Araceli Reymundo: “Debemos avanzar hacia una arquitectura adaptada al clima canario, no hacia los estándares europeos”
Araceli Reymundo. Directora de Estudio Aras
Estudio ARAS lleva más de 20 años defendiendo una arquitectura basada en el bienestar y el respeto al medio ambiente. ¿La sostenibilidad se ha convertido ya en una necesidad imprescindible en la arquitectura de Canarias?
Absolutamente. El consumo energético y las emisiones de GEI asociadas a nuestro modelo energético son los principales responsables del cambio climático. Por tanto, especialmente los países desarrollados, debemos adoptar medidas no sólo de adaptación, sino también de mitigación.
Sin embargo, una renta per cápita alta favorece el uso de sistemas de climatización para combatir el sobrecalentamiento de los edificios, lo que a su vez acelera el cambio climático. No es justo que las personas más vulnerables, que sufren pobreza energética, vean agravada su situación porque estos sistemas expulsan más calor al espacio público. Es una espiral injusta e insostenible.
El diseño bioclimático es uno de los pilares de su estudio. En un territorio tan diverso como Canarias, ¿hasta qué punto se está aprovechando este potencial en las nuevas viviendas?
Lamentablemente, considero que no está teniendo la relevancia que debería, porque el diseño bioclimático sigue siendo una decisión “optativa”, mientras que debemos cumplir directivas europeas que, en ocasiones, no tienen en cuenta nuestras especificidades climáticas.
Por ejemplo, el CTE establece zonas climáticas según la ubicación, pero la fórmula utilizada no contempla la humedad, un factor determinante en Canarias. Así, localidades con condiciones muy diferentes, como Santa Cruz de Tenerife y Valverde, pueden quedar dentro de la misma zona climática y estar sujetas a las mismas exigencias. Tampoco se diferencia entre una vertiente norte, con mar de nubes, y una sur, con mayor radiación solar.
El Manual de Arquitectura Bioclimática para Canarias, publicado por el ITC en 2011, demuestra que estas diferencias requieren estrategias de diseño específicas.
Y es que somos europeos, pero con matices… especialmente en lo que se refiere al clima.
La rehabilitación eficiente es clave para mejorar el parque inmobiliario existente. Desde su experiencia, ¿qué intervenciones tienen mayor impacto en el confort, el ahorro energético y la calidad de vida de las familias canarias?
Una de las más importantes es incorporar aislamiento térmico, preferiblemente por el exterior de la fachada. Canarias fue la única comunidad exenta de esta exigencia hasta la entrada en vigor del CTE en 2006, con una prórroga hasta 2009, periodo en el que se construyó una parte importante del parque inmobiliario.
También son fundamentales unas buenas carpinterías exteriores, que permitan cierres estancos y una ventilación adecuada para disipar el exceso de humedad de nuestro clima. A esto hay que añadir protecciones solares adaptadas a la orientación de cada fachada y diseñadas para favorecer la ventilación.
Sin embargo, estas medidas, esenciales para mejorar el confort sin aumentar el consumo energético, no reciben tantas ayudas como las energías renovables o incluso las calderas de biomasa, poco adecuadas para nuestro clima. Además, pese al calentamiento global, es más fácil acceder a ayudas para rehabilitación en climas fríos que en climas cálidos. Y esto no beneficia a Canarias.
Estudio ARAS trabaja con clientes privados y administraciones públicas. ¿Considera que las administraciones están incorporando con suficiente rapidez criterios de resiliencia, eficiencia energética y adaptación al cambio climático?
Hemos realizado rehabilitaciones de la envolvente para algunos ayuntamientos que han quedado muy satisfechos con la mejora del confort. Por ejemplo, en el Ayuntamiento de El Rosario, el disconfort era tan elevado que solicitaron ayudas tanto para mejorar la envolvente térmica como para instalar climatización. Esta última no fue concedida, pero el resultado de actuar sobre la envolvente fue tan satisfactorio que finalmente renunciaron a ella.
Creo que es fundamental que los edificios públicos impulsen estas mejoras, porque pueden servir de ejemplo para que la ciudadanía las replique en sus viviendas. Y especialmente los colegios. Ante las olas de calor, deberían convertirse en refugios climáticos, como ya ocurre, por ejemplo, en París, en lugar de tener que enviar a los niños a casa cuando se alcanzan determinadas temperaturas.
A través de la metodología ECOEJES han desarrollado estrategias territoriales en municipios como La Laguna, La Orotava o el eje Birmagen-Añaza. ¿Qué enseñanzas han extraído y cómo pueden ayudar a construir ciudades más autosuficientes y resilientes?
En Canarias, el cambio climático no está tan vinculado a la ineficiencia del parque inmobiliario como al transporte terrestre. Es llamativo que, pese a nuestro modelo turístico, sus emisiones sean incluso superiores a las del transporte aéreo.
Tenemos un modelo económico básicamente bicéntrico, entre el área metropolitana y las zonas turísticas del sur, que genera una enorme necesidad de desplazamientos. Además, consumimos mucha energía en la gestión del agua e importamos más del 80% de los alimentos, mientras nuestro medio rural avanza hacia la desertificación.
La metodología ECOEJES analiza el potencial de cada territorio mediante un estudio multidisciplinar, un análisis DAFO y la participación ciudadana. Busca aprovechar el relieve y el potencial del Km.0 para diversificar la economía y crear modelos más policéntricos, reduciendo desplazamientos, dependencia exterior y emisiones.
Creemos que puede ayudarnos a diseñar un territorio más resiliente y mejorar la calidad de vida, pero para impulsarla es fundamental contar con el compromiso institucional necesario.
La integración de energías renovables, domótica y gestión eficiente del agua forma parte de los servicios de Estudio ARAS. ¿Qué innovaciones marcarán la arquitectura de la próxima década y qué papel tendrá la tecnología en edificios más saludables y sostenibles?
Son tecnologías que deben acompañar a un proyecto sostenible, y he tenido la fortuna de colaborar con excelentes especialistas en estos campos.
Sin embargo, en ocasiones la normativa no ayuda. Por ejemplo, pese a la importancia de la orientación sur, no siempre se favorece desde el planeamiento, ni se facilitan sistemas de depuración natural que permitan reutilizar el agua y generar biodiversidad.
El objetivo debe ser que el diseño gestione bien las prioridades: primero, maximizar mediante el propio diseño el confort, la salud, la calidad de vida y el ahorro energético. Después, incorporar las energías renovables necesarias para mejorar aún más su eficiencia.
Para finalizar, ¿cuáles son los principales objetivos de Estudio ARAS para lo que resta de 2026 y qué proyectos le gustaría impulsar para seguir situando a Canarias como referente en arquitectura sostenible?
Me gustaría seguir investigando y favoreciendo la construcción bioclimática, así como sensorizar y monitorizar edificios para demostrar sus beneficios y conseguir que la normativa los tenga en cuenta y los premie en las subvenciones.
Creo profundamente en la colaboración institucional. Estamos desarrollando una investigación vinculada al proyecto europeo RESMAC, liderado por el ITC, junto al Colegio de Arquitectos de Tenerife, para comparar las recomendaciones del Manual de Arquitectura Bioclimática para Canarias con las evaluaciones de los programas homologados. El objetivo es detectar estas incongruencias y avanzar hacia herramientas que tengan en cuenta las particularidades de nuestro territorio, también en el planeamiento y el urbanismo.
Otros objetivos son incorporar el sur como estrategia fundamental en los nuevos trazados urbanos, naturalizar los espacios y fomentar modelos policéntricos que reduzcan las emisiones y mejoren nuestra resiliencia.