El enoturismo está evolucionando desde una experiencia puramente gastronómica hacia un concepto mucho más ligado al territorio, la cultura y la sostenibilidad. ¿Cómo puede Canarias diferenciarse dentro del mapa nacional e internacional del turismo del vino?
Canarias cuenta con una diferenciación muy clara dentro del turismo del vino gracias a su carácter atlántico y volcánico, así como a la singularidad de sus variedades de uva, con más de 20 variedades únicas en el mundo. Todo ello permite elaborar vinos con una calidad reconocida internacionalmente y premiada en numerosos certámenes.
Además del valor enológico, el archipiélago ofrece unas condiciones muy competitivas como destino turístico: conectividad, amplia planta alojativa y un clima privilegiado durante todo el año, lo que permite complementar la experiencia enoturística con actividades de naturaleza, turismo activo y patrimonio cultural.
Desde el Clúster también se trabaja junto a bodegas y empresas turísticas para impulsar un modelo de enoturismo más vinculado al territorio, donde el visitante pueda descubrir no solo el vino, sino también la cultura, el paisaje y la gastronomía canaria. En este sentido, productos como los quesos, mojos, papas, sales o aceites contribuyen a enriquecer una experiencia diferencial y auténtica.
Desde su experiencia tanto en el ámbito agrícola como empresarial, ¿cree que el sector vitivinícola canario está sabiendo transformar su identidad y singularidad en una oportunidad económica real para el medio rural?
Efectivamente, el sector vitivinícola canario tiene una gran oportunidad para convertirse en un motor económico real del medio rural, pero el gran reto sigue siendo garantizar la rentabilidad del viticultor y asegurar el relevo generacional.
Aunque los vinos canarios cuentan con un importante reconocimiento internacional, el sector necesita que esa rentabilidad llegue de forma equilibrada a toda la cadena de valor, especialmente al primer eslabón: el productor. Solo así las nuevas generaciones verán en la
viticultura una actividad viable y con futuro. Además, el sector está evolucionando hacia una imagen mucho más profesionalizada y moderna, con una creciente incorporación de jóvenes y mujeres en puestos de dirección, gestión y enología.
En este contexto, el enoturismo juega también un papel clave, ya que aporta un importante valor añadido a las bodegas y al entorno rural. De hecho, en muchas empresas vinculadas al turismo del vino, esta actividad puede representar entre un 20% y un 30% de sus ingresos totales.
Por tanto, el futuro del sector pasa por combinar identidad, calidad y territorio con sostenibilidad económica, innovación y nuevas oportunidades ligadas al turismo y al desarrollo rural.
Canarias cuenta con viñedos únicos por su origen volcánico, altitud y varieda de autóctonas. ¿Cómo se puede convertir ese patrimonio natural y agrícola en una experiencia turística de alto valor añadido sin perder autenticidad?
La clave está en visibilizar y poner en valor todo aquello que hace único al viñedo canario.
Canarias cuenta con variedades autóctonas exclusivas en el mundo y con una enorme diversidad entre islas, donde incluso una misma uva ofrece vinos completamente distintos según la altitud o la zona de cultivo.
A ello se suman agrosistemas únicos y reconocidos internacionalmente, como La Geria en Lanzarote, las zonas volcánicas de La Palma, los bancales de La Gomera o las gavias de Fuerteventura, que convierten el paisaje vitivinícola canario en una experiencia diferenciadora.
El turista del vino busca autenticidad y experiencias singulares, no destinos homogéneos. Por eso, el reto pasa por transmitir de forma accesible la historia, el paisaje, la cultura y la singularidad de los vinos canarios. En este trabajo de posicionamiento resulta fundamental la colaboración entre el Clúster de Enoturismo de Canarias y las administraciones públicas, especialmente las consejerías de Agricultura y Turismo, impulsando la presencia de Canarias en ferias especializadas como Fitur, Wine Madrid o Fine Wine. Aunque los vinos canarios ya cuentan con reconocimiento internacional, todavía queda recorrido para consolidar Canarias como gran destino internacional de enoturismo.
El Clúster de Enoturismo de Canarias trabaja conectando bodegas, instituciones y empresas. ¿Qué papel juegan actualmente las alianzas público-privadas para profesionalizar y consolidar el enoturismo en las islas?
Las alianzas público-privadas son fundamentales para el crecimiento y la profesionalización del enoturismo en Canarias. Gracias al apoyo de las consejerías de Agricultura y Turismo del Gobierno de Canarias, el Clúster de Enoturismo ha podido consolidar su estructura y avanzar en la modernización del sector.
A través del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA) y de distintos programas de Turismo y Empleo, el clúster ha impulsado proyectos de digitalización, como la implantación de motores de reserva que permiten a turistas locales e internacionales contratar experiencias enoturísticas de forma online.
Además, esta colaboración ha facilitado la presencia de Canarias en ferias estratégicas de gran visibilidad como Fitur, Fine Wine o GastroCanarias, contribuyendo a posicionar las islas como destino enoturístico internacional.
Desde el sector consideran que esta cooperación institucional no solo permite reforzar la actividad del clúster, sino también mejorar y generar sinergias clave para el futuro del enoturismo canario.
Más allá de atraer visitantes, el gran reto es generar rentabilidad y fijar población en el territorio. ¿Puede el enoturismo convertirse en una herramienta estratégica para revitalizar zonas rurales y ofrecer nuevas oportunidades a jóvenes emprendedores en Canarias?
El enoturismo ya se está consolidando como una herramienta estratégica para dinamizar el medio rural en Canarias. Más allá de la venta de vino, genera actividad económica en torno a la gastronomía local, la restauración, el turismo activo, el transporte o las experiencias vinculadas al territorio.
Este modelo permite crear oportunidades en zonas rurales y de medianías, ayudando a fijar
población y ofreciendo a los jóvenes alternativas profesionales ligadas a actividades de calidad y prestigio, sin necesidad de desplazarse a áreas metropolitanas o turísticas.
Además, el sector también contribuye a la sostenibilidad y la conservación del territorio, favoreciendo prácticas agrícolas que ayudan a prevenir incendios forestales y reducen el impacto ambiental. En esta línea, el Clúster de Enoturismo de Canarias se ha incorporado recientemente al programa Canary Green, impulsado junto a la Asociación de Municipios Turísticos de Canarias y Promotur, para avanzar en la medición y reducción de la huella de carbono.
Desde el sector destacan que el turismo actual valora cada vez más los destinos sostenibles y comprometidos con el entorno, por lo que la rentabilidad futura del enoturismo estará estrechamente ligada a esos valores medioambientales y sociales.
Mirando al 2026 y 2027, ¿qué proyectos estratégicos se ha marcado el Clúster de Enoturismo de Canarias para fortalecer la marca Canarias, impulsar nuevas experiencias vinculadas al vino y seguir posicionando al archipiélago como destino enoturístico de
referencia?
El principal objetivo del Clúster de Enoturismo de Canarias para 2026 y 2027 es seguir reforzando la visibilidad internacional de Canarias como destino enoturístico.
Para ello, continuará trabajando junto a la Consejería de Turismo y Empleo, los cabildos, el ICCA, GMR Canarias y Proexca, participando en ferias y acciones promocionales que permitan posicionar la oferta enoturística canaria en nuevos mercados.
Además, el clúster busca seguir creciendo e incorporando nuevos socios para consolidar una oferta cada vez más amplia y estructurada vinculada al vino, el territorio y la cultura canaria.













