Luisa Ramos: “El Puerto de Las Palmas tiene un enorme potencial, pero ese potencial no es ilimitado”
Luisa Ramos. Presidenta de la Asociación de Reparaciones Navales de Las Palmas
La reparación naval sigue siendo un sector poco conocido fuera del entorno. ¿Ha sido capaz Canarias de entender la verdadera dimensión económica y estratégica de la industria que tiene en el Puerto de Las Palmas?
Creo que Canarias ha avanzado mucho en el reconocimiento del peso del sector marítimo-portuario, pero la reparación naval sigue siendo una actividad menos visible de lo que debería. Hablamos de una industria que genera empleo especializado, actividad económica directa e indirecta, , mueve conocimiento técnico y sitúa al Puerto de Las Palmas en el mapa internacional de los grandes operadores marítimos. No es solo una actividad portuaria más: es un sector estratégico para Canarias, porque combina industria, logística, servicios, seguridad, tecnología y proyección exterior. Por eso es importante que la sociedad y las administraciones entiendan que detrás de cada buque reparado hay empresas locales, profesionales cualificados, proveedores, hoteles, transporte, formación y mucha economía real.
Las empresas de reparación naval compiten por atraer buques, plataformas y grandes proyectos en un mercado absolutamente internacional. ¿Qué está decidiendo hoy que un armador elija Las Palmas frente a otros puertos?
Hoy un armador decide en función de varios factores a la vez. La posición geográfica de Las Palmas es una ventaja evidente, especialmente para las flotas que operan en África occidental, el Atlántico, el Caribe o rutas hacia Europa, pero la ubicación por sí sola no basta. Lo que realmente pesa es la solvencia técnica, la capacidad de respuesta, la seguridad, la fiabilidad en los plazos, la disponibilidad de servicios especializados y la confianza en que los trabajos se van a ejecutar con calidad europea. Las Palmas tiene una reputación muy consolidada en proyectos complejos, pero competimos con otros puertos y astilleros que también quieren atraer esa carga de trabajo. Por eso debemos cuidar la logística, los costes REDACCIÓN | TRIBUNA DE CANARIAS derivados de la insularidad, la agilidad administrativa, el acceso a personal cualificado y la coordinación entre todos los agentes del puerto.
En los próximos años coincidirán importantes inversiones empresariales, nuevas necesidades de suelo, la transformación energética del sector marítimo y el desarrollo de nuevas actividades vinculadas a la economía azul. ¿Tiene el Puerto de Las Palmas espacio y capacidad suficientes para aprovechar todas esas oportunidades o habrá que decidir qué actividades queremos priorizar?
El Puerto de Las Palmas tiene un enorme potencial, pero ese potencial no es ilimitado. En los próximos años van a coincidir muchas oportunidades: reparación naval, offshore, energías renovables marinas, economía azul, tráficos tradicionales, nuevas actividades logísticas y necesidades industriales. Eso exige planificación y una visión clara. No se trata solo de tener suelo disponible, sino de decidir qué modelo de puerto queremos y qué actividades generan más valor añadido, empleo estable, conocimiento y competitividad internacional. La reparación naval necesita espacio operativo, capacidad de crecimiento y servicios auxiliares. Si no se planifica con tiempo, corremos el riesgo de perder oportunidades que otros puertos sí estarán preparados para captar.
"Hay que invertir, formar, planificar, modernizar procesos, y anticiparse a las necesidades del mercado”
¿Cree que las administraciones y la sociedad canaria son conscientes de lo que económicamente significaría perder competitividad y carga de trabajo frente a otros puertos?
No estoy segura de que seamos plenamente conscientes. Perder competitividad no significaría únicamente que entren menos buques a reparar; significaría menos carga de trabajo para muchas empresas, menos empleo cualificado, , menos actividad para servicios complementarios y una pérdida de posición internacional que después sería muy difícil recuperar. En este sector la confianza se construye durante años, pero puede deteriorarse con rapidez si no se responde con calidad, agilidad y seguridad. Por eso es fundamental que las decisiones públicas y privadas tengan en cuenta que la reparación naval no compite en un mercado local, sino en un mercado internacional muy exigente.
Las empresas del sector llevan tiempo alertando de dificultades para encontrar profesionales cualificados, mientras miles de jóvenes canarios buscan empleos estables y bien remunerados. ¿Qué está fallando para que una industria que necesita contratar trabajadores no consiga resultar atractiva para una parte importante de la juventud?
Creo que fallan varias cosas a la vez. Por un lado, existe un desconocimiento muy grande de lo que realmente es la reparación naval y de las oportunidades profesionales que ofrece. Muchos jóvenes no visualizan este sector como una opción de futuro, pese a que hablamos de trabajos técnicos, estables, especializados y con recorrido profesional. Por otro lado, la formación no siempre está suficientemente conectada con la realidad operativa de las empresas: necesitamos programas más específicos, más prácticos y mejor coordinados con centros formativos, orientadores, administraciones y empresas. También debemos hacer un esfuerzo de comunicación: enseñar el puerto, explicar los oficios, mostrar itinerarios profesionales y trasladar que la industria naval no pertenece al pasado, sino que forma parte del futuro de la economía azul, la digitalización y la transición energética.
Si compara el Puerto que encontró al comenzar su carrera con el actual, ¿qué hemos hecho especialmente bien y qué error seguimos cometiendo después de tantos años?
Hemos hecho especialmente bien algo que no es fácil: construir una reputación internacional basada en la capacidad técnica, la seriedad, la seguridad y la experiencia acumulada. El Puerto de Las Palmas ha sabido adaptarse a proyectos cada vez más complejos y atraer trabajos que hace años parecían reservados a otros centros con mayor tradición. También hemos consolidado un tejido empresarial local muy especializado, capaz de responder a necesidades muy diversas. El error que seguimos cometiendo es pensar a veces que esa posición se mantiene sola. Nada está garantizado. Hay que invertir, formar, planificar, modernizar procesos, y anticiparse a las necesidades del mercado.
La reparación naval de Las Palmas ha conseguido convertirse en una referencia internacional, pero ningún liderazgo está garantizado. ¿Cuál es hoy la decisión que Canarias no puede aplazar si quiere seguir siendo una potencia de la reparación naval dentro de diez años?
La decisión que no podemos aplazar es asumir de verdad que la reparación naval es estratégica y actuar en consecuencia. Eso significa planificar suelo e infraestructuras, reforzar la formación profesional especializada, agilizar trámites, proteger la competencia leal, apoyar a las empresas locales, impulsar la digitalización y coordinar mejor a administraciones, autoridad portuaria, centros formativos y sector privado. Las Palmas tiene una posición privilegiada y una reputación muy valiosa, pero el liderazgo futuro dependerá de nuestra capacidad para convertir esas ventajas en una estrategia compartida.