La Fundación Martínez Abolafio nace vinculada a un grupo empresarial con fuerte presencia en turismo sostenible, ¿cómo trasladan esa filosofía al impacto social en Canarias?
En un territorio como Canarias, con una vinculación tan arraigada al turismo, no podemos entender nuestra responsabilidad solo desde lo empresarial implica contribuir activamente al bienestar social y al desarrollo sostenible del entorno al que pertenecemos.
La Fundación Martínez Abolafio nace precisamente de ese compromiso. Es el vehículo a través del cual canalizamos nuestro impacto social: con propósito, sensibilidad y vocación real. A través de ella impulsamos un modelo de acción estructurado, colaborativo y centrado en las personas, bajo tres pilares: la innovación social, la calidad de vida de las personas y la sostenibilidad social y ambiental.
Pero, más allá de la estrategia, lo que realmente define este proyecto es una convicción compartida: que el desarrollo solo es auténtico si es inclusivo. Por eso, esta forma de actuar ha generado una red de aliados como equipos, colaboradores y entidades, que no solo participan, sino que creen en esta manera de construir valor conjunto.
Esta filosofía cobra vida en iniciativas concretas que nacen desde nuestros propios espacios y equipos: desde campañas solidarias como Zapatillas Solidarias, Un Juguete, una Ilusión o Cestas con Corazón, hasta programas de empleabilidad dirigidos a colectivos vulnerables, como Creamos Oportunidades en Hostelería y Turismo o proyectos como La Isla en Voz de los Niños. Todas ellas comparten un objetivo común: generar oportunidades reales y conectar con las personas desde el territorio.
Iniciativas como “Raíces del Cambio. Edición Epicentro Lanzarote” reflejan un enfoque transformador, ¿qué resultados concretos están logrando en inclusión social y acceso al empleo en la isla?
La última edición finalizada el pasado 13 de mayo, alcanzó una tasa de empleabilidad del 38%.
Es un programa que combina formación teórica y práctica en entornos reales que nace con una vocación muy clara: pasar de la intención al impacto real, generando oportunidades de empleo en áreas de jardinería y agricultura ecológica para las personas que más lo necesitan. Y, en ese sentido, los resultados están siendo muy significativos, no solo en términos cuantitativos, sino también en transformación personal y social.
Desde el punto de vista del empleo, el programa está facilitando el acceso a personas en situación de vulnerabilidad muchas de ellas en situaciones de desempleo de larga duración o trayectorias vitales muy frágiles. A través de procesos de formación, acompañamiento y conexión directa con el tejido empresarial, estamos logrando una incorporación efectiva a puestos de trabajo vinculados especialmente al sector turístico y de servicios.
Pero más allá de las cifras, hay un resultado que consideramos aún más relevante: la recuperación de la confianza y la autonomía personal. Las personas participantes no solo adquieren competencias técnicas, sino que vuelven a sentirse parte activa de la sociedad y a reconocer su potencial. Ese cambio es el verdadero motor de la inclusión.
“Raíces del Cambio” está demostrando que cuando se alinean propósito, colaboración y acción, es posible convertir los retos sociales en oportunidades reales.
La acción solidaria “Cestas de Navidad con Corazón” ha tenido una gran acogida, ¿qué importancia tienen este tipo de proyectos para responder a necesidades sociales inmediatas?
Este tipo de iniciativas nacen para dar respuesta a realidades que no pueden esperar y para estar presentes cuando más se necesita. Demuestran que, desde lo cercano y lo concreto, también se puede generar un impacto significativo.
Busca acompañar en un momento especialmente importante del año. Por eso cuidamos cada detalle, incorporando productos navideños y un packaging artesanal elaborado a partir de madera reciclada.
Gracias a la implicación de nuestros equipos y a la colaboración de otra entidad – Flora Acoge, – estas cestas llegan a familias en situación de vulnerabilidad en Lanzarote, reforzando una red de apoyo basada en la colaboración y el compromiso compartido.
Son acciones puntuales, pero que reflejan la importancia de estar cerca y de fortalecer el tejido social desde lo cotidiano.
La colaboración con el Cabildo de Lanzarote refuerza el alcance de sus proyectos, ¿qué papel juega la cooperación público-privada en el éxito de sus iniciativas?
La colaboración público-privada es clave para generar un impacto real y sostenible. Permite alinear recursos, conocimiento y capacidades para dar respuestas más eficaces a los retos sociales.
Trabajar junto al Cabildo de Lanzarote refuerza y amplía el alcance de nuestras iniciativas, aporta estabilidad y continuidad a los proyectos. Además, impulsa un elemento especialmente valioso: la confianza. Confianza entre instituciones, entidades y ciudadanía, que resulta fundamental para consolidar soluciones sostenibles en el tiempo.
La transformación social solo cobra sentido cuando se construye de forma compartida, desde la colaboración y el compromiso conjunto.
En un contexto donde las fundaciones buscan impacto medible, ¿cómo evalúan los resultados sociales, educativos y ambientales de sus programas?
La medición es parte de nuestra forma de trabajar. Nos ayuda a entender si realmente estamos generando el impacto que buscamos y, sobre todo, a mejorar.
Los indicadores no son solo números, son una herramienta clave de gestión. Nos permiten ver el alcance de cada iniciativa, cuántas personas participan, cómo evolucionan o qué resultados generamos, y tomar decisiones con más criterio y responsabilidad.
Además, esto va muy unido a algo que consideramos esencial: la transparencia. Compartimos cómo trabajamos, cómo gestionamos los recursos y qué resultados obtenemos, porque creemos que la confianza se construye desde ahí. Y, junto a los datos, hay algo igual de importante: escuchar. Escuchar a las personas, a las entidades con las que colaboramos. Esa parte más cualitativa es la que nos ayuda a entender el impacto de verdad.
Al final, se trata de encontrar equilibrio para seguir creciendo, aprendiendo y haciendo las cosas cada vez un poco mejor.
De cara a 2026, ¿cuáles son los principales objetivos y proyectos de la Fundación Martínez Abolafio en términos de inclusión, sostenibilidad y generación de oportunidades?
De cara a 2026 nuestro foco está en consolidar un modelo de impacto que ya viene funcionando, pero con una hoja de ruta más clara y compartida.
En este sentido, uno de los pasos más importantes ha sido la definición de nuestro Plan Estratégico, construido de forma colaborativa, que marca las líneas de actuación para los próximos años. Este plan nos permite ordenar, priorizar y reforzar todo lo que hacemos en torno a nuestros tres grandes ejes de actuación: la innovación social, la calidad de vida de las personas y la sostenibilidad social y ambiental.
A partir de ahí, el objetivo es seguir afianzando proyectos que ya forman parte de nuestra identidad. Iniciativas como Raíces del Cambio o Creamos Oportunidades en Hostelería y Turismo, centradas en la empleabilidad y la inclusión, continúan siendo clave, al igual que las campañas de recogida o acciones como La Isla en Voz de los Niños, donde trabajamos la sensibilización desde edades tempranas.
También seguimos apostando por la cooperación internacional como parte de nuestra esencia, manteniendo ese vínculo que forma parte de nuestra historia y de nuestra forma de entender el impacto.
En el fondo, 2026 no es un año de grandes cambios, sino de consolidación: de seguir construyendo sobre lo que ya funciona, de hacerlo con más intención y de avanzar de forma coherente hacia un modelo cada vez más estable, inclusivo y conectado con el territorio.












