17/06/2026

Blanca Delia Pérez: “Trabajamos por un equilibrio real entre conservación, desarrollo y seguridad del territorio”
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Blanca Delia Pérez. Consejera de Medio Natural, Sostenibilidad y Emergencias del Cabildo de Tenerife

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En un territorio tan frágil y singular como Tenerife, donde conviven espacios naturales protegidos, presión turística y cambio climático, ¿cómo se está redefiniendo la gestión medioambiental para garantizar un equilibrio real entre conservación y desarrollo?

No es nada fácil, como sabemos. Solo es posible afrontar este enorme esfuerzo con mucho trabajo, con mayores recursos y también con el diálogo y la participación de la sociedad tinerfeña, con los agentes económicos y sociales, pero, sobre todo, con la población de la isla, en especial de los que son pobladores de esos espacios naturales, como los vecinos de los parques rurales de Anaga o de Teno, por ejemplo.

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Todo este esfuerzo que hemos realizado en estos últimos tres años nace de un compromiso del actual Gobierno insular y, por supuesto, de su presidenta Rosa Dávila. Sin ese decidido y firme apoyo político que ha convertido la gestión ambiental en una línea prioritaria y estratégica en los presupuestos insulares, nada de esto sería posible.

El Cabildo ha reforzado la inversión en protección del entorno natural y seguridad forestal. ¿Qué aprendizajes han dejado los últimos años en materia de prevención de incendios y gestión de emergencias en la isla?

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Este mandato comenzó con el gran incendio del verano de 2023, que puso a prueba la capacidad de extinción de nuestros medios insulares y autonómicos. De aquellos días difíciles hemos extraído conclusiones y aprendizajes para mejorar nuestras capacidades de respuesta, duplicando efectivos de las Brigadas (Brifor).

Pero aún más importante ha sido reforzar la prevención, tal y como nos solicitaron los alcaldes de los municipios con mayor riesgo en la interfaz rural-forestal. Trabajamos con la población de estas zonas durante todo el año, asesorando y colaborando para proteger sus viviendas y fomentar la autoprotección.

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Por primera vez en Tenerife hemos impulsado un programa específico para proteger viviendas frente a incendios, al tiempo que se mejora la biodiversidad natural y agraria. El Plan de Medianías de Tenerife es un ejemplo a nivel nacional, reconocido incluso por el Ministerio con una subvención de la Fundación Biodiversidad.

La cultura de la autoprotección y la prevención empieza a ganar protagonismo en las políticas públicas. ¿Hasta qué punto considera que la ciudadanía debe asumir un papel más activo en la protección del territorio y en la gestión del riesgo?

Es cierto que en estos momentos la sociedad tiene interiorizada mucho más la necesidad de prepararnos frente a todo tipo de catástrofes, no solo de los incendios. Tenemos el caso de la DANA de Valencia, que tiene que servirnos para concienciarnos todos de la imperiosa necesidad de tener unos mecanismos de alerta y gestión de las emergencias altamente cualificados. También que la población siga las indicaciones de estos operativos, así como aceptar las medidas que estos planteen y que, en ocasiones, no son bien entendidas por algunas personas, como puede ser el cierre de los colegios o las recomendaciones de teletrabajo.

Sin embargo, lo que debe prevalecer en estas situaciones —que no son siempre fácilmente predecibles con exactitud— es el principio de precaución. Eso implica que muchas veces nos preparemos para lo peor y tengamos la suerte de que no se produzca el fenómeno meteorológico con la adversidad y dureza que se esperaba, pero no podemos actuar de otro modo desde nuestra responsabilidad, y creo que en estos tiempos se entiende mejor que en el pasado.

Tenerife cuenta con uno de los patrimonios naturales más valiosos de Europa, con espacios como El Teide o la Corona Forestal. ¿Cómo se compatibiliza la conservación de estos entornos con el aumento de visitantes y actividades en la naturaleza?

Solo es posible a través del control y la regulación. Hace 20 años no era necesario porque la afluencia a los espacios naturales era mucho menor, pero el auge de internet, las redes sociales y, especialmente, la pandemia, dispararon las visitas. Las infraestructuras no estaban preparadas para este volumen, por lo que hemos reforzado recursos y sistemas de control, tanto humanos como tecnológicos.

El caso del Pico del Teide es paradigmático: es la única gran montaña europea con control las 24 horas, los 365 días del año, implantado a finales de 2024 tras los rescates masivos. Desde entonces, prácticamente han desaparecido y también se ha reducido de forma drástica el impacto ambiental.

Otro ejemplo es el Barranco de Masca, donde la limitación de aforo y la ecotasa permiten financiar servicios, generar empleo local y mejorar la experiencia de visitantes y residentes, preservando al mismo tiempo el ecosistema. Este modelo se extenderá próximamente a otros espacios naturales de la isla.

La colaboración con la Universidad de La Laguna y la formación de agentes medioambientales reflejan una apuesta por el conocimiento y la profesionalización. ¿Qué papel juegan hoy la ciencia, la innovación y la tecnología en la toma de decisiones medioambientales?

Solo tengo que decir que estamos presentes en todas las áreas de responsabilidad, que abarcan la gestión del agua en la isla —tanto depuración como desalación—, la sostenibilidad, los residuos, la seguridad y emergencias y el medio natural.

Es clave mejorar nuestras capacidades para regenerar aguas y garantizar el abastecimiento del sector agrario, que lo necesita para su supervivencia. También impulsamos las energías renovables para reducir la dependencia energética y la exposición a crisis internacionales.

Contamos con programas de investigación muy potentes en gestión de residuos, un ámbito fundamental para la isla, donde es esencial implicar a toda la sociedad en su correcta separación y reducción.

Además, destaca la Cátedra de Sostenibilidad con la Universidad de La Laguna, una de las más relevantes, que cada año aporta estudios e investigaciones clave para la planificación y gestión de la consejería. Por ello, la colaboración con los centros de investigación es una prioridad estratégica.

Además, ¿qué transformaciones considera prioritarias para que Tenerife esté preparada ante retos como la sequía, la pérdida de biodiversidad o los fenómenos climáticos extremos?

Es clave trasladar a la sociedad que se trata de una responsabilidad colectiva estar mejor preparados ante los retos del cambio climático. Aunque este año ha sido atípico en lluvias, debemos prepararnos para escenarios de sequía, altas temperaturas, olas de calor y riesgo de incendios que volverán a repetirse.

Por eso trabajamos durante todo el año en reforzar capacidades, incorporando nuevas generaciones de profesionales como agentes medioambientales y bomberos forestales, mejorando el CECOPIN y fortaleciendo la cooperación con los municipios y los servicios de protección civil. No hay pausa: el objetivo es seguir aumentando nuestra resiliencia ante cualquier adversidad climática o volcánica que pueda llegar.

De cara a 2026, ¿cuáles son los principales objetivos del área de Medio Natural, Sostenibilidad y Emergencias del Cabildo de Tenerife?

Nuestra consejería abarca múltiples competencias con un gran impacto en la isla, gracias al trabajo de un amplio equipo de profesionales que impulsa proyectos de todo tipo, desde grandes infraestructuras hidráulicas hasta pequeñas instalaciones sostenibles. También reforzamos la protección civil y la respuesta ante incendios, alertas y emergencias.

Nuestro principal objetivo es consolidar las líneas de trabajo desarrolladas en los últimos años y seguir trabajando por y para la ciudadanía de Tenerife, desde el diálogo, la participación y la búsqueda constante de soluciones a nuevos retos.

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