Marcelo Rodríguez: “Buscamos la salud de nuestros clientes, pero también la nuestra propia y la de nuestro entorno”
Marcelo Rodríguez. Director General de COAGRISAN
COAGRISAN acaba de cumplir 65 años y hoy sigue siendo uno de los principales referentes del tomate en La Aldea. ¿Cómo definiría el momento actual que atraviesa la cooperativa?
La cooperativa en general está bien y saneada, pero vamos a remolque de la economía actual, marcada por los conflictos internacionales.
Estamos pagando los platos rotos de la situación global: la subida del gasoil y del petróleo encarece los insumos y los gastos de transporte, lo cual nos afecta bastante.
Cuando llevas la fruta a los supermercados, te aprietan para que no suban los precios. Pero, a pesar de todo, la cooperativa se mantiene fuerte.
En abril se renovó por sexto año el convenio entre COAGRISAN y SPAR Gran Canaria para la comercialización del tomate local. ¿Qué importancia tienen actualmente estos acuerdos con la distribución canaria?
Aunque estamos más enfocados hacia el mercado exterior, ya que prácticamente el 95% de nuestra fruta va a Holanda, a Róterdam, para distribuirse por Europa, siempre es importante mirar al mercado interior para que la gente consuma un producto de calidad.
Los convenios con SPAR para dejar nuestro tomate en Gran Canaria son muy importantes, y queremos abrir líneas con otros supermercados. Estamos dispuestos a escuchar ofertas; aquí se consume mucho tomate y, para evitar que entre producto de fuera que traiga plagas y enfermedades, intentamos aportar nuestro granito de arena en las islas.
La cooperativa cuenta con 92 hectáreas de invernaderos y trabaja con técnicas de residuo cero. ¿Qué cambios están introduciendo para producir de una forma cada vez más eficiente y sostenible?
El mundo va claramente encaminado hacia esa dirección. Hoy en día, aproximadamente el 80% de los productos que aplicamos son de residuo cero, es decir, tratamientos respetuosos que no contaminan el medio ambiente. Además de practicar la agricultura hidropónica, ya tenemos cerca del 60% de esos cultivos en sistema de recirculación, lo que nos permite reutilizar tanto el agua como los abonos.
Esto último lo hacemos por una razón de peso: vivimos en una isla, un territorio pequeño, y al final nosotros somos los que respiramos este aire y los primeros que podemos contaminarnos. En ese sentido somos casi egoístas, porque buscamos la salud de nuestros clientes, pero también la nuestra propia y la de nuestro entorno.
Para ello, producimos bajo mallas como barrera física contra los insectos, elaboramos nuestros propios semilleros haciendo sueltas de insectos beneficiosos y aplicando bacterias naturales para combatir enfermedades desde el origen, reduciendo los tratamientos al mínimo y automatizando todo lo posible para ser competitivos frente a terceros países.
COAGRISAN controla prácticamente todo el proceso, desde el semillero hasta la clasificación, envasado y distribución. ¿Qué ventajas supone para la cooperativa tener integrada toda esta cadena?
La ventaja es que controlas el producto desde que siembras la semilla hasta que el tomate llega al cliente, evitando intermediarios que puedan perjudicarlo. Así sabes exactamente cómo está el producto desde que se sembró hasta que se recolectó y durante el transporte hasta el muelle, donde ya le pierdes la pista porque deja de depender de ti. Poder garantizar la trazabilidad de esta manera es fundamental para asegurar la máxima sanidad del producto.
En junio de este año COAGRISAN puso en marcha una instalación fotovoltaica para autoconsumo financiada con fondos Next Generation. ¿Qué impacto puede tener este proyecto sobre los costes y el consumo energético de la cooperativa?
COAGRISAN lleva muchos años apostando por la energía fotovoltaica. De hecho, tanto en el empaquetado como en el almacén de abonos ya contábamos con placas solares. Lo que hemos hecho es seguir aumentando la potencia y la producción, ya que consumimos bastante energía. Intentamos que sea lo más eficiente posible para evitar contaminar el medio ambiente, algo que para nosotros es muy importante.
“Poder garantizar la trazabilidad es fundamental para asegurar la máxima sanidad del producto”
El sector sigue afrontando costes de producción, competencia exterior y dificultades para mantener la actividad agrícola. ¿Qué considera necesario para garantizar el futuro del tomate de La Aldea?
Llevo oyendo desde que tengo uso de razón que el tomate está mal, y atravesamos etapas bastante tediosas. La competencia de terceros países y las prebendas de Europa hacia Marruecos, como las inversiones para montar miles de hectáreas en el Sáhara, nos perjudican gravemente. Le estamos dando la comida a terceros países; cuando se den cuenta de que dependemos de ellos para comer, harán con nosotros lo que les dé la gana.
Para garantizar el futuro necesitamos la IGP (Indicación Geográfica Protegida) para diferenciarnos y, sobre todo, salvar el POSEI. Tenemos en marcha una campaña de apoyo a la que pedimos que entre la población, ya que esto no solo afecta a agricultores, ganaderos y pescadores, sino a toda Canarias y al resto de regiones ultraperiféricas como Azores o Martinica.
No nos apoyan solo a nosotros, se apoyan a sí mismos para no quedarse sin productos del país, obligando a consumir de fuera con condiciones muy desiguales: en Marruecos un trabajador cobra 9 euros al día mientras en Canarias sale a casi 9,55 euros la hora, además de no cumplir las mismas normativas sanitarias ni de inspección.
Las compensaciones del POSEI son vitales y Europa debe mantenerlas separadas de la ficha nacional del gobierno de España, para evitar que metan esos fondos en una "hucha" común destinada a sanidad, educación o cualquier otra comunidad. Este programa se creó para salvaguardar la alimentación y el territorio; si desaparece, no solo caerá la agricultura, sino todo el sector primario.