Mª Candelaria Sánchez: “Tenemos muy presente trasladar a la sociedad el conocimiento y el trabajo que realizan nuestros profesionales”
Mª Candelaria Sánchez. Decana del Colegio Oficial de Químicos de Canarias
Este año el Colegio Oficial de Químicos de Canarias celebra su 70.º aniversario con un programa de actividades en todas las islas. ¿Qué balance hace de estas siete décadas de trayectoria y cuáles son hoy los principales retos de la profesión?
El balance de estos 70 años es positivo. Me ha tocado esta etapa más joven, pero la profesión química es de las más antiguas. De hecho, junto con nuestro 70 aniversario me gusta nombrar también el centenario de la Universidad de La Laguna y parte de sus estudios reglados de Química.
Han sido muchos años de trabajo y representación de la profesión. Este aniversario empieza con la creación de la delegación de Canarias dentro del Colegio de Madrid en 1956 y, unos años más tarde, en 1965, con la publicación como colegio independiente.
A nosotros nos gusta celebrarlo desde el principio, porque fue cuando el primer grupo de compañeros empezó a hacer comunidad. Siempre hablamos de que los colegios no son solo una herramienta de representación y defensa de la profesión, sino también una comunidad de profesionales que comparten una visión de trabajo y aportan conocimiento científico a la sociedad.
Durante estas décadas ha habido diferentes periodos. Hubo una etapa en la que la industria química estaba más afianzada en Canarias, con referentes como CEPSA en Santa Cruz de Tenerife, aunque con los años se fue reduciendo y centrándose en sectores como la alimentación.
Ahora, en las últimas décadas, la química vuelve a coger auge por las nuevas tecnologías, la transición energética y todos los ámbitos en los que pueden trabajar los profesionales de la química, desde químicos hasta especialistas en materiales o ingenieros químicos. El colegio y sus profesionales se han ido adaptando y transformando con los cambios de la sociedad.
Canarias afronta retos como la escasez de agua, la gestión de residuos o la descarbonización de su industria. ¿En cuáles de estos ámbitos considera que la química puede aportar soluciones con mayor impacto para el archipiélago?
La química como ciencia puede aportar en el desarrollo y en la investigación, dando soluciones que mejoren todos estos sectores, desde nuevos materiales hasta la optimización de procesos. Por ejemplo, la parte de aguas en Canarias es tremendamente pionera. Ha sido una de las actividades más desarrolladas y Canarias ha sido referente mundial en el tratamiento de agua, con los profesionales químicos, acompañados de otras ramas, teniendo un papel fundamental.
Ahora se trata de mejorar esos procesos y aprovechar las nuevas tecnologías y herramientas que tenemos. Dar ese salto tecnológico para avanzar en agua, residuos y descarbonización. Además, el propio colegio trabaja con las administraciones para mejorar estos procesos, junto con los profesionales que desarrollan su labor en empresas públicas y privadas. Los tres temas que mencionados son claves para Canarias. En transición energética nuestros profesionales están muy presentes, por ejemplo, en ámbitos como la electroquímica o las baterías. Y tanto en residuos como en agua queda muchísimo trabajo por delante.
Recientemente el Colegio ha firmado un convenio con la Universidad Europea de Canarias. ¿Qué importancia tiene reforzar la colaboración entre la universidad y el ámbito profesional?
El colegio mantiene convenios y relaciones muy estrechas con la comunidad universitaria, tanto con las universidades públicas canarias como con otras instituciones.
Colaboramos con ellas en todo lo relacionado con el desarrollo de los futuros profesionales, la investigación y la divulgación. Tenemos muy presente trasladar a la sociedad el conocimiento que se genera en las universidades y el trabajo que realizan nuestros profesionales.
Mantenemos una relación muy consolidada con las universidades públicas, donde están nuestros principales egresados, como el Grado de Química y Ciencias Ambientales de la Universidad de La Laguna o el Grado de Ingeniería Química de la Universidad de Las Palmas. Pero también estamos estableciendo redes de colaboración con otras universidades para la formación continua de nuestros colegiados.
Al final, como decía antes, la química es una profesión transversal y creemos que estas sinergias con todas las universidades van más allá del título del que procedan nuestros profesionales.
El Colegio también ha celebrado la III Miniolimpiada Canaria de Química, reuniendo a estudiantes de varias islas para fomentar las vocaciones científicas. ¿Cree que existe un relevo generacional suficiente o todavía queda camino por recorrer para despertar el interés de los jóvenes por la química?
Queda recorrido para despertar interés, pero sí que tengo claro que hay una cantera. Lo vemos en los alumnos de nuevo ingreso y en los que acaban de egresar. Hace poco estuve en la orla del grado de Ingeniería Química de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y había una veintena de alumnos. En la de la Universidad de La Laguna serán unos 40 de Química aproximadamente. Las vocaciones van surgiendo, pero el recorrido de las miniolimpiadas es muy bonito porque está dirigido a estudiantes de tercero de la ESO, chavales que están empezando a descubrir estas disciplinas.
También hacemos actividades en colegios y colaboramos con las olimpiadas de Bachillerato y con la Real Sociedad Española de Química. El próximo año, además, celebraremos aquí las olimpiadas nacionales. Todo esto se agrupa en nuestro 70 aniversario y el centenario de la universidad, con muchas actividades para acercar la química a la sociedad.
Uno de los objetivos del Colegio es acercar la profesión a la sociedad. ¿Cree que hoy existe un mayor reconocimiento del trabajo de los químicos o sigue siendo una profesión poco visible pese a su impacto en la vida cotidiana?
Creo que está más reconocida que en otros momentos. Por ejemplo, empieza a estar más desligada lo que antes llamábamos la quimicofobia. La química empieza a dejar de asociarse con algo negativo y creo que todos los profesionales de la química y los profesores que trabajan en el sector han contribuido a cambiar esa percepción.
Todavía queda camino para que se entienda esa transversalidad de la que hablábamos. Muchas veces se sigue asociando la química a partes muy concretas: a la industria química más visible, a la refinería, a la farmacéutica o al trabajo de laboratorio, al profesor de bata blanca.
El reto es que la sociedad entienda todo lo que puede hacer un profesional de la química y cómo influye en su día a día: desde la ropa que lleva puesta hasta los componentes de su teléfono, en los que también participamos.
Para finalizar, de cara a los próximos años, ¿cuáles son los principales objetivos del Colegio Oficial de Químicos de Canarias y qué futuro espera de la profesión en el archipiélago?
Uno de los principales retos es la visibilización de la profesión, que cale entre la sociedad cuál es nuestro trabajo y en qué podemos aportar.
También es importante hacer una comunidad fuerte. Somos muchos profesionales en activo en Canarias relacionados con la profesión química y creo que el colegio debe ayudar a las nuevas generaciones a entender la importancia de la colegiación y de compartir conocimiento entre nosotros.
El futuro ya está aquí. Vamos a participar en todos estos retos, dar nuestro máximo trabajo y hacer que Canarias siga siendo pionera en sectores en los que ya lo es, pero alcanzando además un papel relevante en la investigación científica y en la aplicación real de la tecnología, especialmente en agua, residuos y descarbonización.