias y para España, generando valor económico, social y ambiental. Nuestros objetivos se centran en seguir ampliando un porfolio diversificado que atienda a los gustos y preferencias de los consumidores. Profundizar en la innovación tanto en productos como en procesos y experiencias.
El futuro pasa por ser una empresa que crece de forma responsable, que escucha a la sociedad y que actúa con coherencia. Fortalecer nuestra contribución al desarrollo local, especialmente en empleo, formación y apoyo al tejido empresarial.










