Rubén Piñero: “El café puede tener futuro en la isla”
Rubén Piñero. Gerente de Ecofinca Nogales
Ecofinca Nogales ha convertido la agricultura ecológica en una forma de vida familiar. ¿Qué ha supuesto transformar el legado agrícola de sus padres en un proyecto que combina producción, sostenibilidad y ecoturismo?
La verdad es que lo que estamos haciendo hoy en día en Ecofinca Nogales es, en cierta manera, continuar con el legado de mis padres.
Mi padre, Nicacio Piñero, siempre tuvo la idea de crear una finca ecológica y sostenible, con ganado, abierta a los visitantes y como un lugar de encuentro para la gente. De hecho, cuando él estaba aquí con mi madre, la finca ya era un punto de reunión. La gente venía a pescar al barranco de Nogales y después se quedaba por aquí, preparando lapas, morenas y compartiendo unos vinos.
Lo que estamos haciendo nosotros ahora es recuperar esa filosofía 25 años después, pero aplicando las técnicas y los conocimientos de hoy. Es algo que, desde pequeños, nuestros padres nos enseñaron: que se podía hacer agricultura de una manera más sostenible y convertir la finca en un lugar para compartir y disfrutar.
De hecho, fuimos de los primeros en apostar por el riego por goteo en La Palma, cuando hace 25 años todavía no era algo habitual.
El café ecológico es uno de los cultivos más singulares de la finca. ¿Qué posibilidades tiene La Palma para desarrollar una producción de café de calidad y convertirla en un producto diferenciado dentro de la oferta agroalimentaria de Canarias?
Sí, nosotros tenemos café aquí desde 1959. Estoy convencido de esa fecha porque fue cuando nací y mi padrino, Amadeo Piñero, vino a bautizarme y trajo las primeras plantas de café para cultivarlas aquí. En aquella época era una variedad Borbón y, realmente, no le dábamos demasiada importancia a lo que producíamos. Recuerdo incluso a mi madre tostando el café en una sartén.
Con el tiempo lo dejamos, porque no veíamos demasiado futuro, y años después lo retomamos a través de un proyecto del Cabildo de La Palma. Ahora tenemos unas 2.000 plantas, ubicadas sobre todo en zonas donde el plátano es más complicado de cultivar.
Creemos que el café puede tener futuro en la isla, aunque es un cultivo complicado y costoso, sobre todo por la mano de obra y porque todavía nos falta mucho conocimiento sobre el proceso de beneficiado. Estamos aprendiendo a base de prueba y error, buscando la mejor manera de conseguir una buena taza.
La verdad es que el resultado está sorprendiendo a mucha gente. Los visitantes, incluso algunos extranjeros, se sorprenden de los aromas y sabores que tiene nuestro café. Nos queda mucho por aprender, pero precisamente eso es lo que nos motiva a seguir.
La gestión eficiente del agua es cada vez más importante para la agricultura canaria. ¿Qué técnicas están aplicando en Ecofinca Nogales para reducir el consumo de agua y qué margen existe todavía para mejorar?
Sí, efectivamente, la gestión del agua es ahora mismo un tema fundamental, no solo por la escasez, sino porque las plantas necesitan un equilibrio en la hidratación. Hay que evitar tanto el exceso como la falta de agua y, además, controlar las pérdidas que se producen en el propio sistema de riego.
Por eso, gracias a los programas de modernización del Gobierno de Canarias, estamos digitalizando nuestro sistema de riego. Con el nuevo programador podemos detectar fugas, controlar parámetros como el pH y la humedad del suelo y, junto con la estación meteorológica, saber cuánta agua necesita cada planta.
La idea es que el riego se active automáticamente cuando el suelo lo necesite y aporte únicamente el agua necesaria para mantener una humedad constante.
La finca también contribuye a conservar la vaca palmera, una raza vinculada al patrimonio ganadero de La Palma. ¿Qué importancia tiene proteger estas razas autóctonas y qué dificultades existen para garantizar su continuidad?
Nosotros apostamos por las razas autóctonas porque es una finca visitable y, además, son razas que están en peligro de extinción. Por ejemplo, de vaca palmera quedan actualmente unos 360 ejemplares en La Palma. Son animales perfectamente adaptados a nuestro entorno.
Su alimentación se basa principalmente en productos de la propia finca: hierba, plátanos, hojas y cepas de platanera, vinagrera y pastos de la isla, reduciendo así la necesidad de traer piensos de fuera. Lo mismo ocurre con las ovejas palmeras y con el cochino negro, que también aprovechamos para alimentar con los recursos y residuos de la finca.
Además, aprovechamos los estiércoles para producir nuestro propio fertilizante ecológico líquido, el SEFEL. Lo elaboramos mediante un proceso de maceración y después lo incorporamos al sistema de riego, aportando nutrientes a los cultivos de la finca, como el mango, el aguacate, el plátano o el café.
Al final, buscamos cerrar el ciclo y aprovechar al máximo los recursos que genera la propia finca.
La finca combina agricultura y experiencias de ecoturismo. ¿Está creciendo el interés de los visitantes por conocer cómo se producen los alimentos y qué oportunidades ofrece este modelo para diversificar los ingresos del sector primario palmero?
Cada vez los visitantes sienten más curiosidad y preguntan más sobre el modelo que estamos desarrollando. Curiosamente, muchas veces son los visitantes de fuera, especialmente de la Península, los que más se interesan y valoran lo que estamos haciendo.
A la gente de aquí todavía le cuesta creer que con este modelo se pueda producir prácticamente igual que con la agricultura convencional y, además, obtener alimentos de mayor calidad. Nosotros lo que buscamos realmente es cultivar el suelo: si tenemos un suelo sano y equilibrado, las plantas crecen mejor y necesitan menos tratamientos contra las plagas.
Utilizamos los recursos de la propia finca, como el estiércol y el SEFEL, en lugar de aportar nitrógeno y otros productos externos.
“La gestión del agua es ahora mismo un tema fundamental”
De cara a los últimos meses de 2026, ¿cuáles son los principales objetivos de Ecofinca Nogales en producción ecológica, café, conservación de la vaca palmera, sostenibilidad y desarrollo del ecoturismo?
Ahora mismo nuestro principal objetivo es terminar las obras de riego y dejarlo perfectamente parametrizado, de manera que cada huerta tenga la presión y el caudal adecuados.
También hemos plantado piña tropical y, como este último invierno fue bastante duro, estamos trabajando para sacarla adelante. Y, poco a poco, queremos seguir mejorando y acondicionando los espacios donde recibimos a los visitantes, para que se sientan cada vez más cómodos.
El objetivo es continuar en la misma línea, ir cerrando los proyectos que tenemos pendientes y cuidar los detalles. Todo esto requiere mucho esfuerzo y estar pendiente de muchas cosas, pero tenemos la suerte de contar con una familia muy implicada en Ecofinca.
Al final, creo que el éxito está en cuidar los pequeños detalles. Son precisamente esos detalles los que nos permiten seguir mejorando y mantener la esencia que tenemos aquí en Ecofinca.