05/06/2026

Casimiro Curbelo: “Estamos negociando con Gobierno de España una fiscalidad especial para garantizar la igualdad real de las islas verdes”
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Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo Insular de la Gomera

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Presidente, muchas gracias por atendernos y por hacer un hueco en su agenda para Tribuna de Canarias, así como por conversar sobre la actualidad política y económica.
Estoy encantado de compartir este espacio con ustedes y de aportar, desde el ámbito público, lo mejor que uno puede ofrecer para contribuir a la mejora de la sociedad, no solo desde la perspectiva económica, sino también social, ya que en este momento existen importantes retos y desafíos para Canarias.

Presidente, hay personas que pasan por la política de manera puntual y continúan su camino, pero usted lleva décadas en ella y sigue siendo una de las figuras más influyentes de la política canaria, no solo en la Isla de La Gomera. ¿Cómo se logra mantener esa influencia real durante tantos años?
Creo que la política, que a menudo se confunde con determinadas estrategias ajenas a la ciudadanía, es en realidad una vocación. Y cuando se ejerce como tal, debe tener siempre como referencia al ciudadano, que es la clave en la toma de decisiones políticas.
Sin embargo, hoy la política se concibe en muchos casos más como una referencia de los partidos que de la propia ciudadanía, lo que supone una distorsión de su verdadero sentido, que no es otro que el de un servicio público orientado a atender las necesidades reales de la sociedad.
En mi caso, me gusta la política, tengo vocación política y me gusta ocuparme de la gente, de sus problemas y de darles respuesta, porque eso es la política; todo lo demás son discursos que no conducen sino a la melancolía, no a la solución de los problemas de los ciudadanos. En ese marco de concepción de la política se encuentra la respuesta de la ciudadanía, y cuando esta es sincera y fiel a ese planteamiento, se explica que uno pueda llevar tanto tiempo trabajando en política con el apoyo de la ciudadanía.

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A día de hoy, ¿cree usted que estamos en un momento general, no solo en Canarias, sino también a nivel nacional, en el que el ruido pesa más que la gestión en el ámbito político?
Indudablemente, no hay ninguna duda. Hoy el ciudadano percibe que la política no es
útil para sus planteamientos ni para sus necesidades, y la ve como algo que se debate entre los propios políticos sin tener suficientemente en cuenta a la ciudadanía. Esto genera un cierto alejamiento, que a su vez puede derivar en posiciones más radicales en la ciudadanía.
De este modo, se pierde en parte la credibilidad ante la sociedad, lo cual no es bueno ni para la democracia, ni para los partidos políticos, ni para la necesaria capacidad de respuesta a las demandas ciudadanas.

Volviendo a Canarias y al modelo económico, centrado en el turismo como principal sector económico de las Islas Canarias, en los últimos años han surgido controversias sociales en torno a la percepción de la actividad turística. ¿Cómo se logra el equilibrio, Casimiro?

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Porque es cierto que La Gomera es un referente en la consecución de un modelo que atrae turismo sin perder su esencia ni la estabilidad social que allí se percibe.
Bueno, nadie tiene dudas de que Canarias es un destino turístico excepcional por los grandes valores de las islas: su biodiversidad y sus valores culturales, ambientales y de toda índole. Por tanto, Canarias es un referente.
Ahora bien, Canarias recibió a 31 de diciembre del pasado año 18.600.000 turistas y es una comunidad autónoma con 2.250.000 habitantes. La pregunta es, aunque a veces no se quiera hacer, si vamos a seguir creciendo en número de turistas o si vamos a mejorar la calidad del destino para que no vengan necesariamente muchos más turistas, pero sí tengamos una mayor capacidad de respuesta económica. La facturación del sector turístico fue del orden de 24.000 millones de euros, siendo la principal actividad económica, no solo para generar riqueza, sino también empleo.
Por tanto, debemos concluir que hemos de planificar mejor para apostar por la calidad del destino, es decir, que vengan turistas a todas las islas, sí, pero con una oferta más cualificada de los valores que tenemos en cada una de ellas, atendiendo a cómo se desarrollan actividades como el medio rural, el senderismo y la puesta en valor de nuestros recursos.
Esta reflexión es importante, y sobre todo la planificación. No podemos dejar pasar más
tiempo sin planificar desde el punto de vista territorial, urbanístico, del crecimiento turístico, de la calidad del mismo y del crecimiento demográfico, hasta dónde queremos llegar.
Eso lo determina la planificación. La Gomera, por poner un ejemplo, es una isla con grandes valores, su Parque Nacional, que es Patrimonio Mundial, el silbo, como bien ¡ cultural inmaterial también Patrimonio de la Humanidad, su condición de Reserva de la Biosfera en todo su territorio, y el entorno que la rodea.
¿Por qué la pongo como ejemplo? Recibimos el pasado año 713.000 turistas, de los cuales una parte importante, del orden de 300.000, son excursionistas de un día, es decir, turistas que vienen a Tenerife, no pernoctan y regresan por la tarde. Unos 113.000 son cruceristas y el resto se hospedan.
En este momento estamos reforzando la calidad del destino para que el turista gaste más y vengan los que tengan que venir. Pero estamos realizando una planificación territorial y urbanística para que el futuro de la isla, que en su día llegó a 29.000 habitantes en el siglo pasado, no supere los 40.000, porque si no los valores actuales se perderían, y lo que se busca es precisamente lo contrario.
Por ello, es conveniente que la actividad económica más importante, que es el turismo, se cualifique en destino, se planifique en su proyección de futuro y se contribuya a diversificar la economía para que la agricultura se recupere y el sector servicios sea cada vez más de calidad. En definitiva, en Canarias lo tenemos todo. Es una comunidad autónoma alejada del continente, fragmentada, región ultraperiférica, pero extraordinaria.

Para que esa diversificación pueda llevarse a cabo, el sector empresarial debe invertir y movilizarse. En este sentido, la mayoría de los empresarios se quejan de la excesiva burocracia, de los tiempos de la administración y de la falta de agilidad. ¿Cree que la administración canaria, en general, necesita una modernización que permita agilizar los trámites y que el exceso de burocracia no perjudique al autónomo y al propio empresario?
Todos somos conscientes de que esto es así.
En este momento estamos viviendo una especie de “burbuja de burocracia” que prácticamente impide dar respuesta ágil a los ciudadanos cuando necesitan una licencia de obra o incluso determinados servicios.
Debemos ser conscientes de ello. Es cierto que existen intentos de simplificación normativa, pero cada día la regulación es más compleja.
Cada vez resulta más difícil responder con agilidad a la ciudadanía. Por tanto, debemos simplificar las leyes, adoptar decisiones que hagan más ágiles las ordenanzas municipales y planificar para que el ciudadano se sienta satisfecho con la respuesta de su ayuntamiento, de su cabildo o de su gobierno.
Creo que es una realidad en la que aún no hemos avanzado lo suficiente.

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Usted ha sido uno de los grandes defensores de las islas no capitalinas y de la dignidad que les corresponde. ¿Sigue existiendo una Canarias a dos velocidades o, afortunadamente, se está situando ya a islas como La Gomera en igualdad de condiciones desde el inicio de la carrera?
Creo que en Canarias hemos dado un salto muy cualitativo en cuanto a avances desde que somos comunidad autónoma con nuestro Estatuto. Sin embargo, esta evolución no ha sido al mismo ritmo debido a la insularidad y a los sobrecostes del transporte, entre otros factores. Hay una Canarias que ha avanzado mucho. Recuerdo que, en La Gomera, hasta el año 1974, para venir a Tenerife se tardaban entre 9 y 11 horas. Hoy contamos con aeropuerto, helipuerto y conexiones marítimas de unos 45 minutos. Todo ha evolucionado de forma notable.
Ahora bien, esto no significa que no exista una Canarias a dos velocidades. La hay. Por un lado, las islas capitalinas, y por otro, Lanzarote y Fuerteventura, que por su dimensión demográfica y económica presentan otra realidad, junto con El Hierro, La Palma y La Gomera, que requieren medidas específicas.
Estas islas necesitan, entre otras cuestiones, una fiscalidad diferenciada que permita a empresarios y ciudadanos hacer frente a los sobrecostes derivados de la doble insularidad,
especialmente los vinculados al transporte, el combustible y, en el contexto actual, la inflación y la vivienda.

“Debemos planificar
mejor para apostar
por la calidad del
destino y no solo por
crecer en turistas”

Es necesario reflexionar sobre ello. Estamos trabajando con el Gobierno de España para estudiar una fiscalidad especial para La Palma, La Gomera y El Hierro, que podría incluir bonificaciones en el IRPF, al menos para quienes soportan mayores dificultades y sobrecostes.
Canarias ha avanzado mucho, pero también mantiene déficits en materia de pobreza y exclusión social. En las islas no capitalinas, muchos servicios no están disponibles en la propia isla y dependen de otras como Tenerife, lo que genera más costes y dificultades en ámbitos como la sanidad o la movilidad.
Por ello, considero que se pueden alcanzar acuerdos en materia fiscal y otras medidas específicas que permitan a La Palma, La Gomera y El Hierro vivir en condiciones de mayor igualdad de oportunidades respecto al resto de ciudadanos canarios.

¿Qué le preocupa a usted hoy de Canarias más que hace 20 años?

Creo que hemos dado saltos espectaculares, pero hoy existen retos y desafíos muy importantes. Sin duda, el principal es la vivienda, que debe ser una preocupación compartida por todos los niveles de gobierno: Estado, comunidad autónoma, cabildos y ayuntamientos.
Me preocupa también el fenómeno migratorio y la necesidad de dar una respuesta integral a esta realidad. Asimismo, está la cuestión de la diversificación económica, para no depender únicamente de una actividad, sino reforzar servicios vinculados al turismo sin descuidar la agricultura, la ganadería y la pesca. En este último ámbito, por ejemplo, en algunas islas pequeñas ya se percibe falta de relevo generacional.
En definitiva, existen carencias y desafíos que debemos afrontar. Estamos en ese camino, aunque no es fácil.

Para terminar ¿qué objetivo se marca de aquí al final de la legislatura, que ya no queda tanto tiempo?
Bueno, hay objetivos generales y también objetivos más específicos.
Como objetivo general, seguir cooperando para garantizar la estabilidad política y dar respuesta a la ciudadanía desde el Gobierno de nuestra comunidad autónoma. Eso se está
haciendo en el marco del pacto de gobernabilidad en Canarias, de la mejor manera posible.
Desde una isla pequeña como La Gomera también se puede contribuir a consolidar un proyecto político regional y con visión de futuro.
Desde el punto de vista más específico de La Gomera, además del reto de la fiscalidad,
destaca el Proyecto Gomera 36, orientado a convertir la isla en un referente de sostenibilidad económica, social y ambiental. En ese marco se enmarca esta estrategia, con proyectos vinculados a la economía circular, el agua y los residuos, de forma que no solo se preserve la biodiversidad y los valores naturales, sino que también se permita el crecimiento económico.
De forma puntual, sería conveniente impulsar infraestructuras importantes como el puerto de Playa de Santiago, el teleférico en el norte o el centro sociocultural del norte de La Gomera, asegurando que estas grandes obras cumplan su función. Antes se hablaba de burocracia. Por ejemplo, el informe de biodiversidad del ministerio para iniciar la tramitación de la Declaración Ambiental del puerto de Playa de Santiago tardó cuatro años.
Esto refleja que todos sufrimos la burocracia.
A partir de ahí, es necesaria voluntad política y capacidad de respuesta.
Estoy convencido de que Canarias, como paraíso en el Atlántico, puede seguir avanzando hacia un desarrollo económico y social equilibrado, y hacia una Canarias de futuro mejor, habiendo ya avanzado mucho.

Presidente, podría quedarme con muchos de los proyectos que nos ha expuesto, pero me quedo con la idea de que Casimiro Curbelo es un político que apuesta por la gestión y por reducir el ruido, algo que en gran medida se ha perdido y que debería ser el camino de la política y la gestión, no solo en Canarias, sino en todo el país. Muchas gracias por su tiempo y por compartir este espacio con nosotros.
Muchas gracias a ustedes, y ojalá esa voz y esas exigencias logren calar en el tejido social, porque es importante nutrirnos de esos valores tan necesarios para construir una sociedad mejor.

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