Miércoles 5 de agosto de 2026
Nueva Economía

Con la IA también al golpito

Jorge Alonso. Director de Consultoría Velorcios

Todas las cosas llevan su tiempo y la adopción de la IA no tiene porqué ser una excepción.

Aunque para muchas personas esto pueda parecer una obviedad, las últimas declaraciones a este respecto de Mark Zuckerberg, CEO de Meta, reflejan a la perfección el sentir de la industria tecnológica que no termina de entender muy bien cómo es posible que la IA esté tardando tanto en llegar a las empresas.

Pero quizás sea mejor decir, que la Inteligencia Artificial esté tardando tanto en llegar a las empresas tal y como como a las grandes tech les gustaría, porque llegar, lo que se dice llegar, la IA ya ha llegado.

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Y lo cierto es que no será por falta de interés porque, en la práctica, casi todas las empresas ya han hecho sus pequeños pinitos con la IA; pero muchas se han quedado ahí, manteniéndose en un peligroso compás de espera sin saber muy bien cuál es el siguiente paso que tienen dar.

Si echamos la mirada atrás, basta con un par de años, y hacemos un pequeño balance de situación, lo que sí parece que empieza a estar más o menos claro es que la curva de aprendizaje y adopción de la IA no es tan intuitiva como se pensó en un primer momento y eso está penalizando la implantación generalizada en el tejido empresarial.

Por otro lado, todo el ruido y todo el humo que ha envuelto a esta nueva tecnología desde su llegada solo ha servido para crear un efecto wow que ha dado paso a un peligroso efecto bluff que ahora toca remontar.

Además, a nadie se le esconde que el coste que supone la IA para una empresa no está nada claro y las noticias de facturas desorbitadas que llegan sin esperarlo están actuando como un lastre que cada día pesa más. Todo ello sin olvidar que el cálculo del ROI de cualquier proyecto de IA no es nada sencillo.

Parece que hemos olvidado que todas las cosas llevan su tiempo y que las prisas no suelen ser buenas consejeras. Por eso no es de extrañar que sigamos empeñados en comenzar la casa por el tejado y eso de pensar en Agentes IA cuando tu empresa es incapaz de pagar por una licencia de Chat GPT, Copilot o Gemini, parece, como poco, un tanto incoherente.

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Ahora bien, si algo hemos aprendido a lo largo de estas tres últimas décadas que nos han metido de lleno en la Era de Digitalización es que los cambios disruptivos, y no nos quepa ninguna duda que la IA lo es, hay que gestionarlos con cabeza.

Así que, llegados a este punto conviene bajar un par de marchas y activar el pensamiento estratégico sabiendo que en esta partida de Unos y Ceros nos jugamos el futuro de la compañía.

La experiencia nos dice que las empresas que ya cuentan con un Plan Director de Adopción de la IA son las que, de verdad, están avanzando y percibiendo el gran impacto positivo que la Inteligencia Artificial tiene en un su negocio.

Implementar un Agente IA o jugar un poco con Claude está muy bien, pero solo es un brillo fugaz que no tiene la pegada suficiente como para transformar la empresa y termina siendo un tiro al aire que no va más allá de un divertimento de los más frikis de la compañía.

Definir la Política del Uso de la IA en la empresa, calcular el ROI esperado, ajustar las medidas de ciberseguridad para adaptarla a los nuevos riesgos que nos trae la IA… son cosas que no suenan con tanto glamur, pero son las bases para que tu empresa, ahora sí, empiece a sentir toda la potencia de esta tecnología que ha venido para cambiarlo todo.

Quizás ahora sea buen momento para repensar tu estrategia de adopción de la IA, recolocar las fichas, ponerse las gafas de lejos y empezar a recorrer el camino de la IA que tu empresa se merece porque, como decimos por estas Islas, las cosas buenas siempre llegan al golpito.

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