Talleres Quintana celebró en 2025 sus 100 años de historia, una trayectoria que abarca cuatro generaciones. ¿Qué significado tiene para usted este centenario y cómo cree que los valores y la visión de Nicolás Quintana Pérez siguen presentes en la empresa hoy?
Para mí, que ahora estoy al frente de la empresa, ha sido un gran reto estar a la altura de quienes me precedieron y lograr que el proyecto haya llegado hasta hoy. Llevo unos cinco años como gerente, dentro de una trayectoria de más de 95 años en manos de mi familia, y asumo el compromiso de seguir avanzando para que la empresa continúe otros 20 o 30 años más, manteniendo el legado de mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre.
Creo que lo más importante que conservamos desde los inicios es nuestro carácter familiar, una forma de trabajar basada en la cercanía, la colaboración con nuestro entorno y el compromiso con la industria. Siempre nos ha definido afrontar trabajos complejos, esos que otros no se atreven a hacer, y especializarnos en soluciones difíciles.
También destacaría nuestro equipo humano: aquí las personas no son números. Apostamos firmemente por la formación, algo que viene desde mi bisabuelo, que ya combinaba enseñanza y práctica en su taller. Hoy seguimos esa tradición colaborando con centros de formación y universidades, acogiendo cada año a entre 15 y 20 personas en formación.
Desde los primeros camiones de correos hasta servicios como corte por plasma CNC y mecanizado avanzado, Talleres Quintana ha evolucionado tecnológicamente. ¿Cómo planifica continuar incorporando nuevas tecnologías para mantenerse líder en el sector industrial y naval en los próximos años?
Creo que uno de nuestros principales enfoques es mantenernos siempre al día, tanto en nuevas tecnologías como en normativa, que al final marca en gran medida nuestro ritmo de trabajo. Los marcos regulatorios europeos están en constante evolución y, en muchas ocasiones, nos obligan no solo a renovar maquinaria, sino también a incorporar nuevos equipos y adaptar nuestros procesos.
Desde esa perspectiva, trabajamos de forma continua en analizar dónde invertir, qué maquinaria actualizar y qué nuevas soluciones implementar. Esto nos permite no solo mejorar la calidad del servicio y aumentar la productividad, sino también algo muy importante: optimizar las condiciones de trabajo de nuestro equipo. Al final, cuanto más avanzada y eficiente es la maquinaria, menor es el esfuerzo físico que requiere el personal.
La empresa ofrece una amplia gama de servicios: soldadura, calderería, hidráulica, mantenimiento industrial, estructuras metálicas y más. ¿Cuál es su estrategia para equilibrar la diversificación con la especialización técnica y asegurar la máxima calidad en cada área?
Creo que nuestra diversificación ha sido, en gran medida, una forma de adaptarnos a la realidad del puerto de Tenerife. Es un puerto con actividad naval, pero no suficiente como para dedicarnos exclusivamente a ese ámbito. Eso nos llevó a ampliar nuestros servicios.
Al final, un barco es como una pequeña ciudad: requiere todo tipo de oficios y soluciones. Esa experiencia tan transversal que desarrollamos en el entorno naval la hemos trasladado también a la industria en tierra y a todo tipo de infraestructuras.
Además, trabajar en el sector naval nos ha hecho adoptar protocolos y estándares muy exigentes. Esa forma de trabajar la mantenemos en todos nuestros proyectos, incluso en aquellos donde no sería obligatorio. Para nosotros es una manera de garantizar calidad, buenos procedimientos y resultados fiables para el cliente.
En un contexto marcado por normativas cada vez más exigentes, especialmente en sectores como el industrial y el naval, la sostenibilidad y la eficiencia se han convertido en aspectos clave para las empresas. ¿Qué proyectos o inversiones está impulsando la empresa para adaptarse a estas exigencias ambientales y mejorar su impacto, a pesar de la complejidad que implica?
Somos conscientes de que trabajamos en un sector con impacto ambiental y ciertos riesgos, por lo que el cuidado en cada proceso forma parte de nuestra cultura. Un error puede tener consecuencias importantes, así que la seguridad y la responsabilidad son prioritarias en nuestro día a día.
En paralelo, estamos avanzando hacia una mayor sostenibilidad a través de la inversión en maquinaria más eficiente, que reduce el consumo energético y la generación de residuos. Además, tenemos en marcha proyectos como la instalación de placas solares para avanzar hacia el autoconsumo energético.
Por otro lado, llevamos un control muy riguroso de los residuos, trabajando siempre con gestores autorizados y manteniendo altos estándares de orden y limpieza. Dentro de la complejidad de nuestro sector, es la forma en la que intentamos minimizar nuestro impacto y seguir mejorando.
Tener casi un siglo de experiencia implica haber superado numerosos retos. ¿Cuáles considera que son los mayores desafíos que enfrenta la industria actualmente y cómo Talleres Quintana se prepara para afrontarlos en el futuro cercano?
En el caso de la pandemia, fuimos considerados servicio esencial debido al tipo de clientes con los que trabajamos, como terminales de contenedores, refinería o servicios marítimos que no podían detener su actividad. Eso nos permitió mantener parte del trabajo y seguir dando respuesta a incidencias, que al final es la base de nuestro negocio.
Aun así, como muchas empresas, sufrimos una caída importante de la actividad. Fue una etapa compleja, no solo por la carga de trabajo, sino por todas las medidas sanitarias que tuvimos que aplicar. Recuerdo, por ejemplo, trabajos en un buque hospital donde todo el personal debía someterse a controles diarios, lo que complicaba mucho la organización.
Más allá de eso, nuestra forma de afrontar estas situaciones viene también de la experiencia. Ya habíamos pasado crisis importantes anteriormente, y eso nos ha enseñado a gestionar con prudencia, sin asumir riesgos excesivos y creciendo de manera controlada. Es una filosofía muy arraigada en la empresa familiar.
Gracias a esa manera de trabajar, hemos podido adaptarnos, mantenernos estables y seguir superando los retos que van surgiendo en el camino.
De cara al futuro próximo, ¿cuáles son los principales objetivos de Talleres Quintana para 2026 en términos de innovación tecnológica, expansión de servicios y consolidación en mercados industriales y navales?
Nosotros estamos en constante movimiento. De hecho, hace pocos días estuve en una de las ferias de maquinaria más importantes de Europa, donde ya hemos definido nuestras inversiones para este año y el próximo. Entre ellas, vamos a incorporar nuevas máquinas de corte láser, un servicio que ya ofrecemos pero que queremos potenciar y especializar aún más.
Paralelamente, estamos apostando fuerte por la formación, porque existe una clara falta de profesionales cualificados en el sector. Por eso, estamos poniendo en marcha un centro de formación propio dentro de nuestras instalaciones. La idea es colaborar con centros educativos, impulsar la formación dual y también ofrecer cursos específicos para empresas.
Ya contamos con dos aulas preparadas y vamos a iniciar los primeros cursos, uno de hidráulica y otro de corte y deformación de chapa, ambos con muy buena acogida. Es una nueva línea en la que estamos invirtiendo, no solo como oportunidad de crecimiento, sino como una apuesta clara por el futuro del sector y de nuestros profesionales.









