Juan Jesús Méndez: “Pretendemos garantizar la viabilidad del viñedo canario sin renunciar a su singularidad”
Juan Jesús Méndez. Presidente de la DOP Islas Canarias - Canary Wine y AVIBO
La sequía y las altas temperaturas están condicionando cada vez más al campo canario. ¿Qué medidas está impulsando la DOP Islas Canarias para ayudar a los viticultores a adaptarse al cambio climático sin perder la calidad y singularidad de sus vinos?
La adaptación al cambio climático se ha convertido en una cuestión prioritaria para la viticultura canaria.
Desde la DOP Islas Canarias se está trabajando en varios frentes. Uno de ellos es la digitalización del viñedo, mediante herramientas capaces de anticipar necesidades de riego y situaciones de estrés. El proyecto Ecovitis, por ejemplo, utiliza algoritmos de inteligencia artificial para predecir la aparición de enfermedades y las necesidades hídricas del cultivo.
El objetivo no debe ser únicamente producir más, sino producir de forma más eficiente, utilizar mejor el agua, mejorar el conocimiento del viñedo y conservar las variedades que forman parte de la identidad vitícola de Canarias.
La viticultura canaria afronta elevados costes y unas condiciones de cultivo muy particulares. ¿Cuál es su principal reto y cómo garantizar su futuro?
El reto es estructural y va más allá de los costes: hablamos de rentabilidad, agua, relevo generacional, orografía y comercialización.
La viticultura canaria cuenta con viñedos antiguos, cultivos de secano y parcelas en zonas de elevada pendiente, factores que explican su singularidad, pero también la dificultad y el coste del trabajo.
A esto se suma la falta de relevo generacional. Garantizar el futuro pasa por conseguir que cultivar viña sea económicamente viable, aumentando el valor añadido, mejorando la comercialización, profesionalizando el sector e incorporando tecnología.
Ese es también uno de los objetivos del Plan Estratégico 2025-2029 de la DOP Islas Canarias-Canary Wine: combinar tradición e innovación y reforzar la sostenibilidad y competitividad del sector.
La inteligencia artificial y los drones empiezan a incorporarse al trabajo en el viñedo. ¿Qué impacto esperan que tengan estas nuevas tecnologías en la viticultura canaria y, especialmente, en las zonas de mayor pendiente?
La DOP Islas Canarias participa actualmente en Penvitis+, un proyecto supraautonómico y experimental que reúne a entidades de Galicia, Canarias y Cataluña para modernizar la llamada viticultura heroica mediante inteligencia artificial, el uso de drones y nuevas estrategias de manejo del suelo (viticultura regenerativa).
Además, la DOP Islas Canarias-Canary Wine dispone de herramientas digitales como el Cuaderno de Campo Digital a través de Ecovitis, que incorpora algoritmos de inteligencia artificial para la predicción de enfermedades y necesidades de riego.
La tecnología no va a sustituir al viticultor. La cuestión es que puede convertirse en una herramienta para que el conocimiento del agricultor se apoye en más datos y mejores sistemas de decisión. En una viticultura tan fragmentada y accidentada como la canaria, eso puede tener una importancia considerable.
Canarias es uno de los principales destinos turísticos de Europa. ¿Considera que el sector del vino está aprovechando todo el potencial del turismo para promocionar los productos de las islas y fortalecer el enoturismo?
Creo que existe todavía un margen importante de crecimiento, pero también es cierto que se están dando pasos concretos.
La DOP Islas Canarias ha desarrollado Canary Wine Route, una plataforma online que agrupa experiencias de enoturismo y permite realizar reservas en las diferentes actividades de muchas de las bodegas de las islas. Además, la iniciativa incorpora formación para que los establecimientos puedan mejorar su oferta, comunicación y comercialización.
El enoturismo tiene una característica especialmente interesante para Canarias: no consiste solamente en vender una botella, sino en vender una experiencia vinculada al paisaje, la cultura, la gastronomía y el territorio.
El propio Gobierno de Canarias ha señalado en septiembre de 2026 que el enoturismo puede contribuir a generar nuevas oportunidades económicas para el sector primario y a diferenciar la oferta turística del Archipiélago.
Por eso creo que el siguiente paso es conseguir una mayor integración entre bodegas, restauración, hoteles, agencias de viajes, turismo activo y gastronomía, para que el vino forme parte de la experiencia global de visitar Canarias.
Los vinos canarios cuentan con variedades, suelos y condiciones climáticas muy diferenciadas. ¿Qué estrategia está siguiendo la DOP para conseguir que esa singularidad tenga un mayor reconocimiento dentro y fuera de Canarias?
Canarias reúne suelos volcánicos, una extraordinaria diversidad de microclimas, influencia de los alisios, orografía muy variada y un patrimonio varietal propio. El pliego de condiciones de la DOP reconoce expresamente la relación entre esas condiciones y las características organolépticas de los vinos.
Por eso la estrategia no debería consistir en intentar competir exclusivamente por volumen o precio. El camino está en explicar mejor qué hace diferentes a estos vinos y en poner nombre y territorio a esa diversidad.
La DOP ha avanzado en este sentido mediante un sistema de clasificación que permite identificar los vinos desde el ámbito regional hasta isla, municipio y parcela, reforzando la relación entre vino y territorio. También es fundamental la promoción internacional.
Pero el reconocimiento no se consigue únicamente con premios. Hay que mantener una estrategia continuada de comunicación, formación de sumilleres y prescriptores, presencia en mercados especializados y relato del territorio.
La insularidad dificulta la comercialización de los vinos. ¿Qué mercados son prioritarios y qué acciones se están desarrollando para aumentar la presencia de Canary Wine fuera de las islas?
La DOP Islas Canarias-Canary Wine se apoya desde hace años en el Programa de Terceros Países, que permite realizar misiones directas e inversas con importadores, sumilleres e influencers internacionales.
Gracias a este programa se han desarrollado acciones en mercados como Japón, Reino Unido, Estados Unidos, México, Maldivas, Paraguay, etc. Así mismo, la DOP Islas Canarias organiza misiones comerciales inversas en la que los importadores y sumilleres visitan las bodegas en diferentes islas, con el objetivo de conocer directamente las variedades, los suelos volcánicos, el patrimonio vitícola y las particularidades de los vinos canarios.
También participa en iniciativas como Canarias Aporta, de Proexca, y en ferias nacionales e internacionales.
Por tanto, más que hablar exclusivamente de vender más botellas, la estrategia de la DOP Islas Canarias consiste en crear relaciones estables con importadores y prescriptores, explicar el producto en origen y conseguir que la singularidad del Canary Wine sea reconocida como un valor diferencial.
Con la vendimia de 2026 en marcha, ¿cuáles son los principales objetivos de la DOP Islas Canarias para cerrar el año y afrontar el futuro inmediato?
Con la vendimia de 2026 ya en marcha, la DOP Islas Canarias afronta el cierre de año con varios objetivos prioritarios.
El primero es consolidar la recuperación productiva, manteniendo siempre los estándares de calidad. A ello se suman la adaptación al cambio climático y la digitalización, a través de proyectos como Penvitis+, Ecovitis y el uso de inteligencia artificial aplicada al viñedo.
También será clave reforzar la internacionalización, mediante nuevas misiones comerciales y la apertura de canales de comercialización, así como seguir impulsando el enoturismo, vinculando vino, paisaje y gastronomía.
Por último, la DOP seguirá trabajando para proteger el patrimonio vitícola de Canarias, desde sus variedades tradicionales y viñedos antiguos hasta la viticultura de zonas de pendiente.
En definitiva, el reto no es solo producir más vino, sino garantizar la viabilidad de la viticultura, mejorar la rentabilidad del viticultor y preservar el valor económico y cultural de este patrimonio.